Libros de romance navideño para competir con Netflix
ESPECIAL NAVIDAD
Los días de manta y película de Navidad tienen su contrapartida literaria, que triunfa también en nuestro país, además de los relatos clásicos y los detectives
Volver al Especial Navidad

Detalle de la portada de 'El misterio del muérdago'

Llega diciembre y Megan Maxwell es a los romances de Navidad lo que Mariah Carey a los villancicos: cuando suenan las primeras notas de All I want for Christmas is You, ya está en las librerías la nueva apuesta de la escritora, y sin tener que ser descongelada como la cantante. El género del romántico navideño está en pleno auge en nuestro país, a donde ha llegado con unos años de retraso respecto a los países anglosajones, donde los romances festivos se incluyen en una tradición que se remonta a los relatos del siglo XIX.
Los victorianos se reunían en familia para leer y Canción de Navidad (1843) tuvo tal éxito que marcó al público y al género, pero solo veinte años más tarde, en 1861, el gran escritor Anthony Trollope, contemporáneo de Dickens, publicaba el relato La rama de muérdago, que contenía básicamente lo mismo que podemos encontrar hoy en los romances estacionales: una pareja enamorada, malentendidos que los separan y el espíritu navideño como catalizador del triunfo del amor, sellado con un beso bajo una rama de muérdago.

La narración de Trollope forma parte del volumen Cuentos victorianos de Navidad (Alianza ), que también incluye otros relatos estupendos de Dickens, sir Arthur Conan Doyle, Wilkie Collins o Charlotte Riddell, pero si quieren más ramitas y besos, El misterio del muérdago, de Nita Prose ( Duomo ), sigue a rajatabla, debidamente actualizado, el esquema victoriano. Prose recupera a su heroína, Molly Gray, trabajadora del hotel de lujo Regency Gran y protagonista del best-seller La camarera.
Ahora Molly Gray deberá enfrentarse de nuevo a un misterio, que en este caso afectará a su vida personal y que nace de ese temible intercambio de regalos que es el amigo invisible y que con tantas relaciones ha acabado; allí se producen los inevitables equívocos, que tendrán cumplida resolución, también inevitablemente, porque estamos en Navidad, y ¿qué puede salir mal en esta época? Mejor no contesten.

La editorial canadiense Harlequin dio con las claves de lo que se ha convertido en un subgénero al comenzar a publicar novelas que tenían en común, además de su ambientación en el periodo navideño, una serie de características: historias amables, una línea argumental que explota la atracción de contrarios, generalmente chica urbana que encuentra chico rural , sofisticación frente a autenticidad, metrópolis versus, y un reto relacionado con esa ruralidad: salvar una granja, una tienda, un hotelito familiar, amenazados por esa gente de ciudad sin alma.
Y por supuesto, un final feliz, propiciado por el Christmas miracle, el milagro de Navidad, esa predisposición sentimental que ya vendía Dickens y que provocará la redención del escéptico navideño. La Navidad se convierte así en un estado emocional, y no sólo en una fecha, según se explica en Under the Mistletoe: Essays on Holiday Romance in Popular Culture (Bajo el muérdago: ensayos en el romance festivo en la cultura popular), una colección de ensayos dirigida por la investigadora norteamericana Liz W. Faber.
La nueva tendencia son los romances de Adviento, para leer un capítulo cada día
En los años ochenta el romance navideño comenzó su expansión, al mismo tiempo que el género cinematográfico, que se ha convertido en objeto de estudio en mayor medida que su contrapartida literaria.
La explosión se produce especialmente a partir de la década del 2010, propiciada en parte por el fenómeno de la autoedición y la aparición de editoriales especializadas. Para entonces, el género ya se ha abierto a la diversidad LGBTQ+ y la multiculturalidad, de manera que su radio de acción se amplía, por ejemplo, a la celebración judía de Hanukká o fiesta de las luces, cuyas fechas varían pero suele ser en diciembre.

