Londres considera “insultante” que Trump llame cobardes a los británicos en Afganistán
Guerra contra el terrorismo
Indignación en el Reino Unido por las palabras del presidente estadounidense, pese a la muerte de casi 500 de sus soldados y de otros 2.500 pertenecientes a países de la OTAN

En la guerra de Afganistán perdieron la vida 457 soldados británicos y 2.200 resultaron heridos

El primer ministro británico Keir Starmer tiene con Donald Trump más paciencia que el santo Job, protagonista de un libro del Antiguo Testamento, a quien Dios puso a prueba privándole de su salud, su familia y todas sus posesiones, pero ni aún así perdió la fe. Pero últimamente el presidente estadounidense está consiguiendo sacarlo de sus casillas.
Primero fue calificando como una estupidez la entrega a Mauricio de las islas Chagos (donde ambos países operan conjuntamente la base militar de Diego García), y ahora diciendo en una entrevista a la cadena Fox que los soldados británicos y de la OTAN evitaron la primera línea de fuego durante el conflicto de Afganistán, y dejaron que los norteamericanos se llevaran la peor parte de las bombas y granadas de los talibanes.
Cuando en el pasado ha criticado en algo a Trump, como por ejemplo su amenaza de anexionarse Groenlandia por la fuerza o la imposición de aranceles, lo ha hecho sin estridencias y sin levantar la voz, en el tono que utiliza una bibliotecaria para amonestar a quien se ha olvidado de devolver un libro a tiempo, o el presidente de la comunidad de vecinos con aquellos que no reciclan la basura en los contenedores adecuados. Esta vez es diferente. La ofensa de Trump le ha tocado una fibra sensible, o finalmente se ha dado cuenta de que los votantes no quieren como líder a un calzonazos y esperan que le cante las cuarenta cuando corresponda.
Por la mañana, Starmer se limitó a decir que Trump estaba equivocado, porque en Afganistán han muerto 457 soldados del Reino Unido (y 3.486 de la OTAN, entre ellos 44 daneses, el mayor número por cabeza después de Estados Unidos), y que con sus palabras disminuía el sacrificio de ellos y sus familias.
El primer ministro deja por una vez de lado los paños calientes y califica de “insultantes” las palabras de Trump
Por la tarde, después de la reacción furibunda del establishment militar y otras fuerzas políticas, se dio cuenta (más vale tarde que nunca) de su tibieza y elevó el tono. “Lo que ha dicho es insultante y francamente lamentable”.
Fue necesario que el líder liberal demócrata Ed Davey pidiera la convocatoria del embajador de Estados Unidos en Londres para presentar una protesta oficial, que la lideresa conservadora Kemi Badenoch calificara de vergonzosas las declaraciones de Trump, que hasta Farage (su Sancho Panza) lo criticara, y que la madre de un soldado que todavía no puede valerse por sí mismo diecinueve años después de ser herido en Afganistán se sintiera ultrajada, para que sus asesores vieran las orejas al lobo y Starmer reaccionara, incluso algo más pronto de lo que es habitual en él. “Si yo estuviera en la piel del presidente, y hubiera dicho lo que él, pediría perdón”.
La Casa Blanca se ha negado por supuesto a hacerlo, más bien todo lo contrario, y su secretaria de prensa dijo a la BBC que “Trump tiene razón, la contribución de Estados Unidos a la OTAN, y a conflictos como el de Afganistán, deja pequeña a la de todos los demás países” (esta vez no recordó que tiene a España en el punto de mira por resistirse a dedicar el 5% de su presupuesto a defensa, como pretende que hagan todos los países europeos para no incurrir en su furia).
Conforme se fue calentando la jornada, más y más militares y más y más políticos de todas las filiaciones exigieron a Starmer que llamara al orden a Trump si no quería hacer el ridículo. “La afirmación de que nuestros soldados y los de otros aliados se quedaron en la retaguardia en Afganistán es insultante -señaló Doug Beattie, ex líder unionista del Ulster que luchó y resultó herido en esa guerra. Al presidente hay que recordarle que fue Estados Unidos quien invocó la cláusula cinco del tratado de la OTAN después de los atentados del 11-S, y que fuimos los demás quienes atendimos ese llamamiento”.
Pero en vez de asumir el error y pedir perdón, la Casa Blanca insiste en que los aliados se escaquean
En el Reino Unido el ejército es venerado, y si Starmer no ponía a Trump en su sitio era él el que iba a parecer un cobarde que se escondía en la trinchera. Así que ha asomado la cabeza. Dios devolvió a Job todo lo que le había quitado, los hijos, la salud e incluso dobló su fortuna. Es dudoso que Trump, mirado con el dinero, vaya a hacer lo mismo con el líder laborista.