Historias de éxito

“La confianza es el activo más valioso”: Laborde Marcet cierra más de 100 operaciones y supera los 200 millones gestionados en 2025

Consultora inmobiliaria

La compañía amplía su actividad en retail, residencial, oficinas e inversión hotelera en un ejercicio marcado por la diversificación y la profesionalización del sector en Barcelona

Los dos socios fundadores, Miquel Laborde y Gerard Marcet, junto al Managing Director, Carlos Bajo

Los dos socios fundadores, Miquel Laborde y Gerard Marcet, junto al Managing Director, Carlos Bajo

La primera oficina de Laborde Marcet cabía en una frase. Veinte metros cuadrados sin ventanas, dos móviles, dos ordenadores y una idea que entonces parecía prácticamente ingenua. Aquella idea defendía que el inmobiliario podía funcionar desde la confianza, la cercanía y la ética. La semilla, plantada por dos amigos abogados que habían estudiado juntos, Miquel Laborde y Gerard Marcet, acabaría convirtiéndose en una de las firmas de referencia del sector inmobiliario en Barcelona. En la actualidad, con una estructura profesionalizada, una visión global y un equipo en expansión, el espíritu fundacional sigue intacto.

Miquel Laborde lo recuerda como si fuese ayer. Había trabajado en otras inmobiliarias y veía una y otra vez el mismo problema. El trato al inversor era frío, rápido y poco transparente. Él quería crear una empresa familiar basada en la proximidad, el respeto y la ética. No se trataba de operaciones sueltas, sino de relaciones a largo plazo. Ahí nació todo.

Gerard Marcet, Carlos Bajo y Miquel Laborde
Gerard Marcet, Carlos Bajo y Miquel Laborde

El contexto no podría haber sido más adverso. El año 2009 estuvo marcado por calles llenas de locales vacíos, bancos en dificultades y un nivel de incertidumbre que se palpaba en el ambiente. Miquel y Gerard empezaron de cero, sin red y sin glamour, pero con una claridad absoluta. Sabían cómo querían trabajar y qué tipo de valor podían ofrecer a sus clientes. En un momento de desconfianza generalizada, eligieron un camino poco habitual en el sector. Escucharon de verdad, entendieron inquietudes y apostaron por crear relaciones de fondo. Miquel resume bien ese enfoque. Nunca vieron un activo como una transacción puntual, sino como un patrimonio que había que estudiar como si fuera propio.

Esa manera de hacer se expandió con velocidad. Los primeros clientes recomendaban a otros y esos, a muchos más. El boca oreja se convirtió en un motor imparable. Un primo recomendaba a sus hermanos, los hermanos a un amigo y así sucesivamente. Con el tiempo, esa red fue creciendo hasta convertirse en una comunidad sólida donde los vínculos personales pesan tanto como los resultados financieros. Miquel defiende que prácticamente todos los clientes acaban siendo amigos de verdad. Comparten viajes, celebraciones y comidas donde, en muchas ocasiones, ni siquiera hablan de trabajo.

Jamás hemos visto un activo como algo puntual; siempre lo hemos tratado como si fuera nuestro patrimonio

El crecimiento también tuvo una dimensión simbólica. Hoy la sede de la empresa se encuentra en la histórica Casa del Alcalde, en la Pl. De Catalunya, 8 Principal, un edificio emblemático que representa el salto de la compañía sin perder su esencia. El traslado no fue solo un cambio de ubicación. Fue la oportunidad de reforzar sistemas, metodologías y equipos especializados que consolidaron el modelo profesional que habían ido construyendo durante años. La nueva sede transmite la responsabilidad con la que afrontan cada operación y refleja el nivel de servicio que quieren ofrecer.

En 2024, la llegada de Carlos Bajo como managing director completó esa evolución. Carlos ayudó a unir dos mundos que en muchas empresas no conviven con naturalidad. La cercanía que caracteriza los inicios se mezcla ahora con una profesionalización profunda que ordena procesos y permite escalar proyectos complejos. Este equilibrio ha permitido que Laborde Marcet despliegue un modelo integral que abarca locales comerciales, edificios residenciales, oficinas, industrial, operaciones de valor añadido y un área hotelera cada vez más relevante.

