Las Claves
- Los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra reviven en Santa Clara el histórico duelo que protagonizaron en el año 2015.
- Seattle llega como
Hay segundas oportunidades y ocasiones para la revancha.
La Super Bowl, el encuentro definitivo de la liga de fútbol americano que se juega este domingo en Santa Clara (bahía de San Francisco), constituye uno de esos momentos que parecen perfectos para saldar cuentas en lo personal y con la trayectoria histórica de este deporte.
Los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra (el gran Boston), tras atravesar un periodo de dificultades durante varios años, reviven el duelo que protagonizaron en el 2015. Aquel conjunto de los Patriots estaba comandado en el terreno de juego por Tom Brady, el mariscal de campo más sobresaliente de la historia, y desde la banda por Bill Belichick.
Aunque el público habitualmente los consideraba “imperio del mal” (lograron seis campeonatos en los dos primeros decenios de este siglo), ese día la suerte les favoreció.
Lideraban por 28-24 cuando restaban escasos segundos y el equipo de Seattle se situaba prácticamente sobre la línea de anotación, a menos de un metro de conseguir el touchdown y repetir el campeonato del año previo, su único trofeo hasta ahora. No obstante, el pase lanzado por su quarterback, Russell Wilson, terminó interceptado por Malcom Buttler, protagonizando uno de los instantes más sorprendentes en la historia de la Super Bowl.
Los pronósticos favorecen a los Seahawks, quienes vuelven a la instancia definitiva por ocasión inicial tras aquel infortunio que los marcó. Los Patriots, por el contrario, participaron en dos ocasiones adicionales (caída en 2018 y triunfo en el 2019).
Los Seahawks se posicionan como los preferidos, principalmente debido a que los Patriots todavía se perciben como “el imperio del mal”.
Los representantes del estado de Washington son vistos mayoritariamente como el conjunto más integral. Su éxito parte de la defensa, la cual concedió la cifra más baja de puntos en todo el torneo.
Mike Macdonald, el estratega principal, asume la responsabilidad de coordinar la defensa, algo poco común que lo convertiría en el primer técnico con este perfil en obtener el título. Su ataque igualmente destaca por su gran calidad. Jaxon Smith-Njigba, el receptor, encabezó la competición en yardas recibidas y cuenta con total seguridad en su trabajo. “Cualquier limitación que se me imponga no es cierta”, comentó durante las entrevistas previas. “Sinceramente siento que puedo hacer casi todo”, agregó,
Si existe una figura clave en dicha ofensiva, se trata precisamente de aquel etiquetado como inadaptado, el mariscal de campo Sam Darnold, con 28 años de edad, quien ha pasado por cinco plantillas durante ocho campañas (fue seleccionado en el draft del 2018) y en cada sitio fue un fracaso, a excepción de Seattle.
Los Jets de Nueva York (Nueva Jersey) lo mantuvieron en sus filas creyendo que era el talento joven para renovar su plantilla. Se desprendieron de sus servicios después de desempeños tan deficientes como aquel 33-0 de 2019 que sufrieron los Jets ante los triunfantes Patriots de esa época.
El duelo final vuelve a presentar el encuentro de 2015, momento en que el equipo de Seattle vio cómo se le escapaba el éxito en el último suspiro.
A diferencia de su paso por otras escuadras, Darnold ha liberado su capacidad inventiva, sin padecer las entregas de balón que solían frenarlo.
No solo encabezan las preferencias en Las Vegas y los juicios de los especialistas, sino que también poseen el cariño de la afición, que no ha perdido el recuerdo. Los Patriots, percibidos todavía como el imperio del mal, se desplomaron tras la partida de Brady. Belichick se mantuvo un tiempo extra sin conseguir recobrar la reputación perdida. Numerosas personas suponían que sería complicado que los de Massachusetts volvieran a brillar del modo en que lo han conseguido. Para tal fin disponen de la gestión del técnico Mike Vrabel, otro individuo marginado y poco valorado en sus destinos previos.
Escasas personas confiaban en su éxito al aterrizar en Nueva Inglaterra. De forma similar a su oponente Macdonald, se decanta por una retaguardia sólida, lo que altera la dinámica de años previos donde los finalistas priorizaban la ofensiva. Bajo esta premisa, Vrabel entregó el mando al quarterback Drake Maye, quien en caso de victoria, contando con 23 años y 162 días, se convertiría en el segundo mariscal de campo de menor edad en conseguir el anillo.



