
MAPFRE Economics prevé que el crecimiento de EE.UU. Se reduzca al 1,9%
Economía
Estima una caída del crecimiento para 2025 de seis décimas, pasando del 2,5% previsto hace tres meses al 1,9%, en tanto que para 2026 se espera una mejora del 1,8%

Estatua de la Libertad, Nueva York.

Las últimas decisiones en materia de comercio de Donald Trump han provocado una revisión a la baja del crecimiento global para este año del 3,1% previo al 2,7% actual y un aumento de la inflación hasta el 3,4%, según las últimas previsiones publicadas por MAPFRE Economics en su informe ‘Panorama Económico y Sectorial 2025: Actualización de previsiones hacia el segundo trimestre’. Estados Unidos se lleva la peor parte: se estiman unos efectos más intensos, con una desaceleración más pronunciada y mayores presiones de precios que obstaculizarán previsiblemente la actuación de la Reserva Federal (Fed). Así, el Servicio de Estudios de MAPFRE estima una caída del crecimiento para 2025 de seis décimas, pasando del 2,5% previsto hace tres meses al 1,9%, en tanto que para 2026, se estima una mejora del 1,8% este año frente al 2% esperado previamente.
MAPFRE Economics destaca que su escenario base está mucho más determinado por las tensiones geopolíticas y las rigideces por el lado de la oferta, por lo que los bancos centrales seguirían una senda con menos bajadas de tipos. “Esta combinación drenaría en torno a dos puntos porcentuales del crecimiento global a dos años vista”, destaca el Servicio de Estudios en el informe. Pese a esa rebaja en la previsión de crecimiento, MAPFRE Economics mantiene una visión menos pesimista sobre la economía estadounidense, en comparación con lo que anticipan otros analistas. “Creemos que buena parte de las medidas anunciadas se sustituirán por acuerdos que reviertan algunos aranceles, normalizando los niveles de incertidumbre actuales y tamizando el impacto final. Además, el consumo y la inversión se han mantenido en niveles más positivos de lo previsto”, señala Eduardo García Castro, economista experto de MAPFRE Economics.
La caída se debe a un deterioro del comercio neto y a un menor gasto del gobierno
De hecho, García Castro explica que la caída en las previsiones en el país se debe a un deterioro del comercio neto y a un menor gasto del gobierno. La primera variable contiene el atípico efecto anticipado de las importaciones ante el temor por los aranceles, factor que podría revertirse y normalizarse si prosperan las negociaciones. La segunda variable sería el gasto público, que ha sido en parte compensada por el avance del sector privado, donde una menor incertidumbre “repercutiría positivamente en la confianza de consumidores y empresas”.
MAPFRE Economics destaca que tanto la actividad económica como los precios están expuestos a efectos contrapuestos sobre la oferta y la demanda, por lo que “se requiere una definición política final para determinar cuál de los impactos será el predominante”. La inflación se situará este año en EE.UU. En el 3%, una décima más de lo previsto en la edición previa del informe, y el que viene se quedaría igual en el 2,6%. Ante un escenario estresado, la subida de los precios para este año se situaría en el 3,4% y para el que viene, en el 2,8%.
Los países, como EEUU, que incorporen aranceles visibles tenderán a ver sus inflaciones acelerándose
“Aunque la inflación se ha revisado al alza, esta ha sido menor de lo que uno hubiera imaginado, ya que es el ‘neteo’ de una inflación internacional, no uniforme. Los países que incorporen aranceles visibles tenderán a ver sus inflaciones acelerándose (EE.UU., por ejemplo), pero en nuestro escenario otros países pueden retomar la senda de desinflación, no tanto debido a una debilidad de la demanda, sino a factores relacionados con la oferta”, destaca MAPFRE Economics.
¿Podría ser peor?
MAPFRE Economics siempre tiene en cuenta dos escenarios para sus previsiones: el base, que es el que tiene más posibilidades de cumplirse, y el estresado, que es menos probable. MAPFRE Economics sitúa su previsión para el país en el 1,4% este año y en el 0,6% el que viene en esta previsión alternativa, en comparación con el 2,5% y el 2,2%, respectivamente, prevista en la edición anterior del informe. Pese a esta reducción del crecimiento, no se prevé una recesión ni siquiera en el escenario más estresado. “La transición de un escenario a otro sigue delimitada por la evolución de las tensiones comerciales, y en concreto, por la posible activación de medidas de represalia y contra aranceles, lo que provocaría una carga más pesada para exportadores, importadores y consumidores”, señala García Castro, que añade que esto diezmaría gran parte del crecimiento global esperado, aunque “sigue siendo necesaria la irrupción de factores críticos adicionales para pasar a un escenario recesivo”.