Economía

El ‘black friday’ no conoce límites

Comercio

Siete de cada 10 españoles participarán y gastarán un 12% más en la cita de compras más grande del año, que se extiende a todos los sectores

Los consumidores destinarán de media 379 euros a las compras de esta fecha

Los consumidores destinarán de media 379 euros a las compras de esta fecha

Mariscal / EFE

El black friday es un imán, la mayor cita de compras del año en Occidente y también en España. Nadie quiere perderse ese momento en que el monedero de los clientes está más abierto que nunca en el año. Bueno casi nadie ya que se quedan fuera voluntariamente algunas pymes comerciales catalanas. También todos los segmentos de consumo y servicios aprovechan para hacer sus presumiblemente mejores ofertas. “El consumidor espera las mejores promociones del año en esta fecha y ningún operador quiere quedarse fuera y no ser competitivo”, señala Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Retail de KPMG en España.

España se ha vuelto especialmente loca por el black friday . El 67% de los españoles participarán de esta cita y dedicarán, según el informe Golden Quarter de KPMG, hasta 379 euros, un tercio de todo el presupuesto destinado a las compras navideñas, el periodo, entre noviembre y enero, de mayor gasto de todo el año. Según un estudio de la OBS Business School, España es la quinta economía mundial que más gasta, un 6,3% de las ventas globales, teniendo en cuenta que China no celebra esta cita.

Las tiendas físicas se ven arrastradas a participar, aunque pequeños comercios catalanes han renunciado a hacerlo

“El año pasado, me cambié de piso y contraté la luz con una oferta del black friday ”, bromea un experto del sector de la distribución. Sirva la promoción de la energética Endesa para ejemplificar que el black friday ha perdido límites y fronteras. Era una cita de un día en EE.UU., el viernes post Acción de Gracias, que los comerciantes aprovechaban para vaciar almacenes de cara a la entrada de los productos navideños y que, en una segunda fase, popularizó y expandió el comercio electrónico (fundamentalmente, Amazon, la que más partido saca de la cita). Ahora, se ha convertido en un huracán comprador que ya abarca una semana completa y que llega mucho más lejos que el comercio minorista.

Como explica Eduardo Irastorza, profesor de Entorno Económico Global de la OBS Business School y autor del informe sobre el black friday , la cita ha evolucionado ya hacia una tercera fase que se diferencia de las dos anteriores (las de vaciar los almacenes y la del comercio electrónico) precisamente en esta “diversificación de los actores comerciales”. Prácticamente todos los sectores de producción y muchos de servicios se suman al black friday . “Podemos encontrar ofertas imbatibles de moda, calzado, complementos, deportes, viajes, mobiliario, hostelería, restauración, gimnasios… y hasta de vehículos”, explica. “Las motivaciones son las mismas, sacar stocks y adelantar caja antes de las navidades. El límite para participar solo es la creatividad que tenga una marca para sumarse con sus promociones”, señala.

Porta apunta a una motivación adicional para los operadores y es que se enfrentan a un consumidor menos impulsivo, más informado y exigente y con ánimo para gastar pero sin derroches. “No están compitiendo entre productos de la misma categoría sino el conjunto del mercado sobre el mismo presupuesto previsto y dedicado para estas fechas. Por eso, entendemos que hay una mayor activación de ofertas, porque además el consumidor espera los mejores descuentos y personalizados”, señala. Los 379 euros que destinarán a esta cita son un 12% más que el año pasado, en un entorno en el que la inflación tiene menor impacto, el consumo se está recuperando en volúmenes (crecerá entre un 2% y un 3% en todo el año, según las previsiones tanto de la asociación Aecoc, del gran consumo, como de Anged, que representa a la gran distribución y ARTE, del textil) pero en donde la confianza del consumidor en el futuro aún no es plena y la tasa de ahorro es superior a antes de la pandemia. “El mercado está compitiendo sobre un consumidor con recursos limitados, al que la inflación, la vivienda y el alza de los gastos básicos ha mermado su saldo disponible y que no se gasta más de lo estipulado porque quiere seguir ahorrando. Y si se gasta el dinero en una televisión, no va a comprar un viaje”, explica el socio de KPMG.

Y por eso, aunque el black friday se hizo viral en internet, la experiencia de compra que espera ahora el consumidor es “híbrida y omnicanal”, de tal modo que las tiendas físicas también se ven arrastradas a participar. Sin embargo, para el pequeño comercio, cada vez es más difícil ser competitivo y relevante en estas fechas ante el empuje de las grandes cadenas, como apuntaba Comertia, la entidad que agrupa un centenar de empresas del retail en Catalunya, explican que un 33% de sus asociados ha decidido no formar parte de esta edición del black friday .

Y para evitar fraudes, falsas rebajas o malas prácticas comerciales, el ministerio de Consumo anunció la semana pasada que ampliará la campaña de vigilancia y monitorización de descuentos fraudulentos para multar a las empresas que los practiquen con hasta 100.000 euros.

Noemi Navas Alonso

Noemi Navas Alonso

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Licenciada en Derecho y Periodismo. Master de Periodismo y de Periodismo Jurídico UAM/El País. Ha trabajado como redactora de Empresas en Cinco Días y como directora de comunicación de ANFAC.

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