
La inmigración y sus mitos
Opinión
En el actual debate sobre la inmigración se acumulan algunos mitos que en Catalunya deberíamos ponderar adecuadamente si queremos que la discusión sea solvente y nos ayude a avanzar.
Primer mito: no los necesitamos. Falso: un 90% de los 620.000 nuevos puestos de trabajo creados en Catalunya en 2017-2025 los han ocupado nacidos fuera de España. Con este último aumento, alcanzan ya el 30% del empleo catalán.
Para la próxima década, los dados están ya echados: inmigración sí o sí
Segundo mito: se emplean en sectores de bajo valor añadido. Falso también: es cierto que los inmigrantes aportan un 38% de la ocupación en servicios privados personales (y un 40% en construcción), aunque también lo es que su crecimiento ha sido más intenso en ramas terciarias directamente vinculadas a la actividad productiva (de menos de 90.000 efectivos en 2017 a los 225.000 de 2025); a los que hay que añadir otros 130.000 ocupados en servicios colectivos (sanidad, educación y administraciones públicas).
Tercer mito: los inmigrantes ocupan posiciones de muy baja cualificación. Igualmente inexacto: de los 560.000 nuevos empleos de inmigrantes en 2017-25, cerca del 20% fueron de alta cualificación (directivos y profesionales), un 30% de cualificación media (profesionales de soporte y trabajadores cualificados), otro 30% trabajadores de los servicios y empleados y un 20% no cualificados.
Cuarto mito: los ocupados inmigrantes poseen niveles educativos inferiores a los de los nativos. En esa afirmación hay algo más de verdad: aquellos con bajo nivel de formación son el 37% de sus efectivos (frente al 21% de los nativos) mientras que el peso con estudios superiores alcanza el 38%, por debajo del 56% de los nacidos en España.
Mito final: la inmigración sustituye a nativos en empleos que estos no quieren desempeñar. Afirmación también errónea: el cambio de los puestos de trabajo en Catalunya en 2017-25 muestra tanto la reducción de los nativos de 25 a 54 años (-190.000) como el aumento de los inmigrantes de esas edades (+430.000).
Como en cualquier otro ámbito, todos los mitos expresan partes de una realidad que siempre es mucho más compleja. En lo tocante a la inmigración hay dos elementos fundamentales que la determinan: la fuerte creación de empleo y la caída de la natalidad y sus efectos en la reducción de la oferta de trabajo. A estos dos aspectos se suman los que derivan de un sistema educativo inadecuado para las necesidades productivas del país, los derivados de unas bajas tasas de actividad de los nativos y los procedentes de un modesto aumento de la productividad por ocupado. Dado que la natalidad no puede recuperarse de forma inmediata, si se desea frenar la inmigración habría que reducir el crecimiento del PIB o bien modificar los aspectos citados, aunque tanto en uno como en otro caso los cambios en el corto plazo son imposibles. Para la próxima década, los dados están ya echados: inmigración sí o sí.