De cara a 2026, Laborde Marcet prevé un nuevo impulso en su estructura y equipo
De cara a 2026, Laborde Marcet prevé un nuevo impulso en su estructura y equipo

El volumen de actividad confirma que el crecimiento de Laborde Marcet es una realidad tangible. Tal y como apunta Bajo, “En 2025 superaremos el centenar de transacciones, gestionaremos más de 200 millones de euros y moveremos más de 40.000 m² en activos. La facturación también marcará un hito, con más de 5 millones de euros, lo que supone un crecimiento superior al 60% respecto a 2024”.

En el residencial, este 2025, han cerrado 7 edificios propiedad vertical que superan los 70 millones de euros. En oficinas acompañan procesos de compra por más de 40 millones, actualmente en fase de due diligence. En el área hotelera gestionan en exclusiva uno de los activos más importantes de Barcelona, un mandato que confirma la dimensión de las operaciones en las que participan. Todo ello refleja una capacidad que trasciende la intermediación clásica y los sitúa en un espacio de asesoramiento estratégico.

La honestidad como modelo de negocio

En un mercado cada vez más exigente, la honestidad se ha convertido en un factor diferencial. No se trata de un lema, sino de una manera real de actuar. Es habitual que inversores que trabajan con otras consultoras contacten a Laborde Marcet para validar si deben comprar un activo. La respuesta no siempre les genera negocio. En muchas ocasiones aconsejan comprar lo que ofrece la competencia porque consideran que la oportunidad es buena. Esa franqueza crea una confianza que no se construye de otro modo. “La honestidad es una maratón que te lleva lejos. La falta de honestidad apenas da para cien metros. Puedes ganar una operación, pero pierdes todo lo demás por el camino”, afirma Miquel Laborde.

La normativa residencial en Catalunya ha sacudido por completo la estrategia de muchos inversores. La creciente dificultad para invertir en vivienda ha desplazado capital hacia otros activos. En este escenario, la consultora ha actuado como brújula, interpretando cada cambio regulatorio y anticipando los movimientos del mercado. Su conocimiento detallado de cada calle, cada retailer y cada oportunidad real de valor permite orientar inversiones con seguridad. En ferias y reuniones con responsables de expansión de las principales marcas detectan tendencias y las trasladan a los clientes con una claridad que estos agradecen. En muchos casos no se trata de alquilar o comprar más, sino dedar con la decisión acertada.

El sector inmobiliario convive desde hace años con un problema que dificulta la confianza del cliente. La falta de profesionalización y el intrusismo han generado una visión distorsionada del mercado. Existen agentes que operan sin el conocimiento técnico necesario y que, aun así, aspiran a cobrar honorarios equiparables a los de consultoras con equipos especializados. Esa brecha impacta directamente en la calidad del servicio. Por eso, en Laborde Marcet reivindican la figura del profesional que acompaña cada fase de la operación, analizando la inversión del CAPEX si el activo lo precisa, la rentabilidad real que ofrece la oportunidad y todas las variables a tener en cuenta en cada transacción. En un entorno tan técnico, una decisión incorrecta o un cálculo impreciso pueden derivar en pérdidas muy significativas.

Perspectivas para 2026

De cara a 2026, Laborde Marcet prevé un nuevo impulso en su estructura. El equipo ya roza las treinta personas y ampliará posiciones en áreas clave vinculadas a Capital Markets y a la consultoría estratégica. Su prioridad no es crecer por crecer, sino incorporar talento que comparta la cultura de la compañía y refuerce su capacidad de acompañar a los inversores en operaciones cada vez más complejas. La estrategia se mantiene fiel al espíritu que nació en aquella oficina sin ventanas y con dos ordenadores sobre la mesa. Crecer de forma sostenida, escuchar al cliente, anticipar el mercado y mantener la honestidad como guía. Ese rumbo, dieciséis años después, continúa marcando el camino.

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