Días después del plante en la Copa del Rey ante la Real Sociedad de enero del 2014, cuando los jugadores del Racing de Santander se negaron a jugar ante los impagos y la caótica gestión del club y forzaron la dimisión de la directiva, el equipo cántabro realizó a sus seguidores una petición particular. Los blanquiverdes debían recibir a la Cultural Leonesa, y la nueva directiva se vio en la tesitura de pedir al racinguismo que se acercara a los Campos de Sport de El Sardinero con cartuchos de impresora. La dirección saliente había esquilmado el club de forma tal que ni siquiera quedaba tinta para imprimir las entradas.
Entender el actual Racing de Santander es imposible sin considerar este precedente. El conjunto cántabro que esta noche se mide al Barça en la Copa del Rey es el mismo equipo que, hace trece años, estuvo a cinco minutos de la desaparición. Y que —ayer se cumplió exactamente un lustro— se ubicó a un punto de la zona de descenso a Tercera División, en la temporada previa a la creación de Primera y Segunda Federación. En aquel equipo militaban ya dos jovencísimos Íñigo Sainz-Maza y Álvaro Mantilla. Hoy son los capitanes del equipo y muy probablemente salten al campo para medirse al Barça.
Los cántabros salieron del concurso de acreedores el 20 de mayo de 2025, tras 13 años de penurias
Los problemas del Real Racing Club comenzaron en julio de 2011. Recién descendido a Segunda, el club solicitó la entrada en concurso de acreedores. Salió de él el pasado mes de mayo, tras casi trece años de penurias económicas de todo tipo. Solo desde entonces el conjunto cántabro recuperó el gobierno sobre sí mismo. Después de tres reestructuraciones de deuda (en 2012, 2015 y 2021), el club salió adelante de la mano de sus exjugadores, los aficionados –se organizaban batidas de socios para limpiar los Campos de Sport de El Sardinero, y así ahorrar gastos— y algunos inversores.
Tras varios cambios en la propiedad, el Racing se estabilizó en las manos de Sebastián Ceria, un millonario argentino casado con una cántabra que devolvió el sentimiento a la propiedad del club. El exjugador Manolo Higuera, actual presidente del club, también participó en la inversión.
En el lado contrario de la historia está Ángel Lavín, presidente entre 2012 y 2014. Lavin fue condenado a prisión por administración desleal. Ingresó en la cárcel en 2022 para cumplir una pena de dos años y nueve meses. En lo deportivo, tras el descenso de 2012 a Segunda B y la entrada en concurso de acreedores, el Racing se instauró en la penuria de trece años de “estar comiendo mierda”, dijo ayer José Alberto López, técnico racinguista poco amigo de endulzar la realidad. Desde 2012 el Racing subió dos veces a Segunda (2014, 2019) para volver bajar al cabo de un año a Segunda B. Se quedó a las puertas de nuevos ascensos contra el Reus, contra el Barça B, y se vio obligado a vender prematuramente a una generación de talentos de la cantera que el club necesitaba deportivamente pero que las cuentas impedían mantener.
Con el último ascenso a Segunda, en 2022, el Racing encontró la estabilidad. En parte, gracias al Barça. El traspaso de Pablo Torre supuso un balón de oxígeno económico que permitió al club hacer un equipo que, al fin, logró mantener la categoría. La aparición del catalán Peque, fichado para el filial y vendido al Sevilla, terminó de limpiar la economía racinguista y le permitió al fin actuar como un club de fútbol normal. El sello de “concluso” sobre el concurso de acreedores, fechado en mayo de 2025, fue la mejor noticia para el racinguismo en 13 largos años. Sobre esa tranquilidad y con dos directores deportivos —Mikel Martija y el actual, Chema Aragón— acostumbrados a gestionar la carencia, el Racing se quedó a las puertas del playoff en 2024. Lo jugó en 2025, para caer ante el Mirandés, y hoy, en 2026, es líder en Segunda y claro aspirante a volver, este mismo año, a Primera División. En todo caso, a tenor de la convocatoria, el Racing no se dejará nada en la recámara contra el Barça. Entran en la lista Andrés Martín (diez goles y seis asistencias), Íñigo Vicente (cuatro y doce), el internacional colombiano Gustavo Puerta o el prometedor Jorge Salinas, de 18 años, que rechazó en verano una oferta del fútbol saudí y para el que en Santander ya auguran un futuro en la Champions.
El club, en 2014, llegó a pedir cartuchos de impresora a los aficionados porque no podía comprarlos
Aun así, la afición cántabra ve el partido de hoy como ilusionante, pero no tanto como el del domingo ante el Las Palmas, donde los cántabros se juegan el liderato y el goal average. En redes sociales, socios y seguidores dejan claro que el Racing aspira a medirse al FC Barcelona no en la excepción de la Copa del Rey, sino dos veces al año. Será el síntoma de que el club vuelve a estar en Primera y que ha regresado, al fin, de entre los muertos.

