E
l diez ejerció de siete y ejecutó como un nueve. Un Lamine Yamal tridimensional consiguió su primer hat-trick como futbolista blaugrana para ponerse al equipo por montera, desmontar al Villarreal, apuntalar el liderato, apuntar al Atlético en el intento de remontada del martes y proclamar que su figura puede ser todavía mucho más grande de lo que es. En el primer gol disparó como convenía, sin pensárselo, de forma eficaz, evitando el barroquismo de otros días y aprovechando un regalo en forma de asistencia de su buen amigo Fermín. En su segundo tanto directamente inventó y homenajeó a los mejores extremos que hayan podido vestir la camiseta barcelonista. Encaró a Cardona y lo regateó al más puro estilo Lobo Carrasco o Leo Messi pero aún más excitante fue su maniobra con la puntera para sortear a Moleiro. Aquí lo tuvo claro. Levantó la cabeza, fijó la mirilla en el segundo palo y colocó el balón por la escuadra. Nada pudo hacer Luiz Júnior. Mientras el público festejaba con admiración su genio se apoyaba en el banderín de córner. Él mismo se había fabricando un tanto que le ponía al frente de los realizadores barcelonistas de la temporada.
“Hace unos meses no era feliz pero ahora me encuentro mucho mejor”, dice el 10
Y en el tercero mandó a la red con colocación y sin mucho ángulo un excelente servicio de Pedri. Lo celebró haciendo la señal de uno, dos y tres con los dedos. “Ha sido clave tener calma, sobre todo en el segundo gol, cuando he superado a Cardona y Moleiro y luego he definido porque alguna definición así me tenía que entrar. Y en el tercero es Pedri el que tiene el mérito. Me dejó solo”, razonó tras el encuentro.
“La gente quería que con 16 años metiera 100 goles y eso es muy difícil”
Como en todo supera marcas de precocidad. El primer triplete de Messi llegó un 10 de marzo del 2007, eso sí contra el Real Madrid, cuando tenía 19 años y 259 días, y faltaban poco más de cuatro meses para que naciera Lamine. El de Rocafonda lo ha conseguido con 18 años y 230 días. Es el tercero más joven en hacerlo en la historia de la Liga.
En todo caso Yamal suma 18 goles esta temporada, dos más que Ferran Torres. Tres partidos llevaban los delanteros de Flick sin ver puerta hasta que Lamine rompió la racha. Ya ha igualado los goles que consiguió en toda la pasada campaña, y con 24 partidos menos disputados. Paso a paso va mejorando su puntería sin perder un ápice de generosidad. “La gente quería que con 16 años metiera 100 goles y yo también pero es muy difícil. Poco a poco me van entrando”, analizó.
“Le dije al míster que me cambiara si yo metía el tercer gol”
Ahora mismo es el máximo goleador y también el máximo asistente del equipo, en este último apartado empatado con Fermín (ambos con 13 pases decisivos). Es decir que ha participado en 31 de los 107 tantos del Barça en la temporada. Mucho mérito teniendo en cuenta que los rivales siempre le intentar frenar con un dos contra uno. Son raros los días en que el Barcelona no vuelca el juego hacia la derecha mientras el chico va ampliando sus registros.
Con el trabajo hecho Flick le sustituyó para que guarde fuerzas y goles para el martes ante el Atlético. En esta ocasión ni una mala cara, ni contra sí mismo ni contra el entrenador. Se llevó el balón a casa, de las manos del delegado blaugrana, Carles Naval, que tantas veces se lo entregó a Messi. De todo se va aprendiendo y la sonrisa de Lamine no tiene desperdicio. “La pubalgia ya está olvidada, lo que me pasaba hace unos meses era una mezcla de todo, no estaba siendo feliz jugando, ahora vuelvo a ser feliz y estoy muy contento”. Sobre el cambio reveló: “El míster quería cambiarme si marcaba el tercero el equipo y yo le dije que me cambiara si marcaba yo el tercero”.
