Y Arbeloa le dio a Florentino Pérez lo que quería

Real Madrid

El entrenador del Real Madrid, presentado lejos de la purpurina del Bernabéu y sin el presidente, rehuyó hablar de táctica, ensalzó a Vinícius, a Pintus y reiteró el lema “ganar, ganar y ganar”

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Los fotógrafos cogen la instantánea de Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid 

OSCAR DEL POZO / AFP

En chándal, sin Florentino Pérez, en la Ciudad Deportiva de Valdebebas y un día antes de medirse al Albacete en la Copa del Rey (21.00h). La presentación de Álvaro Arbeloa dista mucho de la purpurina del Bernabéu y del abrazo del presidente, aunque ese hilo que les une le haya empujado a ganarse un asiento que, por ejemplo, se le negó a Raúl González Blanco, que nunca le entró a Florentino por los ojos pese a ser una leyenda. Que Arbeloa acabaría algún día entrenando al Real Madrid era algo tan cantando como la llegada de Xabi Alonso hace un año.

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Si alguien quería encontrar en el salmantino un incendiario en la sala de prensa, aunque los que le conocen destacan que le va el mambo tanto como a Jose Mourinho, (“influyó, lo llevo dentro de mí”), se toparon de bruces con la realidad. Arbeloa recuperó la sonrisa tras las últimas conferencias taciturnas de Alonso, que no era él mismo, engullido por la situación insostenible. El extécnico del Castilla es “muy inteligente, vivo”, y supo llamar a los periodistas por su nombre y defender su discurso y esos “valores del Madrid” que tanto le gustan a Florentino Pérez. Los primarios y galácticos. “Ganar, ganar y volver a ganar”, se le escapó. Muletilla del rojiblanco Luis Aragonés. No entró en jardines, solo pisó aquellos que quiso para lanzar mensajes velados, como que La Fábrica es la mejor cantera del mundo.

No hubo ni un concepto táctico. Ni presiones altas, ni juego de posición ni salida de balón. Ni siquiera el rock and roll que visualizó Xabi Alonso. Entrega, esfuerzo y compromiso. Porque el Madrid, para Arbeloa, solo cuenta victorias y títulos y siempre estará bajo sospecha: “Es difícil que se reconozca que jugamos bien. Hay entrenadores con tres Champions y decían que luego se iban a regar el jardín”. 

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Eso es precisamente uno de los aspectos que se valora en Chamartín. Ser portavoz, defender al club, embarcarse en causas que parecen en ocasiones imposibles como la de Vinícius. Sin preguntarle directamente por sus cualidades, Arbeloa también sumó otro punto: “Vinícius es de los más desequilibrantes y querido por la afición”.

Porque esa fue otra de las carpetas que cerró Arbeloa. La implicación de los jugadores no se pone en duda aunque ese refuerzo eche por tierra uno de los argumentos que enterró a su amigo del alma Xabi Alonso: “Hay una gran plantilla y tienen muchas ganas”, resumió. Lo repitió hasta la saciedad.

Enaltecer a Antonio Pintus, el preparador físico que no quería Xabi Alonso en su cuerpo técnico para no desautorizar a los suyos, era otro de los puntos del manual, que Arbeloa siguió a rajatabla. 

Tranquilo, sereno, medido, convincente y muy madridista. El tiempo y los resultados irán marcando su discurso y su camino. Y ya se sabe que en el Real Madrid suelen triunfar aquellos que no van (aunque lo sean, y muy buenos como demostraron) de entrenadores delante de un micrófono.

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