Al menos 15 muertos y 28 desaparecidos por el naufragio de un transbordador en Filipinas
Isla de Basilan
Más de 300 personas que viajaban entre Zamboanga y Joló han sido rescatadas esta madrugada

Guardacostas de Filipinas atienden a supervivientes del naufragio del ferry Trisha Krestin 3, este lunes en el sur del archipiélago, cuando trasportaba 332 pasajeros y 27 tripulantes

El naufragio de un transbordador en el sur de Filipinas deja un balance provisional de 15 muertos y 28 desaparecidos. El buque M/V Trisha Kerstin 3, que salió de Zamboanga, en la isla de Mindanao, se dirigía a la isla de Joló, pero se hundió en aguas de Basilan, poco antes de las 2 de la madrugada, hora local.
El ferry, operado por Aleson Shipping, transportaba 332 pasajeros y 27 tripulantes a su salida de Zamboanga, a las 21:20 horas del domingo. Los guardacostas pudieron acceder a la nave cuando aún estaba escorada y repartir chalecos salvavidas. Varios pasajeros tuvieron que ser despertados y, finalmente, unos trescientos fueron rescatados.
La hipótesis de partida es que una de las cinchas que sujetaba a vehículos de la bodega se partió por la mala mar y estos escoraron la nave. Las olas agravaron la situación, inundando la cubierta inferior, hasta el desastre final. El hundimiento se produjo a menos de tres millas de la isla deshabitada de Baluk-Baluk, entre la isla de Pilas y Basilan.
Las operaciones de búsqueda y rescate están siendo reforzadas por embarcaciones comerciales y de la Armada filipina. No es el primer incidente que implica a la naviera Aleson Shipping, uno de cuyos transbordadores, M/V Lady Mary Joy 3, se incendió en 2023.

Tanto en Zamboanga -al sur de la gran isla de Mindanao- como en Isabela, la principal ciudad de Basilan, la población es católica y habla chabacano, un criollo castellano. En cambio, el resto de esta última isla forma parte de la región autónoma musulmana de Bangsamoro, al igual que Joló, Tawi-Tawi y una pequeña porción de Mindanao.
Al menos 23 supervivientes han sido llevados al Centro Médico de Basilan, en Isabela. Los guardacostas, por otro lado, han dicho que el transbordador de pasajeros y vehículos no llevaba exceso de pasaje, establecido en su caso en 353 personas.
Los accidentes marítimos en Filipinas se cobran cada año decenas de vidas, la mayoría en naufragios causados por el mal tiempo, el incumplimiento de las normas de seguridad, el defectuoso mantenimiento de los equipos o la sobrecarga.
El último naufragio se produjo el jueves pasado, en el mar de la China Meridional, en aguas disputadas por Filipinas, Taiwán y China, pero bajo control de esta última. Este martes por la mañana han desembarcado en Manila diecisiete tripulantes filipinos (dos de ellos, en una bolsa de plástico) del carguero Devon Bay, que que zozobró en aguas cercanas al disputado bajo de Masinloc (en inglés, de Scarborough y en chino, Huangyan o “roca amarilla”).

Aunque Filipinas no reconoce la soberanía china sobre dichas aguas -tampoco lo hizo una sentencia de La Haya, hace más de una década- esta vez tuvo que agradecer la asistencia de los guardacostas chinos, que lograron rescatar con vida a la mayor parte de la tripulación del carguero filipino.
El Devon Bay, con bandera de Singapur, había zarpado días antes de Zamboanga con destino a Cantón, cargado de hierro. Los cadáveres de dos ahogados también pudieron ser recuperados y entregados. No obstante, prosigue la búsqueda de cuatro marineros desaparecidos, entre ellos el capitán, que fue el último en abandonar la nave.