El vértigo europeo del Espanyol: “A ver si nos estamos equivocando”

Espanyol

Manolo González reflexiona sobre las dificultades del equipo para sacar los partidos adelante

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El técnico del Espanyol, Manolo González, durante el encuentro Espanyol - Alavés en el estadio RCDE Stadium.

Alejandro Garcia / EFE

El Espanyol atraviesa su momento más delicado de la temporada en un contexto paradójico. Quinto en la clasificación, con 34 puntos y todavía en zona europea, el equipo encadena sin embargo su peor racha del curso: un solo punto de los últimos quince posibles y un mes de enero que ha erosionado certezas que parecían sólidas antes del parón navideño. No es solo una cuestión de resultados, sino también de confianza y de identidad.

El contraste con el final de 2025 resulta frustrante. Cinco victorias consecutivas, una solidez defensiva reconocible y la sensación de que el equipo había encontrado un camino fiable desde el orden, la concentración y la competitividad. En apenas cuatro semanas, muchas de esas señas se han diluido. El Espanyol ha encajado goles en todos los partidos de 2026, diez en total, ha cometido errores defensivos impropios de su primera vuelta y ha perdido finura en las áreas, justo donde antes marcaba las diferencias.

Tanta polla de Europa, tanta puta mierda de Europa... Que todos queremos ir... Pero a ver si nos estamos equivocando nosotros”

Manolo GonzálezEntrenador del Espanyol

Pero el problema va más allá de lo tangible. En el vestuario y en el cuerpo técnico preocupa, sobre todo, lo intangible: la pérdida de confianza, la desconexión en momentos clave y la sensación de que el equipo ha empezado a jugar con una presión distinta. El vértigo de verse quintos, de escuchar hablar de Europa con insistencia, pesa más de lo esperado. “Tanta polla de Europa, tanta puta mierda de Europa... Que todos queremos ir... Pero a ver si nos estamos equivocando nosotros. Es lo más grave”, aseguró Manolo González tras perder frente al Alavés en una rueda de prensa mucho más reflexiva que las anteriores.

El mes se ha torcido también desde lo emocional. Las derrotas en los derbis ante el Barcelona y el Girona dejaron huella. Lo que parecía ser la oportunidad de revertir una racha imperecedera, se convirtió en una regresión al pasado muy incómoda. A eso se sumaron tropiezos ajustados ante Valencia y Alavés, con errores defensivos graves y acciones a balón parado mal defendidas: “No regalar, no cometer errores, no encajar…”, insistió el entrenador. Pero los arbitrajes tampoco han acompañado y han añadido frustración a un grupo que ha ido perdiendo calma a medida que los resultados no llegaban. Esa suma de factores ha ido mermando la confianza de los jugadores. “Ha sido un mes muy malo, es un momento jodido y hay que estar juntos”, admitía Pere Milla, poniendo voz a un vestuario que no es ajeno a la realidad.

Manolo González fue especialmente crudo tras la derrota ante el Alavés, con un discurso poco habitual. Más allá de la forma, el fondo apuntaba a una idea clara: el Espanyol se ha desviado de lo que es. “Igual nos estamos equivocando”, repitió, reclamando volver a competir, a presionar, a simplificar cuando toca. A no pensar tanto en Europa sino en trabajar con humildad. “Si tienes que enviar un balón al río, pues no hay más”, dijo González. En cualquier caso, el técnico ha instado a la necesidad de adquirir “confianza y calma” otra vez.

El calendario no concede tregua. Villarreal, Celta y Atlético esperan en febrero, mientras el equipo intenta recomponerse sin su capitán, Javi Puado, y con la urgencia de frenar la caída antes de que la clasificación deje de ser un colchón. El Espanyol sigue quinto, pero ya sabe que la posición no le protege de nada. Toca volver a creer sin mirar demasiado arriba y recuperar la calma sin perder ambición.

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