“Sé lo que es perderlo todo porque me arruiné y nadie te explica cómo salir de ahí”: la empresa que aplica la experiencia concursal a la segunda oportunidad
Empezar de nuevo
El despacho, con sede en Terrassa y presencia en Jerez, traslada décadas de experiencia concursal al acompañamiento de deudores y empresas

Manel Espinosa y Jorge Werner, socios directores de Empezar de Nuevo
Durante años, la insolvencia ha sido sinónimo de estigma, miedo y silencio. Familias que lo pierden todo, autónomos que arrastran deudas imposibles y empresarios que ven cómo una mala racha se convierte en una losa de por vida. La ley de la segunda oportunidad llegó para cambiar ese escenario, pero su aplicación práctica ha derivado, en muchos casos, en modelos excesivamente estandarizados, pensados para el volumen y no siempre para la complejidad real de las personas. Es precisamente en ese punto donde nace Empezar de Nuevo, una plataforma impulsada desde Terrassa que reivindica otra forma de acompañar a los deudores: con rigor jurídico, experiencia y una mirada integral.
El origen del proyecto es personal. Jorge Werner —abogado especializado en derecho concursal con más de dos décadas de trayectoria— conoce la insolvencia desde todos los ángulos posibles. “Mi especialización nace de una quiebra familiar. Mi padre era empresario y llegó un momento en el que lo perdimos todo, incluso la casa, con la antigua ley concursal”, explica. Aquella experiencia le llevó a adentrarse en el mundo del concurso de acreedores, primero para ayudar a su familia y después como vocación profesional.

Su carrera le llevó por algunos de los principales despachos y firmas del país, como Garrigues, PwC o KPMG, y más tarde a ocupar responsabilidades en grandes grupos vinculados al sector inmobiliario y financiero. “He vivido el concurso desde el lado del acreedor, del deudor y de la administración concursal. Y también he sido deudor. Eso te da una visión que no se aprende en los libros”, señala. Hace cuatro años decidió dar un giro y poner todo ese conocimiento al servicio de quienes buscan una segunda oportunidad real.
Ese bagaje es uno de los pilares de Empezar de Nuevo. Frente a plataformas que apuestan por procedimientos simplificados y atención comercial, el proyecto se posiciona como una alternativa capaz de gestionar volumen sin renunciar al análisis jurídico profundo. “Sabemos trabajar con muchos casos, porque venimos de gestionar miles de expedientes en otras áreas, pero no banalizamos el proceso. Aquí no eres un número ni un expediente”, subraya junto a Manel Espinosa, Socio Director del negocio.
Un procedimiento a medida desde la primera llamada
En la práctica, el proceso arranca mucho antes del juzgado. Empieza en la primera conversación, cuando el equipo escucha el caso y analiza si la persona cumple con los requisitos legales —insolvencia y buena fe, entre otros—. A partir de ahí se diseña una estrategia a medida. “No forzamos al cliente a encajar en un modelo cerrado. Adaptamos el procedimiento a su situación”, apuntan desde el equipo. Eso incluye desde concursos sin masa, para quienes no tienen activos, hasta planes de pagos para conservar la vivienda o el vehículo, pasando por enfoques globales que afectan a empresas, autónomos y, en muchos casos, a sus cónyuges.
Ese enfoque personalizado conecta especialmente con autónomos y pequeños empresarios, acostumbrados a moverse en escenarios de mayor complejidad. Son perfiles que no buscan soluciones rápidas ni respuestas estándar, sino alguien que entienda el impacto real que una insolvencia tiene en su actividad y en su entorno personal. “El autónomo sabe que su situación no es sencilla. Quiere a alguien que entienda de verdad lo que hay en juego”, agregan. En estos casos, las deudas suelen situarse en una horquilla media de entre 150.000 y 180.000 euros, aunque la experiencia del despacho abarca expedientes de mucha mayor envergadura.
Junto al rigor jurídico, la tecnología juega un papel clave. Empezar de Nuevo ha desarrollado sistemas que permiten automatizar cerca del 80% de la obtención de documentación necesaria para el procedimiento. “El cliente no tiene que volverse loco buscando papeles. Nosotros los recabamos, los integramos en el sistema y automatizamos la relación con juzgados y procuradores”, detallan. Incluso el apoderamiento y la firma de honorarios se realizan de forma digital, lo que acelera los plazos sin perder control ni seguridad jurídica.
Para quienes llegan a este punto, el factor tiempo es clave. En los casos más sencillos, el procedimiento puede resolverse en un plazo de entre cuatro y seis meses desde su entrada en el juzgado. Un horizonte que, para muchos clientes, supone un antes y un después. “La gente viene arrastrando este problema durante años. Cuando entiende que en unos meses puede empezar de nuevo, la perspectiva cambia por completo”, relatan.
Crecimiento y posicionamiento
Actualmente, el despacho trabaja con una base de más de 40.000 clientes y mantiene alrededor de 1.000 expedientes de segunda oportunidad activos de forma simultánea. Con sede en Terrassa y presencia también en Jerez, el foco está puesto en reforzar su posicionamiento desde Catalunya y seguir construyendo una reputación a largo plazo. “No queremos ser una marca más. Queremos que se nos asocie a calidad, cercanía y rigor”. De cara al futuro, el objetivo es claro: seguir creciendo sin perder la esencia.
Lecciones de Vanguardia
“Crecer no consiste solo en hacer más, sino en decidir qué no se está dispuesto a perder por el camino. Mantener el criterio, el propósito y la calidad cuando el volumen aumenta es una de las decisiones más estratégicas que puede tomar una empresa”.
