Que el mundo no va bien es demostrable de muchas maneras. Este domingo, mientras el gobierno de Qatar mantenía a sus ciudadanos encerrados ante los misiles que llegaban desde Irán y anunciaba la suspensión oficial de todas las competiciones deportivas, empezaba a aprobar los visados, la famosa Hayya, a los enviados especiales precisamente a la Finalissima. Una incongruencia más en una jornada larga y complicada, también en el mundo del deporte, debido a la escalada bélica en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, y la respuesta iraní a sus aliados en la zona.
La suspensión de la Finalissima, un trofeo que debía enfrentar el próximo 27 de marzo en el estadio de Lusail a Argentina, como campeona de América, y a España, como campeona de Europa, es, hasta el momento, la principal afectación deportiva de la situación que se vive en Oriente Medio. El partido llegaba engalanado con tintes de gran final, de inmejorable aperitivo para el Mundial. El trofeo no sólo suponía el regreso de Messi al estadio en el que hace cuatro años se instaló definitivamente en el Olimpo proclamándose por primera vez campeón del mundo con su amada Argentina, también dibujaba el primer duelo entre la Pulga y Lamine Yamal, el fenómeno llamado a recoger su testigo en Barcelona, y líder la selección española que dirige Luis de la Fuente, aspirante a todo en el Mundial.
Varios deportistas sufren por el conflicto
De momento, a la espera de que este lunes puedan desencadenarse los acontecimientos, la organización del trofeo no ha facilitado ninguna información adicional al respecto. La Finalissima se organiza en principio entre la UEFA y la Conmebol, pero según el ente europeo en esta edición toda la organización recae sobre su homóloga sudamericana, que se espera que a lo largo del día arroje un poco de luz.
Una alternativa viable consistiría en trasladar el partido, aunque el inconveniente reside en los elevados ingresos que percibirían las federaciones de España y Argentina, fondos suministrados íntegramente por Qatar, lo cual complica dicha salida. Es importante señalar que la determinación de la Federación Qatarí impacta igualmente en diversos duelos amistosos programados en el marco del Qatar Football Festival junto a la Finalissima, como el enfrentamiento entre España y Egipto el 30 de marzo en Lusail, que representaba el compromiso final de la roja previo a que De la Fuente anunciara la convocatoria oficial para el Mundial. Por ahora, la Federación Española mantiene el silencio y aguarda a que se desarrollen los hechos.
El mundo del tenis es otro de los que está padeciendo más problemas por la guerra en Irán. Con el espacio aéreo en la zona cerrado por ahora, varios jugadores que participaban en el ATP500 de Dubái, otro emirato golpeado por los misiles iraníes, están bloqueados en su hotel, donde incluso se han habilitado camas en el sótano en caso de que haya más ataques, a la espera de encontrar una solución. La ATP les ha propuesto salir del país en coche y viajar hasta Riad (Arabia Saudí), más de 10 horas de trayecto por el desierto, donde el aeropuerto funciona con relativa normalidad. Entre ellos están Medvedev y Rublev, ambos cabezas de serie en el Masters 1000 de Indian Wells que comienza este miércoles. El danés Rune, que se encontraba recuperándose de su grave lesión en Doha, tampoco puede abandonar el país.
Y en baloncesto, tanto Jasikevicius, técnico del Fenerbahçe, como tres jugadores del Partizan también están bloqueados en Dubái.
