Cultura

Leire: “Hace cinco años nadie ponía en duda que las canciones de La Oreja de Van Gogh eran mías”

Nuevo disco

La voz durante 17 años de La Oreja de Van Gogh comienza en solitario con  ‘Historias de aquella niña’

Leire Martínez, durante su visita a Barcelona para promocionar el disco 'Historias de aquella niña'

Leire Martínez, durante su visita a Barcelona para promocionar el disco 'Historias de aquella niña'

Llibert Teixido / Guyana Guardian

Hay divorcios que acaban con silencios, otros a gritos y otros, los menos, concluyen como el de Leire Martínez y La Oreja de Van Gogh, cantando para cerrar el pasado. Esa es la intención de Historias de aquella niña, primer disco en solitario de la vocalista guipuzcoana, que abre una nueva etapa tras protagonizar a su pesar una de las separaciones musicales más sonadas del pasado 2025 y, así, poner fin a 17 años de colaboración para dejar sitio a la retornada Amaia Montero. 

Dueña ahora de su destino, Martínez ha echado la mirada atrás, a su infancia, para recuperar el hilo de quien era antes de que su participación en Factor X le cambiara la vida, y ha tejido nuevas canciones de su puño y letra que la vinculan con su larga etapa en La Oreja, así como con toda la gente que la ha apoyado en esta nueva etapa. Nuevas sonoridades para un disco donde no se olvida de decir lo que piensa de su pasado en Mi nombre ni de expresar sus preocupaciones por el presente como en Su maldición, donde denuncia la violencia de género.

El título del disco apunta directamente a su infancia.

Cuando somos niños tenemos mucha frescura, falta de prejuicios y miedos. Desgraciadamente según nos vamos mayores aprendemos de los demás sus miedos y prejuicios, y en este proceso de composición ha habido mucho de terapia, de reflexionar qué quería contar, cómo lo quería contar, qué era importante para mí y qué no. Al hacer este balance llegué a la conclusión de que necesitaba volver a ponerme esas gafas de aventurera que me ponía cuando era pequeña, porque yo soy eso también, y volví a reconectar con muchas de esas cualidades de aquella niña que se había vuelto un poco más grises con el paso de los años. He querido reactivar cosas fundamentales para mí como la creatividad o las ganas de aprender.

Ha compuesto todos los temas, algo que no sucedía en La Oreja de Van Gogh.

A las cinco en el Astoria es un disco que ya estaba escrito cuando llegué, pero participé en el segundo, Cometas por el Cielo, del que soy coautora. Sin embargo mi vivencia no fue todo lo satisfactorio que pensé que debía haber sido, y tomé la decisión de no participar en las siguientes composiciones del disco. Fue decisión mía, yo decido qué guerras batallar en la vida.

¿Cómo ha sido la experiencia de componer en solitario?

Muy gratificante, he reconectado con mi faceta creativa a la que igual durante un tiempo no le he dado tanto valor, y me he dado cuenta de que para mí es importante. Tenía pocas dudas sobre ponerme a escribir, pero la parte musical me daba un poquito más de miedo, sentía que me faltaban herramientas. Ahí es donde he buscado ayuda y muchos compañeros y compañeras han arrimado el hombro  y me han echado un cable, ahí están Pedro Elipe, Gonzalo Hermida, Carlos Almazán, María Peláe o Alba Reig. Han estado en las sesiones de composición y me han ayudado mucho a dar forma, a plantear cosas. Trabajar con ellos es parte del secreto detrás de este disco.

¿Qué diferencia ha encontrado comparado con su trabajo en La Oreja?

Formar parte de una banda es una cosa y emprender una carrera como solista otra muy distinta. Al margen de haber tenido ayudas, las decisiones las tomaba yo, la que daba por buena una idea era yo en base a lo que he necesitado contar, cómo he necesitado contarlo y cuándo. Formar parte de una banda va de comprender que los nombres propios tienen que quedar fuera, de llegar a consensos, la convivencia entre personas va de eso.

