Urdangarin considera ineludible separarse de Cristina para comenzar
Primeros extractos del libro
Quien fuera el duque de Palma lanza este jueves 'Todo lo vivido', una narración donde se muestra como un individuo renovado sin dejar de lado su trayectoria en la familia real.

Iñaki Urdangarin en una foto promocional, facilitada por la editorial Grijalbo

“Cerrar una etapa con Cristina y comenzar otra con Ainhoa fue, inevitablemente”. Iñaki Urdangarin, quien admite “la palabra memorias me pesa un poco. Siento que me viene grande”, no evita mencionar su ámbito personal ni su vínculo con la familia real dentro de su obra, Todo lo vivido (Grijalbo), la cual se publica este jueves después de varios días de difusión en distintos canales informativos. Quien fuera esposo de la infanta Cristina se describe como un individuo sereno que comienza un ciclo inédito en su existencia; no obstante, utiliza sus vivencias previas para fundamentar su actualidad y proyectar su porvenir.
Un libro en el que Urdangarin sí revisa su trayectoria, y aunque advierte que “quien se asome a las páginas de Todo lo vivido no encontrará ensañamiento, rencor, escarnio u ofensa alguna”, no duda en presentar titulares que van más allá de su vida deportiva o su tiempo en la prisión.
Según los pasajes proporcionados por la editorial, Iñaki destina una parte importante de la obra a su época en la familia real, con términos afectuosos hacia la infanta Cristina, junto a quien experimentó lo que define como “historia bonita”. Argumenta ese tiempo expresando: “Sé que, diga lo que diga, se pondrá en tela de juicio lo que yo sentía por mi esposa. Pero nosotros sabemos lo que fuimos. Y fuimos todo. Fuimos pareja, fuimos familia, fuimos equipo, fuimos compañeros. Y aunque ya no estemos juntos, Cristina sigue siendo muchas cosas para mí: es la madre de nuestros cuatro maravillosos hijos, alguien a quien quiero, admiro y respeto”.

Algunas páginas después, Urdangarin también explica, a su modo, la ruptura matrimonial, “Cerrar una etapa con Cristina y comenzar otra con Ainhoa fue, inevitablemente, uno de los episodios que más controversia generó en nuestras vidas. Lo entiendo. Entiendo las miradas externas, los juicios”. Reconoce el exduque de Palma que “aceptar cómo gestioné mi ruptura y el inicio de mi relación con Ainhoa ha sido otro de los grandes retos de este camino. Yo puedo comprender —y aceptar— la necesidad que latía en mí de cerrar una etapa, pero hay algo que siempre me costará perdonarme: la aparición de aquellas fotografías en la prensa, antes de que hubiera tenido tiempo de explicar debidamente a mis hijos (con Cristina ya había hablado, pero no con ellos) la situación que estaba atravesando. Mi mala gestión de los tiempos y de la comunicación hizo que el asunto fuera demasiado doloroso para todos.”
El único motivo que Iñaki ofrece sobre el fin de su matrimonio se sintetiza en las siguientes líneas: “Poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos habíamos convertido en dos buenos amigos, unidos por el mayor y más hermoso proyecto de nuestras vidas: nuestros cuatro hijos”

Urdangarin afirma evitar las recriminaciones, pero en un apartado distinto de su obra alude al presente Rey, rememorando una comunicación telefónica al iniciarse el caso Nóos: “Sonó mi móvil. Era el príncipe Felipe, hoy rey de España. Mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo”. E incluye el diálogo: “Iñaki, por favor, considera la situación. Es lo mejor para todos. Creo que te vas a defender mejor solo. La Casa no puede hacer nada por ti ahora. Es mejor que te apartes. Piensa que en ciertos círculos no te beneficia estar relacionado con la Corona. Y, por otro lado, hay que proteger a la institución”
Posteriormente, sostiene, comenzó un periodo en el cual se percibió desatendido por sus parientes políticos. Lo relata así: “Más adelante tendría que aceptar la dolorosa verdad: que jamás pertenecí a ese círculo familiar del todo. Cuando las cosas se pusieron muy feas, yo me sentí abandonado; sí que conté con el cariño y el apoyo emocional que algunos miembros intentaron darme en la medida de sus posibilidades, entre ellas, doña Sofía y doña Elena (obviamente el apoyo incondicional de Cristina siempre lo tuve), pero… en fin”.
No terminan ahí sus referencias a la familia real. Tras repasar su difícil experiencia en la cárcel, con abundantes detalles como ya hizo en el programa Pla Seqüencia, con Jordi Basté, Urdangarin recuerda que nadie de la familia de su entonces esposa se preocupó por él: “Al salir de la cárcel, pensé, ingenuamente, que habría algún gesto. Me habría bastado una conversación. Recibir un simple «¿Cómo estás?», o un «Gracias por la discreción», o un «Sentimos haberos dejado solos», o «Has pasado por un infierno y lo has superado, enhorabuena». O incluso algo más práctico: «¿Qué necesitas para empezar?», «¿Podemos ayudarte en algo en este nuevo inicio?». Nada de eso ocurrió.

