La lluvia a veces tiene efectos purificadores. A veces, los chaparrones sirven para limpiar el aire, para clarificar el ambiente. Algo así sucedió en la contrarreloj larga del Giro de Italia, marcada por el agua. Un chaparrón acechó a los favoritos a medida que se acercaban a Pisa y ese aguacero despejó también la duda existencial que empezaba a alterar la atmósfera del equipo UAE. Juan Ayuso no salió de la crono con la maglia rosa de la carrera pero sí puede considerarse investido con casi todos los galones en su escuadra. El liderato sigue en hombros de su colega Isaac del Toro pero el mexicano ha perdido gran parte de la ventaja que obtuvo en el sterrato. Con todo lo que resta, los 25 segundos que conserva de renta sobre el alicantino se antojan pocos.
La lluvia cayó sobre los ciclistas a partir de las 16.20 de la tarde y afectó claramente los tiempos de los primeros de la general, que aún no habían tomado la salida, impidiéndoles luchar por el triunfo de etapa. Eso, la victoria, fue para los que tuvieron la suerte de poder correr los 28 km en seco, como el neerlandés Daan Hoole (Lidl). Pero, paradójicamente, a Ayuso le ayudó a conseguir su objetivo de abrir el cielo y apartar los nubarrones que se cernían sobre su papel en el Giro.
Al esloveno le sonrió dos veces el tiempo: hizo los primeros 6 km en seco y cuando llegó a Pisa aún no diluviaba
El alicantino, muy mentalizado de que era un día clave para sus intereses, hizo valer sus dotes de buen contrarrelojista para dar un buen mordisco a la general y recuperar parte del terreno perdido el domingo en los caminos blancos. El ganador en Tagliacozzo sale muy reforzado bajo el techo del autobús del UAE. Las incógnitas se difuminan por la fiabilidad del español, que abre hueco de casi dos minutos con Carapaz y Bernal. “Sabía que iba a ser difícil pero quería seguir un día más de rosa. Tenía mucha ventaja y cuando he visto que llovía no he querido correr riesgos”, argumentaba Del Toro, que también perdió la mitad (1m07s) del cojín que tenía sobre Roglic.
Y el botín aún pudo ser mayor para el alicantino. Porque en Asciano, en el segundo punto intermedio, donde los paraguas estaban cerrados y se podía rodar con relativa normalidad, Ayuso era el mejor de los favoritos y le sacaba 12s a Roglic. Pero al esloveno le sonrió dos veces la meteorología: la primera porque pudo hacer los primeros 6 km en seco, la segunda porque cuando él llegó a Pisa aún no diluviaba, a diferencia de cuando aparecieron Ayuso, Tiberi o Carapaz. Pero el alicantino tuvo que levantar el pie, optar por la precaución en las calles mojadas de Pisa. Y Roglic le acabó metiendo en meta 19 segundos, solo tres más que el crono inicial en Tirana pese a tener 15 km más.
El líder de Red Bull, gran damnificado del sterrato toscano, se vuelve a meter de lleno en la batalla, pero aún le separan 53s de Ayuso, líder in pectore, aunque la maglia rosa la porte por segundo día Del Toro.
