Girona y Espanyol: una rivalidad artificial

Fútbol | Reportaje

Los capítulos de tensión entre las aficiones en los últimos años no tienen fundamento histórico entre dos clubs tradicionalmente amigos

GIRONA, 26/09/2025.- El centrocampista del Espanyol, Pol Lozano (d), disputa el balón ante el defensa del Girona, Hugo Rincón, durante el encuentro correspondiente a la jornada siete de Laliga EA Sports que disputan hoy viernes Girona y Espanyol en el estadio municipal de Montilivi, en Girona. EFE/David Borrat.

Hugo Rincón, del Girona, y Pol Lozano, del Espanyol y con pasado en Montilivi, disputan un balón en el duelo de la primera vuelta de la Liga

David Borrat / EFE

Las rivalidades entre equipos se cuecen a fuego lento, con repetidos capítulos que alimentan la polémica durante años, décadas y hasta siglos. Nacen normalmente en el campo, se extienden a la masa social y finalmente se instalan a nivel institucional. El Espanyol y el Girona, en cambio, han cimentado sin fundamentos, a espaldas de su historia, una animadversión exprés que se ha elevado como la espuma, quizá de forma excesiva, con la llegada de los gironins a Primera. Como viene siendo habitual en los últimos años, en el duelo de hoy en Cornellà (21h) probablemente habrá cánticos cruzados entre las aficiones, reproches que contrastan con el respeto, incluso amistad, que se profesaban hace poco.

Para mí no es ni un derbi ni es un clásico. Yo lo considero un partido más entre dos equipos catalanes”

Joan ColletExpresidente del Espanyol

“El Girona ha jugado mucho en categorías humildes y con dificultades económicas. Y el Barça no actuó, o pocas veces, mientras que el Espanyol era un club amigo”, dice a Guyana Guardian el escritor Josep Maria Fonalleras, miembro del consejo asesor del equipo de Montilivi y gran conocedor de la historia del club. Lo cierto es que ambos equipos solo se han cruzado en 16 partidos oficiales entre Segunda, Primera y la Copa (6 triunfos de cada uno y cuatro empates). 

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Míchel y Manolo González se abrazan en el partido de la primera vuelta entre el Girona y el Espanyol. 

David Borrat / EFE

Fonalleras recuerda que antaño el Espanyol “tenía potencia empresarial, incomparable con el Girona, y quiso caer simpático a los clubs catalanes a diferencia del Barça, que no lo necesitaba”. De hecho, según el escritor, en el pasado muchos hinchas gironins eran del Barça, pero otros “se sentían más identificados con un club más pequeño”, como el perico, que con la “prepotencia” y “centralismo” blaugrana.

En los medios el Espanyol incomoda y el Girona es como tiene que ser el buen ciudadano catalán”

Moisés HurtadoExjugador del Espanyol y el Girona

“La rivalidad nació equivocadamente debido a una falsa competencia por ser el segundo club de Catalunya”, comenta a este diario Francesc Rebled, expresidente del Girona dos veces, en el 2010 y entre el 2013 y el 2015. El abogado cogió al club en concurso de acreedores y terminó su etapa con la entidad saneada, cerca de ser vendida al City Football Group. Y el Espanyol colaboró en paliar la situación. “Nos ayudó muchísimo, Joan Collet estuvo sensacional. El Barça no ayudó. El Espanyol facilitaba cesiones de jugadores e incluso pagaba parte de la ficha. Después le invitábamos al Trofeo Costa Brava y se quedaba la recaudación, pero era simbólico”, añade Rebled. El club blanquiazul ha jugado siete veces el torneo veraniego del Girona, incluida la primera edición en 1970.

El Espanyol nos ayudó mucho. Nos facilitaba cesiones de jugadores e incluso pagaba parte de la ficha”

Francesc RebledExpresidente del Girona

“La relación era magnífica y el Espanyol siempre ha querido cuidar a los equipos catalanes”, rememora, por su parte, Joan Collet, presidente del Espanyol entre el 2012 y el 2016. “Como presidente estuve en el primer playoff de ascenso a Primera representando al club y dando mi apoyo al Girona”, reivindica el exdirigente perico. Y tiene claro que este “no es ni un derbi ni es un clásico”, sino “un partido entre dos equipos catalanes, igual que si jugara ante el Nástic, el Sabadell o el Lleida”.

Creo que si hay diferencias entre las aficiones es por temas políticos, no deportivos”

Pere PonsExjugador del Girona

La presunta rivalidad surgió con la llegada a Primera del Girona en el 2017, año también del primer triunfo blanc-i-vermell sobre los blanquiazules (0-1). “Llegamos con ganas de comernos el mundo y parecía que queríamos quitarles el sitio. Me he enfrentado al Espanyol desde alevines y había competitividad por ganar, pero no enemistad deportiva”, apunta Pere Pons, titular aquel día en Cornellà y séptimo jugador con más partidos (210) en la historia del club de Montilivi. El ahora centrocampista del AEK Larnaca remarca, además, que “en los últimos años ha habido muy buenas relaciones, con jugadores que han pasado por las dos casas”.

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Moisés Hurtado es uno de los muchos futbolistas que han vestido ambas camisetas. Para él “la rivalidad ha crecido algo artificialmente por los medios, porque muchos han intentado poner al Girona como el segundo club de Catalunya. Y parte de la afición del Espanyol ha visto amenazado su estatus”. “Mi percepción es que el Espanyol incomoda y el Girona es un club más catalanizado, y dentro del imaginario de cómo debe ser el buen ciudadano catalán”, señala. “Creo que si hay diferencias entre las aficiones es por temas políticos, no deportivos”, remata, por su parte, Pons en referencia, sobre todo, al convulso contexto político en Catalunya de hace unos años.

Hurtado reconoce que “igual que en el Espanyol hay perimerengues, en el Girona hay giroculés. El aficionado del Girona es fiel, pero con el boom del equipo mucha gente del Barça se ha hecho del Girona y ahora el Espanyol es el rival común”. Los cánticos de “a Segunda” de unos tras el 4-1 en Montilivi y el “puta Gerona” de los aficionados más radicales del Espanyol, son algunos de los incendios que han trascendido lo deportivo en los últimos años y que han desdibujado lo que hasta entonces era una buena relación.

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