La mitad del crecimiento económico de España desde el 2022 es gracias a la inmigración
Macromagnitudes
Funcas advierte que la llegada de foráneos es incapaz de resolver el reto de la baja productividad y bajos salarios
El shock de oferta ha desplazado la fuerza laboral nacional hacia ocupaciones mejor remuneradas.

Dos trabajadores inmigrantes en las obras de La Rambla con la esquina de carrer Ferran

La mitad del crecimiento de la economía española desde el 2022 se explica por la llegada de inmigrantes. Ese formidable shock de oferta que vivió España en los últimos años, sin embargo, no fue suficiente para resolver dos de los principales retos que padece: la baja productividad y los bajos salarios. Son las principales conclusiones del estudio “La inmigración en España: retos, impacto y políticas”, editado por Funcas y presentado hoy por sus coordinadores, Raquel Carrasco y Raymond Torres.
En el trabajo se analiza como España ha pasado de ser a finales del siglo XX un país tradicionalmente emisor de migrantes a convertirse en uno de los principales receptores de población extranjera en Europa. Mientras en el país “uno de cada cinco trabajadores es inmigrante, en Francia e Italia, lo es uno de cada seis”.
Desde 2019, la población activa ha crecido un 7,8%, lo que equivale a 1,8 millones de nuevos trabajadores, que en su práctica totalidad son de origen extranjero. Se trata de un shock de oferta, sin parangón entre las grandes economías europeas, que ha ensanchado el potencial productivo del país. Además, el sesgo sectorial y ocupacional de la fuerza laboral extranjera ha permitido el crecimiento de actividades que se enfrentaban a escasez de mano de obra. Sin la inmigración, la economía española hubiera respondido vía precios, más que vía producción, al tirón del turismo o a la demanda de nueva construcción de vivienda. Por último, ha facilitado el desplazamiento de la fuerza laboral nacional hacia ocupaciones de mayor productividad y mejor remuneradas.
