La escasa incorporación de mujeres al sector energético tiene un coste económico que el último informe elaborado por la fundación ClosinGap cuantifica en 122.000 millones anuales para la economía española.
El estudio, impulsado por Enagas, evidencia que el talento femenino es clave para la transición energética y constata que sigue infrautilizado en los sectores estratégicos del futuro, hasta tal punto que si se cerrase la brecha de género podría incrementar un 7,7% el PIB de España medido en 2024.
La presencia de las mujeres en el sector es muy baja tanto en el empleo como en los espacios dedicados a la toma de decisiones que tiene consecuencias muy importantes en el ámbito económico.”, ha asegurado Susana Toril, directora de Personas y Diversidad de Enagás.
El informe revela que pese a que las mujeres representan el 38% de los empleados con estudios universitarios en el sector, ocupan solo el 24% del empleo total vinculado a la transición energética. Solo uno de cada cuatro empleos en el sector es para una mujer.
Además, su presencia se localiza en sectores menos remunerados y administrativos con escasa participación en puestos técnicos, operativos o de liderazgo. Solo el 11% de las mujeres con carreras relacionadas logra insertarse laboralmente en el sector frente al 23% de los hombres y las que lo hacen cobran alrededor de 4,1 euros menos al día que un hombre en la misma posición. “Detrás de cada uno de estos datos hay personas, talento y oportunidades que no debemos permitirnos perder. La igualdad no puede esperar. Medir la desigualdad de género y sus consecuencias es la forma de adoptar con firmeza las políticas y medidas adecuadas”, ha señalado Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás.
La situación actual es preocupante pero lo es más en la medida en la que se constata que la brecha persiste en todas las generaciones. “Las nuevas cohortes muestra avances en formación, pero no en acceso a empleos técnicos y de responsabilidad”, asegura el estudio. El “techo de cristal” sigue limitándole acceso de las mujeres a los puestos de alta dirección, solo el 22% de los cargos directivos del sector recaen en mujeres.
En las PYMES la situación es mucho más acuciante. “El avance en las grandes empresas es destacable, pero queda mucho más por hacer en el ámbito de las PYMES. Es realmente difícil diseñar una mesa paritaria en los encuentros del sector”, ha advertido Pedro Fresco, director general de AVASEN, durante la mesa de debate en la que se ha presentado el informe.
Pero la falta de paridad en transición energética no solo se constata en el ámbito de la empresa, es estudio también lo mide en el ámbito de los hogares. El 17% de los hogares no puede alcanzar la temperatura adecuada y eso se dispara al 33% cuando se habla de hogares liderados por mujeres. Es decir, la pobreza energética afecta con mayor intensidad a hogares encabezados por mujeres, especialmente monoparentales y pensionistas, generando mayores riesgos para la salud, sobrecarga de cuidados y limitaciones en el acceso a derechos básicos como consumidoras de energía.
El gasto energético también es muy diferente. En hogares de pensionistas el 40% de sus ingresos se destina a pagar la energía. En los monomarentales lo que se ve es un descenso en el gasto energético.
Según el estudio, de mantenerse la tendencias actuales la paridad de genero
“El escenario es muy poco halagüeño y de seguir la tendencia actual habría que esperar hasta 2061 para conseguir esa paridad. Un escenario inaceptable”, asegura Lucila García, directora general de Closingap.
El documento detalla un paquete de propuestas para facilitar la incorporación de las mujeres en el sector, desde incentivos concretos en la formación y la selección, campañas de visibilización y referentes femeninos, hasta mejoras en el seguimiento y evaluación de las políticas de igualdad. También aboga por la automatización en el acceso a ayudas frente a la pobreza energética y un mejor seguimiento estadístico en las brechas de género. “Hay que plantearse acciones tan diversas como formar a los profesores para que transmitan a las nuevas generaciones el atractivo de las carreras ligadas a la transición energética, crear plataformas de contratación pública específicas para mujeres o definir mucho mejor el itinerario de la formación profesional ligada a trabajos en nuestro sector”, ha apuntado Natalia Latorre, directora general de Transición Energética de Enagás.
”La energía más importante es la del talento. Para ser líderes habría que quitar sesgos no solo de género, también sesgos de profesión. Porque al final las competencias técnicas también se aprenden. Invertir en transformar las empresas desde dentro”,ha añadido Marieta Jimenez, presidenta de ClosingGap para cerrar la presentación.
