El Barça se divierte mucho, se recrea demasiado y solo remacha al Elche al final

Elche, 1 - Barcelona, 3

Un gol de Rashford protege el liderato de un líder que creó mucho y finalizó poco

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Lamine Yamal celebra el 0-1 en el Martínez Valero 

Jose Breton / Ap-LaPresse

Al fútbol moderno cada vez más cuantificado y troceado en estadísticas casi le da un patatús en el Elche-Barça. El líder de la Liga desesperó a los contadores de ocasiones en el Martínez Valero. El resultado no puede ser más mentiroso, no porque el equipo de Flick no lo mereciese sino porque el 1-3 se quedó cortísimo. 30 chuts y más de 6 goles esperados son cifras para disfrutar y no para estresarse con un final ajustado. El día que dio una exhibición de ocasiones creadas tuvo la pólvora mojada. Pero también sale airoso así, tras perdonar. Solo al final un Barça divertido pero indulgente remachó al Elche.

Hay equipos agradecidos y otros desagradables. Hay rivales que son sugestivos de ver pero que al mismo tiempo son bonitos para su contrincante, porque juegan y dejan jugar, sin pensar lo más mínimo en destruir. El Elche es un manifiesto en si mismo, un canto de amor al fútbol. Es encomiable su insistencia en querer jugar al ataque y de no mirar atrás. Pero ante el Barcelona fue temerario insistir de esa manera irreflexiva por parte de su técnico Eder Sarabia.

Entrenador de principios, no vendió su alma ni por tener al Barcelona con unos inspirados Lamine Yamal y Dani Olmo en la creación. No se echó atrás ni ante el aluvión de remates al que se enfrentó Iñaki Peña. El riesgo era mayúsculo.

Al Barça se le abría el cielo cada vez que lograba superar la presión al hombre que el Elche aplicaba por todo el campo. La calidad individual de los visitantes se imponía en los duelos y entonces se sucedían las ocasiones, que eran cada vez más claras. Algunas fueron cristalinas. Tanto que cuesta explicar cómo no acabaron dentro.

Quizás los blaugrana lo vieron tan fácil que se confiaron. Igual que antiguamente estaba mal visto celebrar los goles de penalti, el Barça fue preso de su propio pudor. Como si le diese cierto reparo anotar y sentenciar el partido en la primera parte. En 45 minutos, el líder de la Liga pudo haber cerrado el asunto con un marcador de escándalo.

Pero el Barcelona, que durante este año y medio con Flick ha sido letal, careció de instinto y su falta de pegada le traicionó. Y eso que Lamine Yamal abrió la lata enseguida, tras un gran pase maestro en profundidad de Olmo, que dejó solo al 10 del Barça, que tras regatear a Iñaki Peña marcó por tercer encuentro consecutivo (Oviedo, Copenhague y Elche).

Quizás porque no empezaron perdieron lo vieron todo más fácil. Tanto se gustaban los blaugrana en el césped que se recrearon como si fuese imposible que el choque y los tres puntos se les escapasen. Pero la realidad es que el partido era una moneda al aire porque el Elche no le perdía la cara y también tenía sus aproximaciones. De hecho, llegó incluso a igualar la contienda, algo que se veía venir ante el indulto a los locales con oportunidades perdonadas.

Del un posible 0-2 se pasó al 1-1. Raphinha se metió en el área con varios regates pero optó por no chutar a pesar de que tenía buena posición, sino que se la dio a Lamine, que tampoco miró a portería sino esperó la llegada de Olmo. Éste sí que chutó pero se encontró con el larguero. Todo lo contrario pasó cuando Germán Valera asistió a Álvaro Rodríguez, que no perdonó en el uno contra uno con Joan Garcia.

La finalización fue la asignatura pendiente porque el Barça se encontraba constantemente en ventaja ante el cedido Iñaki Peña en goles cantados. Ferran Torres estaba peleado con el gol y en la misma jugada enviaba dos pelotas al poste, una con el pie y con la espalda, después casi ejercía de defensa en vez de delantera sacando un remate en vez de empujar y Chust le sacó otro disparo bajo palos. Fermín veía la portería pequeña en dos disparos francos que se le fueron altos. Y Raphinha también tenía el punto de mira desviado.

Hasta el 1-2 llegó casi sin querer. Porque a De Jong le dio la risa tras recortar al portero y acabó por preferir que chutase otro. Retrasó la pelota y esta vez sí Ferran Torres remachó a la red con el Peña vencido.

En el descanso Rashford sustituyó a un Raphinha con alguna molestia pero el partido seguía igual. Unos se adornaban con florituras y el Elche seguía esperando su momento. Tanto que Rodrigo Mendoza hizo el 2-2 pero en fuera de juego, mientras en el otro área nadie se atrevía a ponerle el lazo al marcador. Para ello salió Lewandowski pero quien hizo el tanto de la tranquilidad del líder fue Rashford, que justo antes del 1-3 había marrado la enésima ocasión. El Barça creó mucho, se recreó demasiado y acabó poco.  

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