Las Claves
- Una fuerte tormenta de granizo afectó el tramo final del partido entre Barcelona y Oviedo en el Spotify Camp Nou.
- El presidente Joan Laporta permaneció en el
Repentinamente, tal como advertían los pronósticos del clima, la lluvia se transformó en granizo. Ambos se apoderaron del Spotify Camp Nou a partir del minuto 80, en el segundo tiempo del Barcelona -Oviedo. Hansi Flick, entrenador del Barça, consultaba el reloj y rogaba al cuarto oficial que no otorgara tiempo extra, al igual que sus futbolistas y los del Oviedo. Martínez Munuera decretó finalmente tres minutos adicionales.
“Normalmente son cinco minutos. Me puso feliz que fueran solo tres”, afirmaba Flick. “Es el primer partido que juego con granizo. Nos han parecido muchos minutos de añadido”, señalaba Pau Cubarsí. “Te dolía la cabeza y todo. Alguna te daba en el ojo”, agregaba Marc Casadó. “Pero el presidente aguantó como un campeón”, puntualizaba el mediocentro.
Jamás había participado en un partido bajo la caída de granizo. Tuvimos la sensación de que el tiempo añadido fue exagerado.
Desde los graderíos, buena parte de los 44.763 presentes se retiró o intentó guarecerse entre la primera y la segunda planta, esta última todavía en edificación. Del mismo modo, se marchó el público ubicado en los palcos vip.
Escasos asistentes permanecieron en sus asientos, aunque entre ellos destacó el dirigente Joan Laporta, quien aguantó sin protección el intenso aguacero que cayó durante el segundo tiempo del encuentro. Junto a él se encontraba el máximo responsable del Oviedo, Martín Peláez. Esto se debe a que, aun siendo un área privilegiada del recinto, la tribuna de autoridades carece de un techo total, lo que provoca que sufra las inclemencias del temporal, sobre todo en los costados. “El presidente ha aguantado como un campeón”, comentaba Casadó.
“Ha terminado muy mojado. Igual que toda la directiva”, comentan informantes de la entidad. Joan Laporta aguantó bajo la intensa lluvia sin protección alguna. Junto a él se encontraba el máximo dirigente del Oviedo, Martín Peláez. Sucede que, aun tratándose de un área privilegiada del recinto, el palco de autoridades carece de techado mientras duren las reformas. “Estamos en obras. Sabíamos que esto podía pasar. Pero Barcelona, afortunadamente, no es Copenhague. Puede tocar vivir esta situación una o dos veces como mucho”, precisaban.
Los responsables facilitaron sus paraguas a los asistentes del palco.
Laporta prefirió no protegerse con un paraguas. De igual modo actuó la junta, que asistió al Camp Nou casi en su totalidad. Únicamente se ausentaron tres vocales: Josep Cubells, encargado del básquet; Joan Solé (balonmano) y Àngel Riudalbàs. Los asistentes optaron por ceder sus paraguas a los convidados del palco, ya que el número de personas superaba al de protectores. Ciertas empleadas distribuían mantas a aquellos que las solicitaban. “Pero no hacía frío, más bien era para cubrirse”, comentaron diversos observadores.
Tras la fuerte tormenta, encontrándose en el palco presidencial, Laporta bajó los escalones para ir a la segunda planta. En ese sector privado destinado a la junta, cuenta con un mueble que guarda una vestimenta de repuesto por si ocurren contratiempos. “Al final, el presidente tiene que tenerlo. Pueden pasar cosas y en el palco del Camp Nou siempre hay reuniones”, señalaban desde la tribuna. En la víspera, entre las personalidades invitadas, figuraba Francesc Fajula, CEO del Barcelona Mobile. Igualmente acudió el expresidente Joan Gaspart.
El presidente modificó su atuendo en la estancia reservada del palco.
Aparte de la zona presidencial y del césped, en el presente, a causa de los trabajos de remodelación, el Camp Nou carece de una techumbre que resguarde el recinto por completo. El anterior voladizo que cubría la tribuna ha dejado de existir, por lo cual los 44.763 asistentes optaron por irse o refugiarse en los techos parciales de las zonas de entrada, mientras esperaban que la lluvia perdiera fuerza para recoger sus coches o tomar el transporte público.
El área de los medios de comunicación también sufrió las inclemencias del tiempo y acabó calada en el primer encuentro del estadio de 2026. Respecto al terreno de juego, la entidad presume de una tecnología de drenaje muy eficaz, capaz de procesar tanto las lluvias como el granizo. En el periodo estival, inicialmente, se llevará a cabo la instalación del techo, una tarea que durará de tres a cuatro meses y evitará estas imágenes. Una vez que el nuevo Camp Nou esté concluido, únicamente los futbolistas se mojarán.