El romance festivo se abre paso incluso entre las sesudas páginas de The New York Times, que incluye estas novelas en sus recomendaciones navideñas. Todos comparten sus claves también con las películas “de pijama de renos y mantita” de la factoría Hallmark, que en Under the Mistletoe se sintetizan en “una combinación de varias fuerzas muy potentes a nivel emocional y comercial”: la ritualidad estacional, el recurso a la nostalgia, la ambientación colorista, con la consolidación del “pueblo nevado y adornado”, y el carácter feel-good, estas novelas transmiten bienestar emocional en un mundo agresivo, en buena medida también porque sus líneas argumentales hacen énfasis en las segundas oportunidades, ¿y quién no las necesita?
Ande, ande, ande, la Mari Morena es la apuesta de la escritora española Megan Maxwell (Esencia). La síntesis de la novela podría serlo del género: María, una urbanita pija y adicta a las compras que vive en Madrid, y Nicolás, veterinario en una granja gallega, amante del campo y los animales, se encuentran, “y cuando el destino, sin avisar, mueve los hilos (algo que la Navidad propicia, ¡Y de que forma!)...”.
Claves del romántico navideño: historias amables, sofisticación frente a autenticidad, lo urbano versus lo rural
La Navidad propicia estas publicaciones, y de qué forma: Maxwell ha estado varias semanas en la lista de los libros más vendidos que publica este suplemento, como lo estuvo el año pasado con su Una Navidad muy fun, fun, fun.
También ha estado en la lista este año Un amor de diciembre, de Lauren Asher (Martínez Roca ): ella es la madrina en la boda de su hermana con su ex, él es el padrino, que preferiría evitar a la madrina, pero... Eso. La novela de Asher se adscribe a un subgénero dentro de esta narrativa, el que ya se ha llamado romance de Adviento, porque se estructura a base de capítulos a leer uno cada día, al igual que Un corazón por Navidad, de Sophie Jomain (TBR ) o Amigo invisible, de la misma autora y editorial.
Cuenta atrás para el amor, editado por Lit RBA, incluye veinticuatro relatos, uno por día de Adviento, a cargo de trece autores españoles, algunos de ellos provenientes de la literatura juvenil; destaca, como en el caso de Un amor de diciembre , su muy cuidada edición, con capítulos cerrados que hay que ir abriendo, y su decoración navideña, algo con lo que juegan en sus portadas todas estas publicaciones.
En la literatura para jóvenes adultos destaca la nueva propuesta de Cherry Chic, Cuatro destinos y una Nochebuena (Montena). El título lo dice todo. Falta por llegar el romance navideño en catalán, por el momento inexistente.
La Navidad más misteriosa
El género noir también ha encontrado su lugar en la narrativa navideña. Bueno, noir , pero no tanto, porque incluso alguien tan duro como el comisario Montalbano es capaz de sucumbir al espíritu de estos días. La Nochevieja de Montalbano, ahora en castellano (Salamandra), se suma a su edición catalana Un Nadal amb Montalbano (Edicions 62 ). El volumen recoge veinte relatos de Andrea Camilleri, con un jefe de la policía de Vigatà en pleno ataque de melancolía, la cara B de estas fiestas.
En un registro plenamente negro tenemos Retrato de un asesino. Crimen en Navidad, de Anne Meredith en Alba. Una narración de 1933 que es una de las primeras muestras de novela policíaca invertida: desde las primeras páginas conocemos la identidad del asesino, la cuestión es si lograrán probar su culpabilidad.

También se inscribe en el policíaco Misterio en Londres, de Mary Kelly, que publica Duomo. En una Londres tomada por las luces y las compras tres días antes de la Navidad es encontrada muerta una aristócrata rusa y su tesoro en joyas ha desaparecido.
El cozy policíaco no podía faltar. Una Navidad envenenada, de Christina Romeril (Alma) , se sitúa en un pueblo de las Rocosas, con su nieve y su todo. Allí dos hermanas han ampliado su librería dedicada al noir con la fabricación artesanal y venta de bombones con nombre de venenos. El asesinato de una vecina habitual de las charlas de la librería dará pie a una investigación... Y encuentros amorosos. Con las recetas para elaborar en casa, por ejemplo, Ganache de bastón de caramelo a la cicutina. Sin veneno, claro.
No es cozy, pero sí encantador El pudding de Navidad , de Agatha Christie (Booket, seis relatos navideños protagonizados por Hércules Poirot y Miss Marple. Agatha Christie repite: La Butxaca acaba de publicar El Nadal d’Hercule Poirot; un millonario invita a sus hijos a pasar las fiestas, tiene algo que decirles, que obviamente no gusta a todos porque es asesinado. ¿Y qué mejor regalo de Navidad para el detective belga que resolver un crimen? Y sorprendente el vuelco de La invitada de Navidad , de Peter Swanson en Catedral Noir. Lo que empieza como un diario juvenil deviene... Un acto de maldad impropio de la época del año.
Clásicos y hallazgos
¿Qué serían estas fiestas sin las historias tradicionales? Pues las editoriales deben pensar que a estas alturas ya están más que amortizados, porque pocas ediciones nuevas llegan a las estanterías. Destacan los Cuentos de Navidad de Charles Dickens de Alianza , con narraciones tan imprescindibles como “ El grillo del hogar”. Otro clásico, los Cuentos Victorianos de Fantasmas para Navidad, del que Minotauro presenta una nueva entrega: un ramillete de historias de miedo, algunas inéditas, a cargo de autores victorianos conocidos y otros no tanto.
Y más relatos: Una Navidad deliciosa ( Alma ) reúne una colección de relatos clásicos que en este caso tiene la particularidad de que se han elegido fragmentos que hablen de Navidad y de la mesa de Navidad: de Cumbres borrascosas de Emily Brontë, el capítulo VII, sobre la estancia de Cathy en la Granja de los Tordos y las preparaciones festivas, y se incluye la receta para preparar el ponche que toman los personajes en estas páginas. De Horas inglesas , de Henry James, el capítulo “Un año nuevo inglés”, con la receta para el “Budín crujiente de carne y verduras”, y de Benito Pérez Galdós el artículo Navidad. Glotonería Universal, publicado en 1865, al que se ha añadido la receta de pavo relleno. La selección ha corrido a cargo de Nuria Salinas Villar y las ilustraciones de Mar Azabal. Un magnífico regalo.

También lo es La Navidad para un niño en Gales, de Dylan Thoma, que Nórdica presenta ahora en un pack con troquel de un árbol de Navidad con soporte mesa; hay versión catalana, más antigua, El Nadal d’un nen a Gal·les, en Viena Y dos calendarios de Adviento: Un cel ple d’estrelles, de Carme Martí (La Campana ), una colección de historias reales que nos llevarán por todo el mundo, y ¡Feliz Gatidad! (RBA), con ventanas y sorpresas y gadgets para los (muchísimos) amantes de los felinos y sus gatos, que también es Navidad para ellos.
