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El ¿adiós? Literario de Julian Barnes

LATIDOS

'Despedidas' combina una historia de amor juvenil y reencuentro senior con reflexiones sobre la memoria involuntaria y las facturas que pasa la edad

Julian Barnes, en una imagen del 2024

Julian Barnes, en una imagen del 2024

Franco Origlia / Getty

Algo importante debió de pasar en Gran Bretaña a principios de los años 80 del siglo pasado para que hiciera eclosión tanto talento. No solo saltaron al primer plano de la celebridad, a través del cine y la televisión, los integrantes del grupo teatral de Cambridge (Kenneth Branagh, Emma Thompson, Stephen Fry, Hugh Laurie...). También irrumpió la nueva escultura de Tony Cragg, Anish Kapoor y Antony Gormley, y luego los Young British Artists (Damien Hirst, Sarah Lucas, Tracey Amin...), todos ellos de gran incidencia internacional.

Y por supuesto, la generación Granta, llamada así por aparecer en un número de 1983 de esta revista literaria donde se destacaban los mejores autores jóvenes, y en la que figuraban, entre otros, Salman Rushdie, Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Julian Barnes o Martin Amis. 

En España, buena parte de ellos fueron publicados en los años siguientes por la editorial Anagrama, cuyo factótum Jorge Herralde, con infalible olfato para el marketing cultural y probadas aficiones futbolísticas, los bautizó como el dream team. Lo eran.

Estos autores han gozado de una trayectoria de enorme brillantez y consistencia, y en los últimos años han comenzado a acusar lo que el poeta llamaba “los estragos de la edad”. Hanif Kureishi quedó tetrapléjico tras sufrir una caída en Roma en 2022, y ha narrado su experiencia en el libro testimonial, ya comentado en esta columna, A pedazos. Rushdie, en peligro desde la publicación de Los versos satánicos, condenado a vivir parte de su vida en la semiclandestinidad, fue objeto de un atentado en la localidad estadounidense de Chautauqua también en 2022, que le generó pérdida de visión en un ojo y otros daños importantes. Pero sigue activo, como prueba su también recién publicado libro de relatos La penúltima hora. Martin Amis falleció en 2023.

⁄ Afirma que acabar su último libro en vida significa “que no me interrumpirán en plena escritura”

Julian Barnes, que saltó a la fama con El loro de Flaubert , es una de las figuras más destacadas del grupo, y un auténtico gentleman británico, según constaté en la cena que tuvimos hace años en un agradable restaurante barcelonés por cortesía de Herralde. 

Barnes publica ahora un libro de título y conclusiones contundentes, que llegará a librerías la próxima semana. Se titula Despedidas (Anagrama/Angle) y en las páginas finales le señala al lector: “Tengo ahora setenta y ocho años y este será definitivamente mi último libro, mi despedida oficial, mi postrera conversación contigo. Terminar mi último libro en vida y después guardar silencio tiene al menos una consecuencia positiva: significa que no me interrumpirán en plena escritura. Es una forma de negarle potestad a la muerte. Aunque sea de un modo ínfimo, hay que reconocer”.

¿Será realmente el último? Confiemos que no. Entre otras cosas porque Barnes, siempre muy partidario de integrar géneros diversos –especialmente la historia y el arte– en sus proyectos narrativos, parece sentirse bastante cómodo con el que ha trazado en Despedidas. Si su última novela, Elizabeth Finch , no me pareció demasiado convincente, ahora reencuentro sus mejores registros: hay una historia que imprime el filo novelesco, la de sus amigos Jean y Stephen, que se conocieron en la universidad, se enamoraron, se separaron y vuelven a relacionarse cuarenta años más tarde. Y ello le lleva a analizar los patrones que la psicología encuentra en los “reencuentros emocionales”. Hay interesantes excursos sobre los recuerdos autobiográficos voluntarios, que le llevan a Proust. Hay meditaciones sobre su “pandilla literaria” (se refiere al amigo Amis encarando su tramo final; despide con nostalgia a la editora Carmen Callil); también sobre su propia viudedad, un cáncer cronificado, el miedo a repetirse y la factura que la edad pasa en olvidos, fragilidad y autocompasión. Con una entrada de aire optimista: la que brinda el perro Jimmy, que hereda de Stephen. 

Pero finalmente el escritor parece identificarse con lo que le dijo la primera persona “a la que amó”, pensando en su futura muerte: “Echaré de menos saber lo que sucede”.

Sergio Vila-SanJuán Robert

Sergio Vila-SanJuán Robert

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Redactor Jefe del suplemento Cultura/s. Premio Nadal de Novela 2013. Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020.

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