Lo visible y lo invisible en la crisis del Espanyol

Espanyol

La fatiga mental tras los dos derbis y la presión por mantenerse en Europa han afectado a un equipo que sigue unido

VILLARREAL (CASTELLÓN), 09/02/2026.- Los jugadores del Espanyol aplauden a su afición al finalizar el partido de la jornada 23 de LaLiga que Villarreal CF y RCD Espanyol disputaron este lunes en el estadio de La Cerámica. EFE/Andreu Esteban

Los futbolistas del Espanyol, desanimados tras la vergonzosa derrota en La Cerámica el lunes pasado

Andreu Esteban / EFE

Las Claves

  • El Espanyol atraviesa una crisis tras perder cinco de sus últimos seis partidos debido a graves errores defensivos individuales.
  • La fragilidad psicológica del equipo y las polémicas arbitrales ante

Lo que se observa es la imagen de Manolo González en el banquillo tras anularse el gol de El Hilali ante el Villarreal. Un gesto de desilusión, de desánimo, de perplejidad. Dura apenas unos segundos pero revela mucho. Esa mirada arrastra todo lo invisible: la sensación de impotencia cuando su equipo apenas hace poco avanzaba sin dudas hacia Europa, una debilidad psicológica que transforma cualquier contratiempo en un escollo insalvable y la escasez de recursos, especialmente en defensa, para recuperar el nivel.

Se percibe un Espanyol que atraviesa una de las fases más complicadas del curso, no solo por un revés puntual sino por los múltiples indicios que señalan un mismo camino. El bloque ha caído en cinco de sus seis encuentros más recientes, situándose como la peor escuadra de la segunda mitad de la Liga. El análisis fundamental, ratificado asimismo por Manolo González, resalta el extravío de la seguridad defensiva. Las causas son que el ritmo ha decaído, los fallos individuales han aumentado y el plantel ha dejado de mandar en las áreas.

Las estadísticas también resultan evidentes. Acumulan siete fechas seguidas recibiendo tantos, registrando las peores cifras de toda la competición durante esta segunda mitad. Cabrera y Calero, piezas fundamentales en la etapa inicial de la temporada, sufren actualmente fallos específicos severos que han supuesto la pérdida de unidades y han mermado la seguridad del grupo. El Hilali, el carrilero diestro habitual, ha recibido críticas abiertas por parte de Manolo González en diversos momentos, lo que incluso le ha llevado al banquillo. No obstante, el entrenador no halla soluciones entre los suplentes, lo que pone de manifiesto las carencias en la planificación del plantel en dicha demarcación. Ni Riedel, ni Miguel Rubio, ni Rubén Sánchez han sacado partido de sus minutos. Ante el Villarreal, José Salinas, quien reemplazó a Carlos Romero, igualmente quedó bajo el foco de las críticas.

Lo que se observa son los resultados negativos, los errores en la defensa y las decisiones arbitrarias en su contra.

A este contexto deportivo se ha sumado un ambiente de malestar por el arbitraje. El equipo blanquiazul cuestiona decisiones arbitrales y se obsesiona con ellas. Con razón o sin ella, frente al Girona, dos penaltis en su contra. Ante el Valencia, un error que incluso el CTA admitió y que le costó dos puntos. Frente al Villarreal, un gol anulado que marcó un giro psicológico decisivo en el encuentro. Lo que no se observa es cómo esas actuaciones influyen en el desarrollo posterior del partido. Las decisiones arbitrales influyen, pero lo más relevante es cómo la frustración perjudica al equipo. En Vila-real, tras recibir el primer gol cerca del descanso, el equipo se derrumbó y recibió otros tres goles en apenas 20 minutos.

Y pese a todo ello, no es falso decir que el fútbol ha sido injusto con el Espanyol en este periodo, que no ha tenido suerte en ningún aspecto. Una derrota injusta ante el Barça, las dos ocasiones en las que fue sorprendido por el Girona y el escándalo de Mestalla fueron encuentros en los que el equipo blanquiazul no mereció perder.

Dentro de la plantilla no existen grietas sobre la imagen de Manolo González, quien mantiene el respaldo total de los futbolistas, si bien hay malestar por fallos personales injustificables, tales como el tanto en propia meta que Kike García reprochó a Salinas gritando en La Cerámica. Habituado a las dificultades, el grupo se esfuerza por recuperarse lo más pronto posible y dejar atrás la pesadumbre causada por los recientes tropiezos.

Lo que no se nota es la inestabilidad psicológica del equipo frente a cualquier pequeño imprevisto

Lo que se observa desde el entorno es el ruido que proviene de Inglaterra por la gestión de Alan Pace en el Burnley, penúltimo de la Premier. La inquietud, hasta ahora silenciosa, ha aumentado por la falta de decisiones institucionales desde su llegada, sumada a la baja por enfermedad de Fran Garagarza. Un único refuerzo en el mercado de invierno, el belga Ngonge, es lo único visible. Lo que no se percibe es el efecto en el vestuario de esa carencia de refuerzos, especialmente en defensa, y la sensación de escasez de recursos en un período de máxima exigencia.

El Espanyol se mueve entre lo que se aprecia y lo que permanece escondido. Se perciben las equivocaciones particulares, los tantos en contra y las reclamaciones a los colegiados. No se notan tanto las inseguridades tácticas, el cansancio anímico tras tropiezos de alta intensidad emocional y el estrés por la falta de medios. Sin embargo, las cifras finales también han disimulado los pasajes favorables del bloque en este periodo sombrío. En esto confía Manolo González para recomponer al grupo. El Celta, que ya le rescató hace dos temporadas, aparece otra vez como la cita fundamental.

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...