¿Ya sabes cómo organizar eventos seguros?
Canal práctico
Guía práctica para garantizar la seguridad, el control del aforo y la correcta gestión de emergencias en cualquier evento

Preparar un buen plan de autoprotección y garantizar que todo el mundo sepa cómo actuar puede marcar la diferencia en caso de emergencia

Organizar un evento implica mucha preparación y dedicación. Para garantizar que todo salga bien, es esencial tener en cuenta la gestión de la seguridad y diseñar un plan de autoprotección. A continuación, te explicamos qué responsabilidades tiene la persona organizadora, qué requisitos debe cumplir el espacio donde tendrá lugar el acontecimiento y por qué es importante disponer de un plan de autoprotección.
Responsabilidades de la persona organizadora
Quien organiza un evento debe garantizar la seguridad de los asistentes y del personal que trabaja allí. Esto implica evaluar los riesgos, prever recursos de emergencia y asegurarse de que el espacio cumpla con la normativa vigente. Además, tiene que coordinarse con los servicios de emergencia y disponer de personal formado en primeros auxilios.
Requisitos del espacio
El lugar donde se celebra el evento debe contar con salidas de emergencia bien señalizadas, sistemas de extinción de incendios y accesos adecuados para vehículos de emergencia. También es importante controlar el aforo para evitar aglomeraciones y garantizar que la infraestructura pueda soportar las actividades previstas.
El plan de autoprotección
El plan de autoprotección es el documento que recoge las medidas necesarias para prevenir y gestionar situaciones de riesgo. Incluye información sobre los accesos, la capacidad máxima, los recursos materiales, la organización interna y los protocolos de actuación. Este plan debe estar aprobado por las autoridades competentes y debe conocerse entre todo el personal implicado.
Formación y simulacros
Es clave que el equipo que trabaja en el acontecimiento reciba formación específica y participe en simulacros para saber cómo actuar ante una emergencia. Esto ayuda a reaccionar con rapidez y eficacia cuando se presenta una situación inesperada.
Conclusión
Organizar eventos seguros no solo es una obligación legal, sino también un acto de responsabilidad. Preparar un buen plan de autoprotección y garantizar que todo el mundo sepa cómo actuar puede marcar la diferencia en caso de emergencia.
Con todo, implementar un canal ético es un paso más para convertir tu acontecimiento en un “Safe Event”, y a la vez mejorar la reputación de marca, generar confianza y fortalecer la cultura corporativa de respeto y responsabilidad.
