Veinticinco años llevaba el Giro sin llamar a la puerta del puerto de San Pellegrino in Alpe, un coloso escondido en la Toscana. La subida no tiene la fama del Mortirolo, porque solo se ha subido tres veces antes en la corsa rosa, pero la dureza de sus rampas hablan por si mismas. Son 13 kilómetros al 9% de media. Y dice la leyenda que en el 2000 incluso Marco Pantani dijo basta allí.
Fue la última vez que se coronó la montaña. El Pirata, un año después de la dolorosa descalificación en Madonna di Campiglio, fue incapaz de seguir a Casagrande, Garzelli, Simoni o Gotti. En la jornada 9 ya había perdido todas sus opciones en la general para dolor de los tifosi.
Nervioso y firme
La maglia rosa actúa con ímpetu, se muestra fuerte y suma 6 segundos de bonificación
24 horas después de la contrarreloj, allí tienen que hablar los derrotados de Pisa. Se les espera y tres de ellos alzan la voz, se dejan ver y prometen pelea, que nadie los descarte. Bernal ataca en la subida, valiente y generoso como siempre, aunque el puerto esté a mitad de los 180 km de la jornada. Ya fue él quien encendió los fuegos en Tagliacozzo y también en el sterrato. Carapaz es otro de los que no se rinde y gana gracias a un explosivo demarraje a nueve de meta. “Veía a gente sufriendo desde el primer puerto, yo tenía buenas piernas y he pegado un arreón”, resume. Y, por último, Del Toro, sí, el líder, que no rinde cuentas ante nadie y que enseña los dientes, que pasa al ataque.
El mexicano es un pipiolo debutante pero no quiere que le tomen por pardillo a sus 21 años. Y cuando ataca Bernal, ahí aparece a su rueda, cómodo, defendiéndose. Y cuando se encara el último puerto y se va por delante Carapaz no duda en probar al personal, sin mirar atrás, sin esperar a Ayuso. Y cuando se acerca la meta, se lanza al sprint para entrar segundo y cazar seis segundos de bonificación, un poco más de distancia sobre su colega Ayuso y Roglic, que vuelve a despreciar un final de los que en la Vuelta a España no se le suelen escapar.
¿Mal día o modo ahorro?
Ayuso y Roglic optan por tener sangre fría, no entrar a los cambios de ritmo y salvan el día
Los dos favoritos, después de dar el golpe en la crono, optan por su perfil bajo, por un discreto segundo plano. Modo ahorro. Se disparan las suspicacias. ¿Tuvo un mal día el esloveno, que le costó llegar a la altura de Bernal, Del Toro y Ayuso cuando se movieron en San Pellegrino in Alpe? ¿Entró en crisis Ayuso en la última subida cuando no respondió a la primera al acelerón de la maglia rosa?
Lo que está claro es que ambos actuaron con una sangre fría que no tiene Isaac del Toro, al que se le vio con el ímpetu de los jóvenes, del que necesita demostrar su fuerza, porque no quiere que le vean como un líder tierno, una presa fácil, un cordero entre los lobos.
Quizás por eso, nada más acabar la etapa, en la zona del podio, al mexicano se le acerca Mauro Gianetti, mánager del UAE, y le susurra algo. Como si le tirase de las orejas. No quieras hacerlo todo tú. Tienes un equipo detrás. No respondas en primera persona. Selecciona. Calma.
Ganador del Giro del 2019
Carapaz sigue aumentando un palmarés de sibarita: cuatro etapas en el Giro, tres en la Vuelta y una en el Tour y podio en las tres grandes
Todo eso le puede haber aconsejado el mandamás. Y Del Toro asume que se ha precipitado, que ha roto el bloque que llevaba todo el día trabajando (desde Baroncini a Majka, McNulty y hasta Adam Yates) que ha dejado descubierto a Ayuso. Así que cuando atiende a los medios, la maglia rosa confiesa que ha pecado de mecha corta. “No me ha impresionado Carapaz porque conozco cómo corre”, dice sobre el momento del ataque del ecuatoriano del Education First. “Pero sin duda es un ciclista de los fuertes y cuando he visto que había abierto un buen hueco, he querido salir lo más rápido posible pero no he visto que mis compañeros en buena posición y he decidido esperarlos para intentar cogerle juntos”, argumenta.
Ni en solitario ni en grupo, nadie atrapa a Carapaz, que nunca defrauda y sigue aumentando un palmarés de sibarita: cuatro etapas en el Giro, carrera que ganó en el 2019, tres en la Vuelta y una en el Tour y podio en las tres grandes carreras.
