Alemania e Italia impulsan su receta de una mayor desregulación en la UE
Cumpre de Alden Biesen
Francia apunta a los eurobonos y logra consenso para la preferencia europea en sectores estratégicos

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, camina con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en el retiro de Alden Biesent

Peticiones de moverse a diferentes velocidades, de reducir la burocracia o de abrirse a nuevos mercados. Convocados por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, los líderes de los Veintisiete se encerraron este jueves en el castillo de Alden Biesen, una fortaleza belga construida en el siglo XVI, el escenario elegido para la modernización de la economía europea. El cónclave tenía el objetivo dar con la tecla adecuada para que la UE recobre, finalmente, el ímpetu que le hace falta para competir con China o EE.UU..
La lluvia de ideas de los líderes tuvo puntos en común. El primero es el sentido de urgencia. Todo el mundo coincidió en que no se puede perder más tiempo. También tienen claro qué se tiene que hacer. Completar el mercado único, reducir los costes de la energía para la industria o que Europa deje de ser tan dependiente de otras potencias para lograr materias primas críticas. La Comisión Europea toma nota y avanzó que presentará en marzo un plan para eliminar barreras en el mercado europeo, y que los líderes concuerden en un calendario. También los Estados tienen que hacer los deberes, avisó. “Una Europa, un mercado. Esta es nuestra ambición”, proclamó la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.
Von der Leyen se abre a la cooperación reforzada si no se avanza en la Unión de Ahorros e Inversión
El problema es que si el diagnóstico es compartido, la receta, no tanto. Mientras Alemania e Italia empujan para una desregulación a gran escala, Francia quiere desenterrar de nuevo el debate de los eurobonos para la inyección que requiere la economía europea. “Estemos tranquilos sobre eso. Conocemos perfectamente la coreografía. Lo que está claro es que necesitamos más inversiones en innovación, así que la hemos de financiar, y una parte se financiará con dinero público”, aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron.
El líder del Elíseo logró imponer al resto de su idea de aceptar la preferencia europea, pero solamente hubo consenso en aplicarla a sectores estratégicos, “de forma proporcionada y tras analizarlo profundamnente”, apuntó Costa. Sin embargo, no logró resolver sus discrepancias con el canciller alemán, Friedrich Merz, en cuanto a los eurobonos. El conservador dejó clarísimo no quiere saber nada de esto. Su receta, como quedó claro en una reunión previa organizada junto a la italiana Giorgia Meloni y el belga Bart de Wever, es desregular todos los sectores.
Para él no basta con pequeñas correcciones, sino que, tal y como pidió el día anterior ante la industria, es necesario revisar “sistemáticamente” todo el conjunto de la legislación existente. La Comisión Europea confirmó que tiene la intención de presentar pronto su propuesta para crear un formulario único para toda la UE, una de sus principales reclamaciones para potenciar la creación de grandes campeones europeos.
Meloni y Merz fueron los encargados de coordinar, junto con el primer ministro belga, Bart de Wever, una reunión previa al encuentro para coordinar posturas. Participaron, además de la Comisión, una veintena de líderes. En un documento distribuido a los presentes –al que ha podido acceder este diario– pedían reducir las cargas administrativas excesivas, poniendo de ejemplo el sector de la automoción o el financiero.

Esta reunión fue motivo de un encontronazo entre Pedro Sánchez y la líder italiana. Según fuentes cercanas al Gobierno, España habló con Italia, no para pedir ser invitados, sino para trasladar que, a su juicio, esta clase de iniciativas minan los principios básicos de la UE. En cambio, desde el Ejecutivo italiano dijeron que que Sánchez no le había dicho nada de su “falta de invitación”. A Costa tampoco le gustó esta cita previa porque ponía en riesgo el consenso, y así se lo hizo saber a los tres países organizadores.
Para hacer balance de daños, el presidente del Consejo Europeo, llamó tanto a Enrico Letta como a Mario Draghi, el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), autores de sendos informes sobre la competitividad. Hace un año y medio Draghi ya reclamaba medidas sin precedentes, pero no solo cree que no las han tomado, sino que la situación es más grave.
Sánchez reprocha a Meloni la celebración de una cumbre previa, sin él, que tampoco gustó a António Costa
En su intervención a puerta cerrada, el profesor también pulsó el botón que últimamente está emergiendo como la posible solución a los males económicos europeos. El exprimer ministro italiano llamó a explorar si se puede utilizar la cooperación reforzada prevista en los tratados para ir más rápido, como reclaman algunos países, entre ellos España. Es decir, que avancen grupos de países si no todo el mundo está listo para hacerlo a la vez. Aunque Costa dijo que trabajaría para que todos los Estados estén de acuerdo, Von der Leyen no cerró la puerta a tirar de este hilo y avisó que, si no hay suficiente progreso en junio en la primera fase de la Unión de Ahorros e Inversiones, considerará seriamente esta vía para arrancar el freno de mano.
