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Tamara, un renacer cargado de ilusión: “Hay temas que no deberían ser tabú”

Entrevista

Tras grandes cambios en lo personal y en lo profesional, la artista encara una nueva etapa con serenidad, volcada en cuerpo y alma en su trabajo

La cantante Tamara

La cantante Tamara

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“Cuando un amor ya no tiene conexión, cuando no suma, sino que resta, cuando se enfría todo y llega a ser un poco tóxico, eso ya no es un amor sano. Tienes que apartarte y saber soltar”. Así de claro lo explica Tamara Valcárcel, conocida artísticamente como Tamara (Sevilla, 1984), quien presenta un tema que lleva por título Este amor ya no me interesa donde habla de poner punto final a las relaciones que ya se han agotado: “La sociedad dice que el matrimonio tiene que durar para toda la vida, que los dos tienen que aguantar, aunque todo sea costumbre y monótono, por los hijos, por la familia, por el qué dirán, por los amigos… Eso no es así”.

La cantante sevillana, que lleva 26 años de carrera cantándole al sentimiento más universal en todas sus versiones, afirma, no obstante, que esta canción “no es autobiográfica. Yo me separé hace dos años y medio y fue algo bastante neutro”. En 2005, con tan solo 21 años, contrajo matrimonio con el empresario canario Daniel Roque y, después de 20 años de relación y cuatro hijos en común, decidieron emprender vidas por separado. “Tuvimos mucha empatía el uno hacia el otro. Es importante el diálogo, contarle la verdad a él, decir ‘mira, ya no siento de la misma forma, tenemos que plantear nuestra vida y nuestra historia de otra manera’. El amor no se va, se transforma. Las separaciones deberían llevarse de esta manera y no ser traumáticas, sobre todo por los hijos”, se sincera.

Tamara con sus hijos 
Tamara con sus hijos REDACCIÓN / Otras Fuentes

El punto de inflexión en la vida de Tamara ha venido acompañado de otros cambios muy significativos que la han llevado hasta el momento de serenidad en el que se encuentra ahora. “Hice un cambio radical en mi vida para empezar desde otro punto. Cambié de oficina, de mánager, de equipo, dejé Barcelona para volver a Sevilla, que es de dónde soy… No ha sido solo mi separación. Ha habido un cambio interior, psicológico y también físico, y he llegado a ese punto en el que dices ‘qué bien estoy, me encuentro en paz, centrada’. Siento que he encontrado mi epicentro, me quiero más, estoy más segura de mí misma. Renaces, te empoderas, te engrandeces, y es una maravilla”, comparte.

A sus 41 años, la intérprete melódica celebra sus 26 años sobre los escenarios sintiéndose “mejor que nunca físicamente, sana, fuerte”. Muchos la recuerdan como la niña que apareció en televisión en Menudas estrellas, la versión infantil del mítico Lluvia de estrellas, interpretando a Pocahontas con tan solo 11 años. A los 14 le ofrecieron grabar un disco y a los 15 se presentó ante el mundo con Gracias, un álbum de boleros por el que obtuvo cinco discos de platino y que la llevó de gira por diversos países. “Tuve que hacerme mujer de golpe, yo no he pasado por una transición como es la adolescencia, sino que fui de niña a mujer. Pero no es un reproche, cantar era mi sueño. No cambiaría nada”, reflexiona al echar la vista atrás. 

Tamara en su videoclip 'Este amor ya no me interesa' 
Tamara en su videoclip 'Este amor ya no me interesa' REDACCIÓN / Otras Fuentes

A pesar de adentrarse en una industria donde todos eran adultos a tan temprana edad, Tamara siempre se mantuvo al margen de los peligros que una carrera precoz puede acarrear: “Era una niña muy tranquila y he llevado una vida muy sana. Era y soy muy hogareña, la nocturnidad no me gusta mucho y tampoco beber, de hecho, me sienta fatal. Por lo que se refiere a otras adicciones, ni las he visto en persona ni he querido saber nada”. La cantante asegura que lo suyo es un “culto a la voz. Es mi instrumento y es fundamental cuidarla para mantenerla”, así que en su agenda habitual no hay lugar ni para salidas nocturnas, ni para conversaciones en lugares donde haya música alta de fondo.

A priori, compaginar una carrera como la suya con la maternidad de cuatro criaturas puede parecer imposible, pero la artista lo simplifica con cuatro palabras: “Es lo que elegí”. “Yo no renuncié a nada, escogí ser madre joven, tener cuatro hijos y esta profesión. No me arrepiento de nada”, dice sin titubear, asegurando que “en la vida me ha ocurrido lo que me tenía que ocurrir. Lo bueno lo llevo en el corazón, en mis recuerdos. Y lo que no lo es tanto, te hace levantarte con la cabeza alta y tirar hacia adelante con sabiduría y experiencia”. 

La cantante Tamara a finales del año pasado 
La cantante Tamara a finales del año pasado Jose Ignacio Viseras / GTRES

El tiempo ha pasado y ahora esos niños tienen 19, 17, 13 y 10 años, y se han convertido en sus cómplices más queridos: “Lo más bonito es verlos crecer. Los dos mayores ya se han enamorado, la mayor me quita la ropa, el segundo es todo un hombretón que me saca dos cabezas… Es maravilloso”. En su papel como madre, Tamara ha mostrado la misma fortaleza que la caracteriza cuando pone los pies sobre un escenario. El menor de sus hijos, Héctor, fue diagnosticado de TEA (Trastorno del Espectro Autista), algo que la cantante hizo público con intención de normalizar la condición y alentar a otras familias que estuviesen pasando por la misma situación. “Hay temas que no deberían ser tabú porque tu testimonio puede ayudar. A esos padres con situaciones similares, quiero darles esa esperanza y decirles que no pasa nada. Los niños harán sus terapias con sus psicólogos y logopedas, y van a salir adelante. No hay que asustarse. Es verdad que mi hijo lo tiene en un grado leve, pero sigue yendo a terapia y es un niño con una vida normal”, relata.

Con energías renovadas y una fuerza arrolladora, Tamara sigue volcada en su música al “mil por mil”, recorriendo los escenarios de toda España con mucha ilusión y esperando “a que la vida me sorprenda”. ¿Hay espacio, entre tantos proyectos, para el amor románticott? “Estoy abierta a lo que tenga que venir. Voy a vivir la vida al máximo, como siempre he hecho, y poniéndole a todo mucha pasión”, concluye. 

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