El BCE manifiesta reticencia a disminuir los tipos de interés aun con el fortalecimiento progresivo del euro.
Política monetaria
Christine Lagarde sostiene las tasas de interés en el 2% ya que el nivel de inflación ha disminuido hasta el 1,7%.

La institución Banco Central Europeo (BCE) continúa aplicando restricciones monetarias. El coste del crédito en la eurozona se mantiene fijado en el 2% (facilidad de depósito). Luego de la sesión de este jueves la coyuntura permanece estable por quinta vez sucesiva. Su líder, Christine Lagarde, manifiesta conformidad con los rangos presentes.
El encarecimiento de los precios en la zona euro disminuyó al 1,7% en enero, alcanzando su cifra más reducida desde septiembre del 2024. Por otro lado, la inflación subyacente mermó sutilmente hasta el 2,2%, lo cual brinda nuevos indicios de que la tensión en los costes se está relajando. “La inflación debería estabilizarse en nuestro objetivo del 2% a medio plazo”, sostiene el organismo en el informe de su determinación. Lagarde después avisó que un euro más robusto, tal como se percibe desde el comienzo del año, ”podría atenuar la inflación más de lo anticipado”, pese a que los vaivenes en la cotización resultan coherentes con su trayectoria.
La organización indica que la eurozona se mantiene firme ante un contexto global complicado. La reducida tasa de paro, la solidez financiera corporativa, el incremento en la inversión armamentística y de obras públicas, junto a las ventajas derivadas de los anteriores recortes de tasas, impulsan la expansión económica. No obstante, conviene no limitarse a dicha visión: “Las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a la actual incertidumbre referida a las políticas comerciales globales y a las tensiones geopolíticas”, alerta.
Existen dinámicas desinflacionarias activas: el repunte de los sueldos se está ralentizando y China exporta mercancías a costes inferiores.
Debido a que la responsabilidad de la entidad es supervisar la inflación (con una meta del 2%, por lo que nos encontramos incluso por debajo), hoy en día se perciben indicios de que los impulsos inflacionarios de etapas pasadas están remitiendo. “De hecho, los riesgos para la inflación europea apuntan a la baja debido al fortalecimiento del euro, la relajación de las presiones salariales y los bajos precios de las materias primas energéticas. Al mismo tiempo, los indicadores de crecimiento están evolucionando favorablemente en la mayor parte de la zona euro, que se espera que crezca un 1,5% en el 2025 y un 1,2% en 2026”, mencionaba Romain Aumond de Natixis IM Solutions.
El principal interrogante que rodeaba la determinación del BCE se centraba en el valor de la moneda. Se trata de un factor que oficialmente no forma parte de las atribuciones de la entidad monetaria. El euro ha ganado valor recientemente beneficiándose de la fragilidad del dólar, el cual ha retrocedido cerca de un 15% en las plazas globales durante el ejercicio previo.
Hace poco tiempo el vicepresidente Luis de Guindos (su periodo finaliza en mayo) admitió que superar los 1,20 euros por dólar “sería complicado” dificulta a la economía de la eurozona el manejo de la coyuntura. Los tipos de cambio ya se sitúan próximos a dichas cifras, en los niveles más elevados de los pasados cuatro años y medio.
¿A qué se refería Guindos con precisión? Una moneda fuerte complica las ventas de Europa al extranjero. El descenso del billete verde (quede por confirmar si es orquestado por Donald Trump) está revalorizando el euro. Y diversos sectores reclaman urgentemente un recorte de las tasas de interés en la eurozona con el fin de fomentar el comercio exterior europeo. “La fortaleza del euro ha sembrado dudas sobre la dirección del próximo movimiento de tipos”, señalan desde la fintech Ebury.
Existen diversos elementos adicionales que favorecen la desinflación. Uno de ellos es el incremento anual de los sueldos pactados en la eurozona, el cual experimentó un descenso significativo hasta situarse en el 1,87% en el tercer trimestre de 2025. Se prevé que esta inclinación a la baja persista durante el cuarto trimestre del año actual. El promedio de crecimiento anual estimado para las retribuciones negociadas en el conjunto de los trimestres alcanzará el 2,32% en 2026, frente al 3,2% observado en 2025.
Varios especialistas estiman que la futura variación de tasas debería producirse en sentido descendente.
El factor adicional es China: la potencia asiática se ve obligada a reorientar productos que ahora son complejos de exportar a Estados Unidos por los aranceles aduaneros, prefiriendo comercializarlos en la eurozona a precios muy bajos. Una llegada constante de artículos de China económicos probablemente causará un impacto reductor en la inflación de la eurozona y, en todo caso, neutralizará la presión alcista de incentivar el desembolso en inversión pública, como sucede en Alemania.
“La fuerte apreciación del euro frente al dólar pone en riesgo el crecimiento. El flujo de bienes chinos baratos redirigidos hacia Europa también podría contribuir a que la inflación caiga por debajo del objetivo. Ante tales riesgos, sería lógico que el BCE respondiera con un nuevo recorte de sus tipos de interés”, opina Éric Dor, de la escuela de negocios IESEG School of Management de Lille.
No todo son informaciones negativas. La fortaleza del euro reduce el coste de importar en dólares productos como el petróleo, el gas natural licuado y diversas materias primas de las que Europa tiene gran dependencia. El problema reside en que este hecho incrementa las tendencias desinflacionistas, por lo que finalmente el BCE podría verse obligado a actuar para abaratar el precio del dinero. No obstante, tal como indican en el organismo, se evalúa cada cifra de forma aislada o, siguiendo un símil futbolístico, partido a partido.
