Las Claves
- Existe una discrepancia entre las ciento dieciséis liberaciones anunciadas por el régimen y las cincuenta verificadas por Foro Penal.
- La ausencia de Cilia Flores y las divisiones internas del chavismo dificultan la salida efectiva de los prisioneros políticos venezolanos.
- El Palacio de Miraflores mantiene a deten
El retraso en la salida de los prisioneros políticos en Venezuela, después de que Jorge Rodríguez comunicara la liberación de un “número importante” de personas encarceladas por sus ideales, lejos de colmar las esperanzas, ha comenzado a producir una renovada muestra de decepción.
Aunque el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario del régimen de Venezuela aseguró haber liberado a 116 prisioneros políticos recientemente, entidades no gubernamentales de derechos humanos como el Foro Penal únicamente han logrado verificar cerca de 40 excarcelaciones, las cuales no constituyen libertades totales.
Discrepancias
Caracas estima en 116 los individuos que han recuperado su libertad, aunque las organizaciones no gubernamentales locales únicamente han logrado verificar entre 40 y 53 casos.
Un grupo adicional conocido como Caleidoscopio Humano reporta 53 prisioneros políticos liberados, sin embargo, los números de ambas organizaciones se alejan de las estadísticas oficiales y se consideran escasos si se tiene presente la cantidad de individuos arrestados por dicha causa en las prisiones venezolanas.
Sin embargo, la dificultad de excarcelar a los detenidos políticos resulta más intrincada que la mera firma de boletas de libertad. “Un buen número de miembros del chavismo tiene sus propios presos políticos. Cada brazo del poder, cada grupo, tiene sus propios jueces, fiscales, grupos represores y cárceles. Por lo tanto también tiene sus presos. Son su mercancía”, ha señalado en sus plataformas digitales el comunicador y activista venezolano Luis Carlos Díaz.
De acuerdo con el antiguo fiscal de Venezuela, Zair Mundaray, el retraso en las excarcelaciones se debe igualmente a la confusión que impera en el Poder Judicial tras la salida de Cilia Flores, quien según su criterio era la figura que lo manejaba. “La ausencia de Cilia Flores es determinante en estas horas”, manifestó el abogado mediante un mensaje en la red social X.
Retrasos
El antiguo fiscal Zair Mundaray sostiene que la falta de Cilia Flroes resulta crucial, debido a que la cónyuge de Maduro, localizada hoy en EE.UU., dirigía las capturas.
Los arrestados y sus parientes son quienes sufren las consecuencias de este estancamiento. El procedimiento se encuentra lleno de incertidumbres: el manejo arbitrario de los listados y el hecho de que personajes fundamentales sigan encarcelados indican que el Palacio de Miraflores todavía busca mantener “fichas de negociación”. Da la impresión de que la relevancia de los prisioneros de conciencia resulta actualmente más táctica que la del mismo crudo, cuya gestión se entregó con bastante más rapidez.
La Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela sostuvo que las liberaciones de detenidos por motivos políticos, comunicadas por el ejecutivo de Venezuela “están lejos de cumplir con las obligaciones internacionales” respecto a las garantías fundamentales. “Los familiares deben recibir información clara y oportuna sobre el destino, el paradero y la situación jurídica de sus seres queridos”. Ninguno de estos hechos ha sucedido todavía y el Gobierno busca manejar el relato sobre las puestas en libertad.
La estampa de parientes congregados en las inmediaciones de los recintos donde permanecen prisioneros políticos se reitera cada noche en variadas cárceles del territorio nacional a partir del impreciso aviso sobre las liberaciones. No existe claridad sobre una nómina de los individuos que recibirían el beneficio ni las circunstancias del mismo. Sin embargo, hay un hecho todavía más preocupante: conforme a las ONG, entre los detenidos por causas políticas se cuentan al menos 120 personas de las que se ignora su localización, y sus seres queridos desconocen a qué establecimiento dirigirse pues sus peticiones de información son rechazadas.
Los últimos procesos de excarcelación tuvieron lugar durante las horas de la madrugada, mientras que casos como los de los líderes partidistas Enrique Márquez y Biaggio Pilieri se efectuaron en un espacio público de la zona oriental de Caracas, distantes del centro penitenciario donde se encontraban.
Comunicado
De acuerdo con lo expuesto por la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela, la excarcelación de prisioneros políticos “está lejos de cumplir con las obligaciones internacionales”
Dentro de este escenario, surge nuevamente la figura del antiguo mandatario hispano José Luis Rodríguez Zapatero en calidad de intermediario. Su vínculo estrecho con el entorno chavista habría resultado fundamental no únicamente en negociaciones anteriores, sino también en la partida de la nación de los cinco sujetos españoles puestos en libertad hace poco, incluyendo a la defensora Rocío San Miguel.
No obstante, la gran mayoría aún no goza de ese destino. Alrededor de 800 individuos continúan aguardando, entre los cuales se encuentran los funcionarios de la desaparecida Policía Metropolitana Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina, quienes ya suman 23 años tras las rejas por los hechos del Golpe de 11 abril de 2002. Constituyen los presos políticos con más tiempo en Venezuela y, pese a que les corresponden medidas procesales, el aparato judicial les rechaza de forma constante la excarcelación.
Las naciones del mundo vigilan con prudencia un asunto que ha despertado gran interés debido a lo que podría revelar sobre el futuro de la administración de Delcy Rodríguez y su eventual disposición a una etapa de cambio democrático. El propio Donald Trump, quien no destaca exactamente por su moderación en la diplomacia, ha comentado sobre las liberaciones de prisioneros, exigiendo rapidez y calificándolas como un triunfo propio por el cual los beneficiados deberían mostrarse agradecidos.
Sin embargo, el ritmo pausado de las excarcelaciones empieza a generar dudas acerca de la eficacia del acuerdo Washington-Caracas y en qué medida el gobierno postmadurista liderado por Rodríguez tendrá la capacidad o la voluntad de acatar totalmente las directrices de la Casa Blanca.