El resultado es un disco que suena como La Oreja pero con cierta evolución.

Es que yo formé parte de eso, evidentemente ahora hablo en nombre de un proyecto, Leire Martínez, pero es normal que suene a La Oreja porque yo he sido La Oreja y lo sigo siendo de alguna manera. Además me encanta que así sea porque yo he crecido ahí y he aprendido también ahí. Que no haya participado voluntariamente en muchas de las composiciones no implica que no haya vivido el proceso, he bebido de todo eso, soy permeable, aprendo y ellos son grandísimos compositores con los que he tenido la suerte de convivir mucho tiempo. Estoy encantada de que haya reminiscencias de La Oreja de Van Gogh, me representa.

En temas como Tonto por ti o El ruido se aleja de aquella época.

Son ideas que han surgido y me ha apetecido meter, porque como decía creo que gran parte del secreto del disco es que ha habido miradas distintas a la mía, cosas con las que yo me sentía más identificada o menos. El hecho de que haya habido gente que vive la música de forma distinta a como yo la vivo es lo que le ha dado esos matices distintos.

¿Cómo ha sido regresar al escenario y volver a cantar temas de su anterior banda?

Siento que el público viene a los conciertos con una energía muy de remar a favor, a compartir con nosotros. El marco ha cambiado evidentemente, hace cinco años nadie ponía en duda que las canciones de La Oreja eran mías ¿Por qué ahora sí? Sigo siendo la misma persona.

En su primera actuación dedicó Jueves al maquinista fallecido en el accidente de Adamuz

La familia de Pablo se puso en contacto conmigo, me contó que era muy fan de La Oreja y de mi nueva trayectoria, que él era músico y tenían entradas para mi concierto en La Riviera. También me contaron que ayer [por el martes] hubiera sido su cumpleaños y que él tenía mucha ilusión con haber estado en este concierto. La familia dudó de si ir al concierto, entiendo que hay que recolocar muchas cosas y vivir un duelo, pero al final pensaron que a él le habría hecho ilusión que fueran. Ellos quisieron compartir esto conmigo y a mí me apeteció abrazarles a mi manera, y también a todas las víctimas del accidente. A veces nos olvidamos de que detrás de las cifras hay personas con aficiones, con ilusiones, y quería poner eso en valor.

En Su maldición habla de la violencia de género ¿Qué la empujo a escribirla?

Hay que seguir visibilizando una realidad de nuestra sociedad, porque no podemos permitir que sigan pasando determinadas cosas, sin entrar en frivolidades ni amarillismos, pero a las cosas hay que tratarlas con el respeto que se merecen. Esto va de conseguir que nuestra sociedad se muestre y se comporte de forma igualitaria ante cualquier persona, y mientras esto no ocurra tenemos un problema como sociedad y hay que seguir hablando, pero desde una perspectiva de buscar soluciones a los problemas que tenemos, no solo de buscar culpables ni de señalar. Siguen muriendo muchas mujeres a manos de la violencia del género y siento que es un tema que no se está tratando con el respeto y el calado que merece.

Mi nombre, el primer tema que publicó, supuso cerrar una etapa.

Fue una declaración de intenciones, incluso emocional. Necesitaba cerrar un capítulo, hay que saber decir adiós y yo necesité validar lo que sentía para cerrarlo de forma sana. Es lo que hice con esa canción, me puse en otro momento y en otro lugar con el foco en la música, en lo que viene por delante, los conciertos, la gira, nuevos proyectos.

¿Tuvo claro que quería seguir en la música?

La verdad es que sí, he podido disfrutar de una experiencia única que probablemente mucha gente no pueda vivir y quise prolongarlo. Tampoco sabía cómo ni con qué alcance, pero me daba un poco igual.  

Sergio Lozano Torres

Sergio Lozano

Periodista

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