Decenas de velas encendidas iluminan el camino adoquinado, y ahora cortado por la policía, que conduce al bar musical Le Constellation de la pequeña localidad suiza de Crans-Montana en el que 40 personas fallecieron atrapadas en un incendio que provocó quemaduras en un centenar largo de heridos. El idílico rincón en el corazón de los Alpes se convirtió en escenario de una tragedia en que multitud de jóvenes que celebraban la fiesta de Nochevieja se vieron atrapados en el sótano de un local del que no pudieron escapar. Una ratonera que en cuestión de segundos se llenó de un humo tóxico y llamas que provocaron escenas de terror y caos que los supervivientes reproducían ayer temblando todavía.
A falta del avance en las investigaciones y descartado el atentado intencionado, los testigos situaron el inicio del fuego en las chispas provocadas por un conjunto de bengalas que adornaban varias cocteleras de champán en una de las barras del bar musical. Un local muy popular y concurrido por los esquiadores más jóvenes, con capacidad para 400 personas, pero que en el momento de la tragedia, pasada la una de la madrugada, faltaban para colgar el cartel de completo.