Escribano Mechanical & Engineering apuesta por Barcelona con la apertura de un centro de excelencia que coordinará todo el software e inteligencia artificial que desarrolla para sus productos de seguridad y defensa. Las oficinas cuentan actualmente con una quincena de empleados y la previsión es incorporar a una veintena a lo largo del presente ejercicio. La decisión de Escribano de abrir esta unidad se enmarca en sus planes de crecimiento al calor de la ola de inversión en defensa que recorre Europa.
El centro de excelencia nace como un apéndice de la fábrica de robótica de la compañía en Binéfar, Huesca. “Trasladar esta unidad a Barcelona nos ha permitido crecer y atraer talento de forma más rápida”, explica el director de tecnología de Escribano, Rafael de Solís. La unidad inició su andadura hace unos meses centrada en el software de robots –entre otros, los vehículos terrestres no tripulados para desactivar explosivos que utilizan los distintos cuerpos de seguridad en España–, pero ahora coordina todos los desarrollos del grupo con un equipo de 60 personas repartidas en distintas sedes.
El ‘hub’ ha nacido con 15 empleados y prevé incorporar una veintena más a lo largo de este año
Entre otros proyectos, De Solís explica que la compañía está desarrollando un sistema tecnológico para un cañón de artillería de 155 milímetros montado en vehículos de artillería autopropulsada (ATP) de ruedas, y de cadenas. “Es un proyecto muy grande en el que hay un componente muy importante de software de inteligencia artificial que nos va a empujar a seguir incrementando esta unidad”, explica. Este proyecto implicará también ampliaciones en las fábricas de Córdoba y de Huesca de la compañía. En un plano menos inmediato, la empresa desarrollará el software de misiles guiados y de estaciones de armas.
El futuro de Escribano está lleno de incógnitas. La compañía está en pleno proceso de integración con el gigante tecnológico Indra, de la que posee un 14,4% y de la que su cofundador, Ángel Escribano, es ahora presidente. “Más allá de lo que pueda suceder en esta operación, Escribano tiene una ruta de crecimiento definida para los próximos años”, explica el directivo.
Escribano, con sede en Alcalá de Henares, registró un beneficio neto de 112,5 millones de euros en el 2024, es decir, 13 veces más que los 8,8 millones de euros que ganó en el ejercicio precedente. La empresa logró una facturación de 355 millones de euros, más del triple que los casi 115 millones de euros que ingresó en el ejercicio precedente.
