El “quién es quién” del nuevo gobierno chavista que la Casa Blanca no entiende
Convulsión en Latinoamérica
Washington no acierta en su lectura de las motivaciones del equipo de la nueva presidenta Delcy Rodríguez

Para los asesores de Donald Trump en Washington, los pesos pesados del chavismo son criminales comunes, enriquecidos por el narcotráfico y la corrupción, sin ideología alguna. Al igual que en el caso de Nicolás Maduro, detenerlos sería “una acción policial” necesaria para aplicar la ley estadounidense, según se desprende de las declaraciones de Marco Rubio, el secretario de Estado.
De ahí la convicción de que el nuevo gobierno chavista, creado tras el secuestro de Nicolás Maduro, puede ser coaccionado y convertido en un mecanismo manejable para implementar de forma obediente la agenda estadounidense. La alternativa para ellos sería la cárcel o peor.
Pero una ojeada a las historias personales de los peces gordos del gobierno de Delcy Rodríguez -viejos militantes del chavismo, convencidos de que el proyecto bolivariano debe continuar pese a las injerencias de Estados Unidos- hace pensar que el plan estadounidense no está bien fundamentado.

Diosdado Cabello, ministro de Interior
Entre los “creyentes” se encuentra Diosdado Cabello, el temible jefe del aparato de seguridad, apasionado defensor desde su juventud de los principios bolivarianos del chavismo. Otro verdadero creyente es el poderoso general Vladimir Padrino López, máximo responsable de las fuerzas armadas y ministro de Defensa desde hace más de una década. Y también, aunque más pragmáticos, los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, también históricos militantes de la izquierda venezolana
El caso de los Rodríguez desmiente, en un instante, el desideologizado retrato de “narcoterrorista” venezolano que se dibuja, de buena o mala fe, en Washington y Miami. El padre de los hermanos, Jorge Antonio Rodríguez, fundó la Liga Socialista, en la que el joven Maduro militaba. Rodríguez, padre, fue torturado y asesinado por la policía en 1976, bajo el gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez, tras ser acusado de participar en el secuestro de un empresario estadounidense.
Este trauma infantil puede explicar las convicciones marxistas de Delcy y la larga militancia de los hermanos en la izquierda transformadora venezolana. Delcy, de 56 años, apoyó a Hugo Chávez desde la embajada venezolana en Londres tras el golpe de Estado de 2002. Después de demostrar su lealtad al comandante, se fue convirtiendo en una fiable trouble shooter, (apaga incendios), primero como ministra de Exteriores, y luego al frente de la economía y el sector petrolero durante la pandemia, con excelentes resultados.
Jorge, cuatro años mayor que su hermana, formado en psiquiatría, fue considerado, al menos hasta su cálculo equivocado de que Maduro ganaría las elecciones de 2024, un lince de la estrategia política. Ha sido el principal interlocutor de los gobiernos de Maduro con Washington sobre todo el más pragmático asesor de Trump, Richard Grenell, enfrentado al neoconservador Rubio.
Los hermanos fueron seleccionados por Rubio, recomendados inverosímilmente por la CIA, para dirigir un gobierno supuestamente títere que implementaría a rajatabla el programa Trump: el pleno acceso estadounidense al petróleo venezolano, la expulsión de las fuerzas de seguridad cubanas, y las restricciones a las empresas chinas e iraníes.
El papel de Delcy en la liberalización de la economía en los últimos cinco años, mediante privatizaciones y su dolarización, se consideraba un buen augurio, en las oficinas del estado profundo estadounidense. Pero Rodríguez, por el momento, mantiene un discurso combativo respecto al plan estadounidense.
Calixto Ortega Sánchez, ministro de Economía
Para combatir los intentos de Trump por hacerse con todos los ingresos del petróleo venezolano, la presidenta ha nombrado a Calixto Ortega Sánchez, máximo responsable de política económica.
Ingeniero de formación, Ortega Sánchez es el expresidente del Banco Central de Venezuela y vicepresidente de la empresa petrolera venezolana Citgo, que acaba de ser subastada al fondo buitre de Wall Street Elliott Management. Ayudó a Delcy Rodríguez a buscar una salida a la dura crisis económica, en la que más del 70 % del PIB venezolano fue destruido, en gran parte debido a las sanciones y el bloqueo petrolero estadounidense. “Calixto tiene un perfil bastante pragmático; es uno de los arquitectos de todo el desmontaje de los controles” dice un exministro de economía consultado en Caracas.
Calixto tiene un perfil bastante pragmático; es uno de los arquitectos de todo el desmontaje de los controles
Tarek William Saab, Fiscalía
Eso sí, será la propia presidenta quien busque una fórmula para satisfacer el hambre de crudo del tardío imperialismo de Trump a la vez que se aprovecha el capital estadounidense para mantener la recuperación de la economía venezolana que ella puso en marcha. Al mano de la fiscalía se mantiene el viejo líder estudiantil y “poeta de la revolución” (Chávez dixit), Tarek William Saab, autor de 17 libros de poesía.
Para controlar a los liberalizadores y más cosmopolitas hermanos Rodríguez, con sus vestidos coloridos y gafas de pasta, estarán los conservadores chavistas en uniforme, Cabello y Padrino, al mando de las fuerzas armadas y del aparato de seguridad interna, respectivamente.
General Vladimir Padrino, ministro de Defensa
Máximo responsable del Ejército, el general Padrino, de 62 años, se mantiene en el cargo de ministro de la Defensa que ocupa desde 2014. Es un intelectual bolivariano y autor del libro La trampa de Tucídides, que analiza la relación entre China y Estados Unidos. Excompañero de cuartel de Hugo Chávez, al igual que los Rodríguez y Cabello, se mantuvo leal al presidente venezolano tras el secuestro de Chávez en el golpe de 2002 y así entró en el círculo de confianza del comandante.
Pese a los intentos estadounidenses de sobornar a Padrino, siguiendo los consejos de la oposición de Juan Guaidó y María Corina Machado, el general se ha mantenido fiel al estado chavista. Esto puede deberse, además de a sus convicciones ideológicas, a los intereses empresariales de las fuerzas armadas. El general consiguió engañar a Marco Rubio, John Bolton y el resto del equipo de Trump durante el intento de golpe de Guaidó en 2019 al fingir ser un militar rebelde. Será una figura clave para la nueva administración si hay conatos de amotinamiento dentro de las fuerzas armadas.
Padrino, figura clave si hay conatos de amotinamiento dentro de las fuerzas armadas
Cabello, por su parte, compagina el papel de animador de las bases chavistas mediante su programa de televisión Con el Mazo Dando, con la dirección de las fuerzas de seguridad y las milicias chavistas. En los últimos años de represión contra los opositores, ha dirigido un draconiano aparato de seguridad deteniendo a cientos de opositores y cada vez más periodistas. Cuanto más Trump apriete la tuerca de la presión económica y militar, más Cabello intensificará la represión interna.
Allegado de Cabello es Gustavo González, exdirector del servicio de inteligencia SEBIN que acaba de ser nombrado nuevo director de contra inteligencia y jefe de la Casa Militar sustituyendo a Javier Marcano Tábata al que se acusa de incompetencia y tal vez traición tras el fracaso del tres de enero. González será responsable de velar por la seguridad de Delcy Rodríguez y no será un trabajo fácil. Trump ha amenazado veladamente que, en caso de que Delcy no cumpla con sus deseos y fantasías imperiales, mandará a asesinar a la presidenta.



