El día en que Carmen Machi (63 años) confesó el porqué de su salida de 'Aída': “Vomité del llanto, hablé con mis productores ejecutivos y les dije que no estaba bien”
Más allá del éxito
La veterana intérprete madrileña recupera su papel más icónico en el cine tras desvelar en entrevistas el agotamiento físico que la obligó a abandonar la serie en su apogeo

Carmen Machi, en una imagen de archivo.

Aída y vuelta ha supuesto una revolución. La película dirigida por Paco León, que plasma el regreso del universo de Esperanza Sur a la gran pantalla, ha liderado la taquilla española con una recaudación superior a los 7,7 millones de euros en el cierre de enero. El filme no solo ha devuelto a la primera línea a las figuras de la ficción original, sino que ha puesto de nuevo en el centro a una Carmen Machi que, pese a haber abandonado el proyecto hace casi dos décadas, persiste como el alma de la historia. La actriz, recientemente distinguida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, demuestra que el vínculo con la carismática limpiadora sigue intacto tras años de éxitos en el cine de autor y el teatro.
La trayectoria de la intérprete, forjada en la compañía de La Abadía bajo la dirección de José Luis Gómez, cambió drásticamente en el año 2000 cuando una intervención esporádica en 7 vidas la convirtió en un fenómeno social. El éxito fue tal que en 2005 estrenó su propio spin-off, la primera serie en España bautizada con el nombre de su protagonista. Sin embargo, tras ocho años entregada al mismo personaje y con capítulos que rozaban los 6 millones de espectadores, la presión hizo mella. Machi recordaba recientemente cómo aquel triunfo profesional ocultaba un proceso personal de desgaste que la llevó al límite de sus fuerzas.
“Tuve un vómito de llanto”
La actriz desvela la crisis física y emocional que precipitó su renuncia en el año 2008
El proceso de salida no fue una decisión meditada con frialdad, sino una reacción del cuerpo. En una de sus intervenciones en El Hormiguero en julio de 2025, la actriz relató que su idea inicial era permanecer en el proyecto solo tres temporadas. Al superar ese plazo, la energía se agotó. “Llevaba mucho tiempo entregando mi energía al mismo personaje”, explicó. El punto de inflexión ocurrió un día camino a los estudios de grabación: “Tuve un vómito de llanto. Subí a hablar con los productores ejecutivos y dije: no estoy bien”.

Los responsables de la productora comprendieron de inmediato que Machi tenía “la necesidad de salir del sitio”. A pesar de que disfrutaba del trabajo, la señal física fue determinante para poner fin a una etapa que ya se volvía insostenible. Esta fatiga no era solo anímica, sino que se manifestaba de forma visible. La actriz confesó que padecía una dermatitis severa que le provocaba picores y sangrados nocturnos: “El día que dejé la serie se me quitó y nunca más he tenido”. Fue el precio de compaginar el rodaje de la serie con proyectos extenuantes como la obra La tortuga de Darwin.
Su salida se gestionó de forma drástica en el guion, enviando al personaje a prisión por el asesinato accidental de su yerno para proteger a su hija Soraya. El último capítulo de aquella etapa se emitió el 13 de enero de 2009, cerrando una puerta que muchos creyeron definitiva. Durante años, la ausencia de la protagonista fue cubierta por otros personajes, aunque el nombre de Aída García nunca dejó de sobrevolar el barrio. La actriz se refugió entonces en el cine, consolidándose como “chica Almodóvar” y ganando un Goya por Ocho apellidos vascos.

“No me iba con odio”
Machi desmiente los rumores sobre su mala relación con el personaje que le dio la fama
Con el estreno de la película el pasado 31 de enero, la actriz ha querido zanjar las especulaciones sobre su relación con la ficción. “Se habló mucho y mal de mi salida de Aída y de que me iba con odio al personaje. Eso nunca fue real”, declaró recientemente a Fotogramas. Para la intérprete, la imagen de “trauma” que se dibujó en la prensa no se correspondía con la realidad de su aprecio por la serie, a la que ya regresó puntualmente en 2011 y para el final televisivo en 2014.
El regreso actual ha sido impulsado por ella misma tras una cena con el reparto original. “La única condición que les puse fue que la dirigiera Paco León. Ningún otro director podía entrar en ese territorio”, afirmó. A sus 63 años, Carmen abraza de nuevo un universo que rompió barreras con guiones ácidos y políticamente incorrectos. Aunque reconoce que hace una década no hubiera hecho este filme, hoy celebra la vigencia de una comedia que sigue conquistando a nuevas generaciones sin escandalizarlas.