El Gobierno israelí ya señala directamente a Ursula von der Leyen. Y lo hace horas antes de que, este miércoles, el Colegio de Comisarios que lidera la alemana se decante por aprobar parte de las medidas de presión anunciadas la semana pasada en Estrasburgo, incluyendo la suspensión de disposiciones comerciales en el acuerdo euromediterráneo entre la UE e Israel.
Según el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, se trata de una propuesta “sin precedentes” que “constituye un claro intento de dañar a Israel”, dijo en una carta que envió a Von der Leyen pero también al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, y a los ministros de Exteriores de los estados miembros de la UE. Esta presión a Israel mediante sanciones “no va a funcionar”, advirtió el ministro, que añadió que perjudicará a los ciudadanos europeos y elevará el precio de los productos básicos.
Cambio de postura
Von der Leyen, muy criticada por su inacción, busca ganar credibilidad después de haber endurecido el tono con Tel Aviv
Con este gesto, Von der Leyen, muy criticada por su inacción, busca ganar credibilidad después de haber endurecido el tono con Tel Aviv en su discurso sobre el estado de la unión. Además de bloquear la asignación de fondos bilaterales, adelantó que la Comisión propondrá sancionar a los ministros israelíes extremistas y a los colonos violentos, y una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación en materia comercial con Israel.
Unas medidas que, un día después, fueron respaldadas por una resolución de la Eurocámara. Y que, según Kallas, buscan “presionar al Estado israelí para cambiar de rumbo en la guerra de Gaza”. A su juicio, la ofensiva terrestre solo empeorará una “situación ya desesperada”.
Sin embargo, para la suspensión parcial del Acuerdo de Asociación con Israel en principio se requiere la aprobación de una mayoría cualificada de los Estados miembros, que ahora mismo no existe por la negativa de países importantes como Alemania, Austria o Italia. El discurso de Von der Leyen de momento no ha generado un cambio de actitud, algo que comienza a generar frustración en Bruselas.
