“Decidimos dar un paso al frente cuando todo se tambaleaba”: la historia de resiliencia y compromiso que hay detrás de ATBarcelona
ATBarcelona
Una trayectoria marcada por la adaptación, la profesionalidad y una forma distinta de entender el alquiler en la ciudad

Ana Manchego, Roxana Uruchi y Guillermo Cacao forman el equipo directivo
La historia de ATBarcelona no nace de una gran estrategia empresarial ni de una tendencia de mercado. Nace de una necesidad concreta, humana y urgente. A principios de los años 2000, cuando el alquiler seguía dominado por modelos tradicionales y rígidos, la zona de Vall d’Hebron empezaba a recibir a familias que llegaban a Barcelona por motivos médicos y que no encontraban una solución habitacional adaptada a su situación. No necesitaban un hotel ni un contrato de cinco años. Necesitaban un hogar temporal, digno y listo para entrar.
Dar solución de un hogar temporal, digno y listo para entrar
Ese fue el inicio de un proyecto que arrancó en 2002 como una inmobiliaria de barrio y que, de manera orgánica, fue transformándose para dar respuesta a una realidad social que nadie estaba atendiendo. Con el paso del tiempo, ese enfoque práctico y cercano acabaría convirtiéndose en el eje de todo.

El punto de inflexión llegó en 2007, cuando se incorporó un equipo directivo con perfiles complementarios y una sólida formación técnica. Roxana Uruchi, arquitecta y hoy gerente; Guillermo Cacao, actual director general; y Ana Manchego, directora comercial, entraron en la empresa justo antes de que estallara la gran crisis inmobiliaria de 2008. Lejos de frenar el proyecto, aquel contexto aceleró su transformación. “Nos dimos cuenta de que no bastaba con intermediar. Había que profesionalizar el servicio, mejorar el producto y acompañar de verdad al propietario”, explica Uruchi.
Había que profesionalizar el servicio, mejorar el producto y acompañar de verdad al propietario”
Mientras muchas empresas se replegaban o desaparecían, el proyecto empezó a especializarse en alquiler temporal. Pisos equipados, cuidados y pensados para personas que llegaban a la ciudad por trabajo, estudios o salud. Ese modelo, todavía poco conocido entonces, permitió consolidar una forma distinta de entender el sector, basada en el rigor, la planificación y la cercanía.

La resiliencia volvió a ponerse a prueba en 2020. La pandemia paralizó la ciudad, cerró fronteras y dejó el mercado inmobiliario en suspenso. En ese momento crítico se produjo uno de los actos más significativos de la historia de la empresa. En pleno caos, Roxana Uruchi tomó la decisión de adquirir la compañía y asumir la responsabilidad total de su continuidad. “No fue una operación empresarial al uso. Fue una decisión de compromiso. Con el equipo, con los propietarios y con todo lo que se había construido durante años”, afirma.
Nuestro papel en las crisis siempre ha sido el mismo: sentarnos, analizar cada caso y buscar la mejor salida posible. No vendemos fórmulas mágicas”
Ese gesto marcó un antes y un después. Lejos de recortar o desaparecer, la firma se adaptó de nuevo. Se reorientaron viviendas hacia la larga estancia, se dio respuesta a profesionales sanitarios que llegaban a Barcelona y se mantuvo el acompañamiento constante a los propietarios, muchos de ellos inmersos en una enorme incertidumbre económica. “Nuestro papel en las crisis siempre ha sido el mismo: sentarnos, analizar cada caso y buscar la mejor salida posible. No vendemos fórmulas mágicas”, señala Cacao.
Esa manera de trabajar ha consolidado una relación de confianza que va más allá de una simple gestión inmobiliaria. La firma no solo administra viviendas; asesora, acompaña y toma decisiones pensando en el largo plazo. La calidad del producto es irrenunciable. Un piso no sale al mercado si no cumple unos mínimos. No por imagen, sino por coherencia. “Si el producto no está bien, todo falla después. El inquilino, el propietario, la convivencia. Nosotros preferimos decir que no antes que hacer las cosas a medias”, subraya Uruchi.

Hoy, el proyecto sigue creciendo en un contexto complejo. Los cambios constantes en la legislación de vivienda y la desinformación generalizada generan desconfianza en el mercado. Frente a eso, la apuesta es clara: profesionalidad, rigor técnico y cercanía real. “Hay mucho ruido y muchos mensajes simplistas. Nuestro valor está en la experiencia, en haber pasado por varias crisis y seguir aquí”, añade Ana Manchego, directora comercial de la empresa.
El futuro de ATBarcelona
Mirando al futuro, el objetivo no es crecer de forma descontrolada, sino seguir consolidando un modelo basado en el acompañamiento y la adaptación. Ser, como ellos mismos dicen, un buen camaleón. Alguien capaz de leer el contexto, anticiparse y responder sin perder la esencia.
Porque si algo define la trayectoria de ATBarcelona no son las cifras ni los hitos aislados, sino una forma de hacer empresa desde la responsabilidad. Una historia construida a base de decisiones valientes, trabajo constante y una convicción clara: que incluso en los momentos más difíciles, siempre hay margen para hacer las cosas bien.
Lecciones de Vanguardia
Roxana Uruchi, gerente de ATBarcelona
“Es clave rodearse de un equipo preparado, multidisciplinar y con visión humana; la profesionalización es lo que muchas veces protege a una empresa pequeña frente a los vaivenes del entorno y frente a la competencia impulsiva. Y, sobre todo, que no tengan miedo de apostar fuerte cuando se presenten momentos decisivos. A veces la oportunidad de salvar o transformar una empresa llega en medio del caos, y es ahí donde la valentía bien informada marca la diferencia”.
