Cultura

La película que te hará sentir dentro del temporal que convirtió el Pirineo en una trampa mortal hace 25 años

'Balandrau, vent salvatge'

El filme de Fernando Trullols es un homenaje a las víctimas de Balandrau y a los bomberos voluntarios 

Álvaro Cervantes encarna a Josep Maria Vilà, el único superviviente

Álvaro Cervantes encarna a Josep Maria Vilà, el único superviviente

Quim Vives

Hace 25 años diez personas murieron en uno de los peores temporales que se recuerdan en el Pirineo catalán. La mañana del 30 de diciembre del 2000 se presentaba soleada y nada hacía presagiar que a partir de las dos de la tarde un monstruo de frío, nieve y viento conocido como torb iba a convertir la montaña del Balandrau en una trampa mortal. De los ocho excursionistas de Barcelona que pretendían hacer la cima, cerca de Queralbs y Vilallonga de Ter, solo sobrevivió uno: Josep Maria Vilà. Después de pasar dos noches al raso, sin fuerzas y resignado a lo peor, el 1 de enero del 2001 fue localizado por los servicios de rescate. La crónica de estos hechos que obligaron a cambiar los protocolos de actuación de rescate en Catalunya la recogió el meteorólogo Jordi Cruz en el libro Tres nits de torb i un cap d’any, publicado en el 2018, y tres años más tarde se estrenaba el documental Balandrau, infern glaçat, de Guille Cascante, con el testimonio de Vilà.  

Ahora, una película se encarga de “explorar un poco más los hechos a través de una mirada reflexiva”, en palabras del director Fernando Trullols, que ha estado tres años enfrascado en sacar adelante Balandrau, vent salvatge, protagonizada por Álvaro Cervantes, Bruna Cusí y Marc Martínez. Con años de oficio en la industria, Trullols debuta en el largometraje con lo que denomina “un acto de amor y de recuerdo” a las víctimas y con el objetivo de que la gente entienda la magnitud del temporal que vivieron. “La película habla de gente preciosa que un día subió a la montaña, y desde allá siento que nos miran, y de gente preciosa que salió a buscarlos”, asegura el cineasta, que tenía muy claro que los hechos que narra el filme no debían hacer coger miedo a la montaña. 

Bruna Cusí y Álvaro Cervantes en la película
Bruna Cusí y Álvaro Cervantes en la películaLastor Media

Y lo primero que hizo fue subir al Balandrau bien acompañado. “Hicimos una pequeña ofrenda con flores como si fuera una petición de confianza y ayuda” para el reto monumental que se le venía encima. Por eso, era esencial rodar en las mismas localizaciones en las que tuvo lugar el accidente y con gente que vivió los hechos. A nivel técnico el rodaje fue complicado. Rodaron una gran parte en la Vall de Boí, donde hallaron un torrente que se parecía al de fontlletera, y el último plano fue en helicóptero en un Balandrau nevado. La historia de amor, amistad y superación que cuenta el filme rinde también un  homenaje especial a Siscu, el bombero voluntario de Camprodón que lideró las labores de rescate y gracias a su insistencia se pudo salvar a Vilà a tiempo. 

La película habla de gente preciosa que un día subió a la montaña y de gente preciosa que salió a buscarlos”

En la ficción, este héroe lo encarna Marc Martínez. “Me dio mucha pena no conocerlo en persona porque falleció en 2024. Era un genio, un hombre muy conectado con la naturaleza y muy decidido”, señala Trullols, quien confiesa la “admiración increíble” que siente por los bomberos voluntarios, a los que ha tratado tan de cerca durante este proyecto. “Cuando la vida exige, tienen una respuesta inmediata. Su misión es encontrar a la gente. Con Maria Àngels Belsa estuvieron meses buscándola”, agrega.  

La recreación del 'torb' que atrapa al grupo de cinco montañeros entre los que estaba Vilà y su prometida Mónica -interpretados por Cervantes y Cusí-, supuso un auténtico reto. “Estuvimos muchos meses intentando entender cómo era esa tormenta porque no teníamos referentes visuales. Contamos con un equipo de efectos especiales increíble y con diferentes tipos de nieve. También había un compromiso espectacular de los actores de hacerlo vivencial. Yo necesitaba que el público estuviera dentro del torb con ellos, que la tormenta fuera real”.

Fernando Trullols con Marc Martínez y Jan Buxaderas en una pausa del rodaje de ‘Balandrau, vent salvatge’
Fernando Trullols con Marc Martínez y Jan Buxaderas en una pausa del rodaje de ‘Balandrau, vent salvatge’Quim Vives

Otro de los retos importantes del director fue cómo plantear el tema de las emociones. “Hemos sido muy rigurosos, hemos hecho muchas pruebas y ha habido momentos mágicos como cuando vimos la película con todos los familiares y Josep Maria me dijo que la tormenta fue tal cual se refleja”, rememora emocionado Trullols. También “la alegría de ver vivos” a los que murieron en la montaña, “aunque fuera encarnados por actores y actrices”, dice el director, para quien Vilà ha sido un “motor increíble” en la película. Él hizo lo imposible por salvar a sus compañeros y a su pareja en condiciones extremas y era el que menos experiencia tenía en la montaña. Pero sobrevivió. “Es de esos misterios de la vida”, reflexiona el realizador. 

Necesitaba que el público estuviera dentro del 'torb' con los actores, que la tormenta fuera real

Trullols sostiene que Balandrau, vent salvatge “tiene que encender la luz porque mira a la muerte de cara, pero sobre todo mira a la vida”. Y nombra a Álvaro Cervantes, a quien quiere como un hermano pequeño, como una de estas personas “que ha venido a encender la luz”. Igual que Martínez, “un actor descomunal”. Para la realización del filme contaron con mucha asesoría de médicos, gente de montaña, psicólogos...”ha sido un trabajo de mucho rigor y precisión”, reconoce sobre una película “muy exigente” en la que ha habido “momentos duros, pero siempre me he sentido protegido y tengo mucha paz”. 

Astrid Meseguer Lores

Astrid Meseguer Lores

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Licenciada en Periodismo por la UAB. Redactora en la sección de Cultura especializada en cine