Al revisar el boletín que el Vaticano publica a diario aparece una noticia inesperada: María Corina Machado fue recibida en audiencia por el papa León XIV. El encuentro entre el Pontífice y la líder de la oposición venezolana, ganadora del último Premio Nobel de la Paz, no había sido anunciado y sorprendió incluso a los exiliados del régimen chavista en Italia.
Machado había lanzado el pasado octubre un llamamiento al Papa para que intercediera ante el Gobierno de Nicolás Maduro con el fin de favorecer la liberación de los presos políticos del país. Y precisamente este lunes fue una jornada de alivio en Roma tras conocerse la noticia del regreso a cárceles venezolanas de los detenidos políticos con pasaporte italiano, en particular el de Alberto Trentini, cooperante encarcelado sin cargos formalizados ni juicio desde hace más de un año, por cuya situación la movilización en el país transalpino ha sido muy intensa.
Por el momento no han trascendido detalles del coloquio, pero la imagen difundida tiene un alto valor simbólico. León XIV ha seguido de cerca la situación venezolana desde el inicio de su pontificado. The Washington Post reveló el viernes pasado una mediación vaticana en los últimos meses, con el intento de encontrar un exilio forzado para Nicolás Maduro en Moscú.
El pasado noviembre, Robert Francis Prevost instó a Estados Unidos a evitar una acción militar. Y en su discurso ante el cuerpo diplomático, pronunciado el viernes, acusó a algunos líderes de violar con excesiva ligereza los confines internacionales —en una referencia implícita a Donald Trump y Vladimir Putin— y renovó su llamamiento a respetar la voluntad del pueblo venezolano y a comprometerse con la defensa de los derechos humanos y civiles, así como con la construcción de un futuro de estabilidad y concordia.
