Diversos arqueólogos utilizan IA para descifrar las normas de un enigmático juego de mesa romano a partir de un tablero hallado en Países Bajos.
Arqueología
Las investigaciones indican que la pieza descubierta en Coriovallum posiblemente formaba parte de una serie de bloques.

El tablero descubierto en la ciudad romana de Coriovallum (actualmente Herleen, Países Bajos)

La Navidad y sus regalos (de reyes, papá Noel, tió, olentzero...) Siempre deja alguno de esos juegos de mesa con reglas tan densas y complicadas que nadie logra entender del todo. Así nacen esos mundos paralelos en los que cada hogar aplica su propia versión de las normas. Terreno fértil para futuras discusiones con familiares lejanos.
Dichas diversiones se han practicado en casi todas las civilizaciones desde por lo menos la Edad del Bronce, aunque múltiples juegos eran transitorios, se trazaban sobre la tierra y se ejecutaban con ramas y rocas, lo cual implica que no han perdurado arqueológicamente.
El pasado oculto de un juego de
Por este motivo, al hallarse lo que podría ser un tablero de juegos de piedra en el asentamiento romano de Coriovallum, en la actual Heerlen (Países Bajos), los expertos percibieron de inmediato una ocasión excepcional para indagar en la arqueología de un pasatiempo de mesa hoy ‘desaparecido’. El inconveniente residía en que se desconocían por completo sus normas.
Coriovallum fue establecida en la provincia de Germania Inferior bajo el mandato del emperador Augusto. Gracias a su posición privilegiada (vinculada con un par de rutas viales fundamentales), destacó como un núcleo relevante en la fabricación de alfarería.

En efecto, los científicos se encontraban tan desorientados que resolvieron emplear la inteligencia artificial para recrear probables esquemas de reglas, deduciendo que era una modalidad de entretenimiento ignorada en Europa hasta la Edad Media, hecho que posterga los testimonios de su ejercicio varios siglos.
“Identificamos el objeto (que ahora se conserva en el Museo Het Romeins de Heerlen) como un juego por el patrón geométrico de su cara superior y por la evidencia de que fue moldeado deliberadamente”, asegura el doctor Walter Crist, integrante de la Universidad de Leiden y responsable primordial del estudio.
Según indica en un artículo publicado en la revista Antiquity, para establecer si el tablero realmente pertenecía a un pasatiempo antiguo, lo primero que realizaron fue analizar el desgaste del objeto causado por el uso constante durante decenas de partidas a las que fue sometido.
“Uno de los indicios de que se trataba de un juego de mesa fueron los daños visibles en la superficie, que serían consistentes con la abrasión causada por el deslizamiento de piezas de la época romana sobre ella”, añade Crist, que ha liderado un equipo de expertos de varias instituciones de Países Bajos, Bélgica y Australia.

“El deterioro se distribuyó de forma desigual a lo largo del tablero”, aclara el especialista de la Universidad de Leiden. “Le pedimos a la IA que descubriera reglas que replicaran el desproporcionado patrón de desgaste en la superficie de este tablero en base a normas documentadas para otros juegos pequeños en Europa”, agrega.
La intención era validar de ese modo que el artículo constituía probablemente un tablero recreativo. No obstante, ninguna de las alternativas propuestas por la inteligencia artificial Ludii encaja con la estructura de algún otro entretenimiento de la antigüedad registrado.

Varios expertos lograron que un par de sistemas de IA compitieran entre ellos empleando la pieza como superficie de juego y fusionando normativas de diversos entretenimientos de mesa clásicos registrados en Europa, tales como el haretavl de Escandinavia y el gioco dell'orso de Italia.
Mediante este ejercicio constataron que el deterioro superficial del tablero coincide con la dinámica de los juegos de obstrucción: entretenimientos de mesa donde el propósito es evitar que el adversario se traslade de una ubicación a otra.
Escasa evidencia en Europa
Las pruebas de esta clase de entretenimientos tácticos resultan sumamente raras en Europa y únicamente se registran desde la Edad Media. La investigación no solo señala que la pieza constituía, de hecho, un juego de mesa romano, sino que además adelanta el testimonio del ejercicio de juegos de bloqueo en Europa por diversos siglos.
“Esta es la primera vez que se utiliza un juego simulado basado en IA junto con métodos arqueológicos para identificar un juego de mesa”, concluye Crist. “La investigación proporciona las herramientas necesarias para identificar juegos inusuales o poco comunes de culturas antiguas”, acaba.

