El Palau pierde su magia

Baloncesto | Barça

El Barça ha caído en la mitad de partidos en casa

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Shengelia (Barça), lesionado, abandona el Palau

Eric Alonso / ACB Photo

El Palau Blaugrana fue inaugurado en 1971. Con más de cincuenta años de vida, no tiene los lujos de otros pabellones, mucho más modernos, adaptados a las necesidades actuales. En cambio, el vetusto pabellón del Barça sigue albergando una magia especial. Para los rivales, visitar el Palau se ha asemejado siempre más a un camino de espinas que a un paseo por el parque. Pero en la que va camino de convertirse en su tercera temporada consecutiva en una alarmante cuesta abajo, el Barça está consiguiendo evaporar esa magia.

De momento, estrenado ya el mes de noviembre, el equipo de Peñarroya ha disputado este curso seis partidos al amparo de su afición y ha perdido la mitad. Más allá de los guarismos, alarmantes por sí mismos, quizás lo más preocupante para el Barça sea que ha dejado de infundir miedo en un Palau que durante muchos años ha sido sinónimo de la palabra “inexpugnable”. Lejos de la nobleza doméstica y continental, equipos como el Zalgiris, el Hiopos Lleida y el UCAM Murcia han profanado ya el coliseo barcelonista. Y aunque se podría esperar que este escenario inédito provocara un clima de tensión sin igual, la grada del Palau parece indolente. Sólo ante el Zalgiris, tras una noche nefasta de baloncesto, pareció el público rebelarse un poco, enseñando pañuelos al palco y gritando en desaprobación. Peccata minuta para el infierno que podría estar siendo para Cubells, Navarro y el mismísimo Laporta, que el otro día estuvo en el palco, cada partido en casa.

El coliseo barcelonista ha sido profanado por equipos como el Zalgiris, el Hiopos Lleida o el Murcia

El mejor ejemplo llegaba este domingo con la derrota ante el Murcia, durante la que hubo muchos más nervios sobre el parquet que en la grad a a pesar del desastre perpetrado por el Barça, que encajó el peor primer cuarto de su historia en casa en la Liga (16-34).

Y es que la situación más grave se da ahora mismo en la Liga Endesa, donde el conjunto barcelonista acumula más derrotas que victorias en cinco jornadas, resultados que le sitúan fuera de los puestos de playoff. Después de jugar con fuego hace un par de cursos, la presencia azulgrana en la Copa del Rey del Roig Arena ya no se puede dar por descontada.

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Joan Peñarroya, técnico del Barça

Enric Fontcuberta / EFE

Denunció Peñarroya al principio de temporada todas las penurias que tiene que afrontar su equipo, con 38 jornadas de Euroliga y 34 de ACB en el calendario, con la nula preparación de partidos y el escaso descanso que ello comporta, al mismo tiempo que aseguró que no lo volvería a utilizar como excusa. Pero no le queda otra al técnico del Barça que referirse a este escenario incomprensible que sólo va en contra de unos jugadores extasiados, obligados a regularse. “Estos partidos de Liga que se juegan 40 horas después de un partido como el de Belgrado son complicados pero es lo que nos toca”, recordaba tras caer ante el Murcia el domingo, en el tercer envite de los azulgrana de la semana.

La derrota tuvo un sabor especialmente amargo para el Barça, que vio cómo en una de las últimas jugadas del duelo Shengelia se torcía el tobillo izquierdo y necesitaba ayuda para abandonar el parquet. El georgiano es el jugador más regular del equipo azulgrana, pieza fundamental para Peñarroya, y el más valorado tanto en la Liga (16,2) como en la Euroliga (18,1). Aunque en el seno del club son parcialmente optimistas con su pronta recuperación, perder a un jugador como Shengelia podría tener un efecto devastador en el Barça. Sin ir más lejos, ante la visita europea del Real Madrid el próximo viernes al Palau. Sin Shengelia y con un 0 de 5 el año pasado ante el conjunto blanco, el panorama amenaza con ser apocalíptico. Es la hora para que el Palau haga magia... Si aún le queda.

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