Jason Bateman revela cómo su esposa fue clave para abandonar una vida de excesos
Confesiones
El actor admite que las fiestas “irritantemente impredecibles” marcaron una etapa oscura tras el frenazo a su carrera en los años noventa

Jason Bateman, nominado al mejor actor y director por la serie

El actor Jason Bateman, que alcanzó la fama siendo apenas un adolescente gracias a series como La casa de la pradera o Silver Spoons, vivió un giro brusco cuando el trabajo empezó a escasear en los años noventa. Tras encadenar fracasos y cancelaciones, se encontró de pronto con una década de inestabilidad profesional que lo llevó a refugiarse en el alcohol y las drogas. “Fue una gran bofetada de humildad. Daba miedo saber que tenía mucha vida por delante”, explicó en una entrevista con The Hollywood Reporter.
Durante ese periodo, el intérprete consumía prácticamente cualquier sustancia que tuviera a su alcance. Según la publicación, su actitud era clara: si no encontraba satisfacción en su trabajo, la buscaría fuera. Con el paso del tiempo, Bateman ha matizado que se trataba más de hedonismo que de dependencia. “Por suerte vivía en una época sin redes sociales, ni teléfonos, ni cámaras. Así que me salí con la mía en muchas ocasiones”, reconoce. Pese a todo, asegura que nunca descuidó sus compromisos profesionales cuando surgían.
El punto de inflexión llegó cuando conoció a la actriz Amanda Anka en 2001, quien más tarde se convertiría en su esposa y madre de sus dos hijas. Según cuenta, ambos mantuvieron largas conversaciones sobre la necesidad de poner límites a su estilo de vida. “Amanda y yo tuvimos varias negociaciones sobre el punto en el que la fiesta se cortaría por completo. Ella decía: ‘Este goteo [de fiestas] es irritantemente impredecible’”, recuerda.
Bateman explica que no fue una exigencia tajante, sino un proceso de negociación personal y de pareja. “No me exigió que lo dejara por completo, pero fue un tira y afloja… ‘Bueno, siento que mi tiempo estimado de sobriedad es de seis meses. Pero si pudiera aterrizar este avión ahora, aliviaría mucha tensión, así que hagámoslo, joder’”, relata sobre el momento en que decidió cambiar de rumbo. Hoy afirma estar “Cali sober”, es decir, sin alcohol ni drogas duras, aunque continúa consumiendo marihuana.

El actor también atribuye su recuperación a una disciplina férrea incluso en los momentos de mayor libertinaje. “Tuve la suerte de reconocer: ‘Probablemente este sea el límite si aún quiero lograr lo que quiero’”, señala. Durante aquellos años reflexionó sobre su futuro y sobre el tipo de carrera que deseaba construir antes de formar una familia, convencido de que aún podía alcanzar sus metas si aparecía la oportunidad adecuada.
Esa claridad terminaría dando frutos cuando regresó al primer plano con la serie Arrested Development, papel que le valió premios y nominaciones internacionales. Desde entonces, su trayectoria no ha dejado de consolidarse. Mirando atrás, Bateman cree que la incertidumbre fue decisiva: “Si no hubiera sido por esos momentos… no sé si sería tan bueno aprovechando estas oportunidades. Pero he visto y sentido lo que es no tener muchas perspectivas, y eso te mantiene con ganas de más”.