
Misa laica por Joan Margarit
Homenaje al poeta
Así que pasen cinco años . Con una referencia tan explícita a la obra de Federico García Lorca, ayer el Instituto Cervantes rindió homenaje a otro poeta, Joan Margarit, en el quinto aniversario de su muerte.
Con la periodista Pepa Fernández ejerciendo como maestra de ceremonias, Luis García Montero, director del Cervantes, y el editor Emili Rosales, presentaron el acto. “Como poeta yo aprendí muchas cosas de Joan, que pensaba en la poesía y en el papel del lector, que tenía que habitar el poema”, recordó García Montero acerca del puente entre lo cotidiano y lo profundo que caracteriza la obra de Margarit, quien al llegar la democracia empezó a publicar en catalán, su lengua materna, pese a las “mentes turbias” del momento, parecidas, dijo el director del Cervantes, a las que luego le reprochaban haber escrito en castellano, lengua en la que él mismo se reescribía.
El Instituto Cervantes conmemoró el aniversario con un homenaje a los poetas, en un homenaje que rinde homenaje a la memoria de los que ya no están.
“Tenía la virtud casi insólita de escribir su obra en las dos lenguas, en catalán y no sé si decir español o castellano”, añadió –esa duda tan ibérica– Rosales, que adscribió esa singularidad a otras como la de ser arquitecto y poeta, algo poco habitual. “Poética era su mirada”, elogió, razón por la cual sus lectores desbordaron el ámbito habitual de la poesía, un género a veces elitista y siempre minoritario.
Un coloquio con el poeta Ramón Andrés, el cronista Juan Cruz, el crítico Jordi Gracia y la librera Lola Larumbe permitió explorar el legado de las letras del autor. “Éramos muy distintos, pero enseguida nos unió una desesperación de fondo, pero controlada, que nos hacía ver el mundo ante las contradicciones y el dolor de la vida”, aseveró Andrés. “Inmediatamente te abría su corazón y te quería”, evocó la responsable de la librería Alberti. “Era una persona muy verdadera, de todos los días. La primera vez que lo entrevisté en Barcelona se ofreció a llevarme y nos perdimos”, ironizó Cruz. “Una de sus virtudes era una capacidad para el hedonismo intelectual y moral sin límite, y la felicidad compartida a través de la poesía”, terminó Gracia, quien apuntó que Margarit buscaba asesoría al no hallar siempre las respuestas correctas en castellano, “más elevadas” que las estructuras utilizadas en catalán por la huella que le dejó la formación nacionalcatólica.

Y de la prosa a la poesía, el texto se transformó, mientras que el canto se alzaba con su propia voz.
Joan Margarit, premio Cervantes 2019, falleció el 16 de febrero de 2021, y, como si de una antigua misa de difuntos se tratara, esta vez laica, ayer el Instituto Cervantes ofició una suerte de responso para rememorar la obra del poeta bilingüe. “No le olvidéis y no dejéis de leerle”, exclamó su hija Mònica, llamada al estrado sin atender al protocolo previsto.
Miguel Poveda, escoltado en el piano por Joan Albert Amargós, convirtió en música las estrofas de Margarit para finalizar la ceremonia.
