Los primeros cristianos de Nubia tatuaron las caras de bebés y niños hace 1.400 años como forma para prevenir o tratar enfermedades
Arqueología
Los investigadores descubren diseños nuevos sobre otros antiguos, incluso en menores de apenas tres años

Reconstrucción de un tatuaje en la frente de una niña de tres años que vivió entre el 657 y el 855 d.C. Y fue enterrada en Kulubnarti

El cristianismo en la antigua Nubia, en el valle del Nilo, se introdujo a partir del siglo VI después de Cristo. Misioneros bizantinos alcanzaron los reinos medievales de Nobatia, Makuria y Alodia proclamando una nueva religión que debía sustituir las antiguas tradiciones faraónicas.
Tan fuerte fue su impacto que el nuevo sistema de creencias pervivió durante centenares de años hasta el siglo XV, resistiendo la fuerte presión causada por la expansión del islam. Seguir los dogmas de Jesús no solo provocó una transformación religiosa, sino que también causó un auténtico terremoto cultural.
Tatuajes en bebés y niños pequeños
Hasta ese momento, los tatuajes se encontraban casi exclusivamente en mujeres, eran generalmente discretos y se colocaban en las manos y el cuerpo. Estos primeros diseños consistían principalmente en patrones entrecruzados o rombos punteados dispuestos en motivos repetitivos.
Con el cristianismo, sin embargo, el arte corporal se empezó a implantar en bebés y niños pequeños, además de usar diseños que se colocaban en lugares muy visibles, como la cara, según explican los investigadores de las universidades de Arizona y Missouri en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).

Los arqueólogos han descubierto tatuajes en docenas de cadáveres momificados. Encontraron, por ejemplo, dibujos en unos 30 individuos precristianos, el más antiguo de los cuales databa de hace alrededor de 4.000 años. Esa cifra, aún así, se ha duplicado ahora al estudiar personas que datan del 350 a.C. Al 1400 después de Cristo.
El equipo de expertos usó imágenes multiespectrales para identificar diseños difíciles de ver en hasta 27 momias que vivieron en la época de la introducción del cristianismo en Nubia. Esta transición está marcada por un cambio notable en el estilo de los tatuajes en los cuerpos embalsamados.
La bioarqueóloga Brenda Baker, de la Universidad Estatal de Arizona, unió fuerzas con la historiadora Anne Austin, de Missouri-St. Louis, para analizar más de 1.000 cuerpos enterrados en tres yacimientos diferentes de Sudán: Semna Sur, la Escuela Qinifab y Kulubnarti.
“Usamos imágenes de infrarrojo cercano. Esa luz nos permite ver justo debajo de la superficie. Bajo el infrarrojo, los tatuajes simplemente emergen, y eso nos brinda una forma de detectarlos que facilita mucho su detección”, afirma Austin.
Las imágenes microscópicas revelaron un cambio en las prácticas de tatuajes durante el período cristiano, incluyendo diseños en menores de tres años. “Esta es la primera vez que encontramos evidencia tan consistente en niños tan pequeños”, añadió la investigadora.
“Tenemos a un bebé de menos de un año que posiblemente tiene tatuajes, otro un poco mayor de un año con marcas y también encontramos a varios niños, incluso uno de tres años, con múltiples tatuajes, uno sobre otro. Esto no solo demuestra que estaban tatuados, sino que la práctica habría ocurrido varias veces a esa edad tan temprano”, apunta.
Marcas en forma de cruz en la frente
Los diseños encontrados en Kulubnarti, por ejemplo, incluyen lo que podrían ser marcas en forma de cruz en la frente y proporcionan la evidencia más temprana de las tradiciones cristianas en el noreste de África.
Los tatuajes, dicen los investigadores, podrían tener fines medicinales, como forma de prevenir o tratar enfermedades. “Observamos la superposición de tatuajes nuevos sobre otros antiguos, incluso en niños de tan solo tres o cuatro años, lo que podría deberse a alguna enfermedad, como la malaria, que causa fiebres y dolores de cabeza recurrentes”, dijo Baker.

“Sabemos que la malaria era prevalente en la zona y que otras enfermedades, por supuesto, pueden causar fiebre alta. Es posible que los tatuajes tuvieran algún tipo de efecto curativo, y existen pruebas etnográficas que lo demuestran”, añade la bioarqueóloga de la Universidad Estatal de Arizona.
Baker explicó que dos adultos tenían tatuajes en la espalda, que también podrían tener fines medicinales. Esos cuerpos fueron excavados en los cementerios de Semna Sur y Kulubnarti en las décadas de 1960 y 1970 como parte de una campaña internacional de la UNESCO para salvar los monumentos de Nubia. Los trabajos en Qinifab fueron realizado por un equipo bajo la dirección de Baker.
Al menos un 20% de personas tatuadas
“Estamos descubriendo que alrededor del 20% de las personas estaban tatuadas, y esa es probablemente una estimación muy baja porque no contamos con la preservación de tejidos necesaria para afirmarlo con certeza”, afirmó la experta, que reclama más investigación para comprender mejor por qué se realizaron estas prácticas en la región.
“Esto es solo la punta del iceberg”, concluye Anne Austin, que ya descubrió algunos de los primeros tatuajes figurativos del antiguo Egipto mientras realizaba investigaciones en Deir el-Medina. “Necesitamos hacer una especie de investigación sistemática para ver dónde existía esta práctica y dónde no”.

