Como había hecho tantas veces en el pasado con Lionel Messi, el sempiterno delegado barcelonista, Carles Naval, se dirigió al final del encuentro a buscar el balón. Lo recogió y se lo entregó a Lamine Yamal, para que el chico se llevara a buen recaudo la pelota de su primer hat-trick , un triplete más precoz del que consiguiera 19 años atrás el genio argentino. El crack de Rocafonda acarició el esférico y fue a la primera línea de la grada, donde se encontraba su madre. Se abrazó con ella antes de ingresar en el vestuario para que sus compañeros le firmaran el balón del encuentro. Por la noche, radiante, acudió a cenar al restaurante Gaudim de Barcelona, uno de sus sitios favoritos para saciar su apetito. Está cumpliendo con el Ramadán y ya dijo tras el encuentro que estaba hambriento. Lo colgó él mismo en sus redes sociales tras un periodo en que ha estado menos activo en su exposición pública, limitándose a episodios relacionados con su faceta como futbolista, lejos de las ínfulas de celebrity de principios de temporada.
Porque Lamine ha cambiado, ha madurado y ha crecido durante la campaña. Ha remontado y ahora espera liderar lo que sería poco menos que un milagro deportivo mañana ante el Atlético en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. A sus botas se encomienda el barcelonismo para intentar levantar el contundente 4-0 del partido de ida en el Metropolitano. ¿Misión imposible? La respuesta de Lamine es “1% de posibilidades, 99% de fe”. Un mensaje que entronca con el que en su día publicó Neymar antes de la remontada frente al PSG en los octavos de final de la Champions del 2017. Bien sabido es que el ídolo deportivo de Lamine Yamal es el brasileño.
Su juego es también alegre y ahora ha recuperado la felicidad tras unos meses en que no se veía al mismo nivel que la temporada pasada. La exigencia sobre sus hombros es máxima y, tras quedar segundo en el Balón de Oro, el de Rocafonda quería, y quiere, seguir subiendo escalafones en el fútbol mundial.
Pero se le había juntado un poco todo. Una molesta pubalgia que limitaba su explosividad y ante la que, en un primer momento, no encontraba respuestas. Una concatenación de polémicas como la celebración controvertida de su cumpleaños con la presencia de animadores con enanismo o sus enfrentamiento con futbolistas del Real Madrid al final del clásico de octubre. Y una excesiva exposición pública.
Todo eso le había sacado del foco principal, el de su rendimiento sobre el terreno de juego. Lamine Yamal demostró en ese momento que es muy capaz de aprender sobre la marcha. Plegó velas, inició un tratamiento médico que le dio resultado para su pubalgia, dejó de lado los mensajes punzantes y buscó la solución en su fútbol, en sus regates, en sus goles.
Siete metió en su primer año en la élite y dieciocho la pasada temporada. Ahora ya lleva los mismos que en el ejercicio anterior con 24 partidos menos.
El Barça necesita sus goles mañana y más teniendo en cuenta que el polaco Robert Lewandowski se suma a la lista de bajas de Hansi Flick. El delantero chocó con el hombro del jugador del Villarreal Pau Navarro y se produjo una fractura ósea en la cara interna de la órbita del ojo izquierdo. Por lo tanto, Ferran Torres tendrá que volver a ser titular.
