Unos 280 millones de ordenadores personales (PC) fueron vendidos en todo el mundo durante el 2025: según a qué analista se pregunte, el crecimiento interanual habrá sido del 8,1% o el 9,2%; no ha estado mal. El crecimiento es lo que importa: ¿volverán a crecer las ventas este año de imprevista subida de precios, pese al atractivo de la innovación? Enrique Lores, presidente mundial de HP, compañía a la que se atribuye una quinta parte de cuota global y un 8,4% de incremento, se ratifica en que la demanda de PC volverá a aumentar en el 2026, contra el vaticinio de quienes valoran como catastrófica la actual escasez de memorias y otros componentes. Lo es, dice: el problema nace del auge de los centros de datos para inteligencia artificial; pero la solución consiste en vender el mayor número de PC dopados para usar la inteligencia artificial.
Avisa Lores que la subida de precios “será creciente, más visible en el segundo semestre que en el primero”. Y apunta un dato positivo: casi un tercio de las entregas del 2025 correspondieron a equipos preparados para aplicaciones de IA –conocidos como AI PC– pese a que todavía no abunda en el mercado el software que pueda aprovechar todas sus cualidades. Para finales del 2026, la mitad o más de la base instalada en las empresas debería ser relevada debido a la modernización del sistema operativo Windows. Por eso, la cadena de suministro de HP, dice, priorizará los AI PC frente a configuraciones clásicas.
El obligado paso de Windows 10 a 11 amplía el mercado para los ordenadores de HP
“Seis de cada diez ordenadores con Windows 10 ya se han pasado a Windows 11 y prácticamente todas las empresas que venden software como servicio están incorporando IA a sus soluciones; cuanto más se utilice la capacidad de los AI PC, más bajará el gasto en software y también el coste total de propiedad, esto es, del hardware”. Y será más asequible cuando, en lugar de los voluminosos modelos de datos (LLM, en la jerga sectorial) que se usan para entrenar los algoritmos, se generalicen los modelos dimensionados para correr directamente en dispositivos compactos, asegura Lores a su paso por Madrid. “Ahora mismo, estos modelos de 20 millones de parámetros, clasificados como pequeños, son dos veces más potentes que los que usaba ChatGPT cuando apareció en el 2023”. Esta es la baza de HP y de sus competidores: que la IA deje de estar asociada con el gigantismo para que sus aplicaciones se extiendan dentro de las empresas, su principal clientela.
Un 70% de la facturación de HP procede de la venta de ordenadores y su periferia; el resto corresponde a los sistemas de impresión, que han tenido tiempos mejores, sobre todo entre los usuarios particulares. Pero Lores –quien dirigió durante años esta rama de la compañía– la ha reforzado al implantar una fórmula de suscripción en función del consumo de tinta. En la impresión de oficina, su táctica apunta a ganar cuota de una demanda que crece, pero poco. Y luego está la impresión industrial, en la que hay nichos no digitalizados. Anticipándose a la pregunta que ve venir, apostilla: “Aunque el mercado total de impresión no crezca, pensamos que podremos crecer y contribuir a los resultados de HP”.
En sus sistemas de impresión, busca reforzar el margen y ganar cuota de mercado
Hubo mucho más en la conversación: la reconversión de la cadena de suministro, el mercado chino, los aranceles, la política de dividendos, el mercado de capitales, la IA... Queda para el final un asunto que le toca personalmente, la continuidad del campus de Sant Cugat, que acaba de cumplir 40 años y donde inició su carrera profesional. “Sigue siendo uno de nuestros centros de innovación más importantes fuera de Estados Unidos; hace poco hemos anunciado la creación de un centro de IA que dará soporte a la actividad del resto de la compañía y el plan ya está en marcha”.

