Internacional

Trump enviará al 'zar' de la frontera Homan hacia Minnesota con el propósito de suavizar los conflictos.

Tensión en EE.UU.

El mandatario modifica su táctica ante el aumento del descontento público tras el homicidio de dos ciudadanos de Estados Unidos por parte de oficiales de migración.

Tom Homan, el zar fronterizo de EE.UU. 

Tom Homan, el zar fronterizo de EE.UU. 

Europa Press/Contacto/Chris Kleponis / Europa Press

Debido al incremento de la tensión social y a los cuestionamientos de miembros republicanos y de la Asociación Nacional del Rifle, el presidente Donald Trump ha resuelto participar en la gran operación Metro Surge en Minneapolis. Luego de tres balaceras que causaron dos decesos –ciudadanos estadounidenses blancos e inocentes– en menos de un mes, el mandatario informó por medio de su red social que trasladará a Minnesota a su referido “zar de la frontera”, Tom Homan, para monitorear el complejo escenario derivado de la presencia de aproximadamente 3.000 efectivos migratorios en la región de Minneapolis.

Homan, quien ejerció como responsable provisional del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en su gestión inicial, “no ha estado involucrado en esa área, pero conoce y aprecia a muchas de las personas allí. Tom es duro pero justo, y me reportará directamente a mí”, asegura Trump mediante su mensaje. Esta maniobra, sobre la cual no ha proporcionado pormenores extensos, aparenta ser una modificación táctica orientada a mitigar el conflicto y silenciar los reproches entre sus partidarios.

En un post adicional, Trump ha mencionado que el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, le telefoneó, “con la solicitud de trabajar juntos”. “Fue una muy buena llamada, y, en realidad, parecía que estábamos en una sintonía similar”, ha declarado. “Le dije al gobernador Walz que haría que Tom Homan lo llamara, y que lo que estamos buscando son todos y cada uno de los criminales que tengan en su poder. El gobernador, con mucho respeto, entendió eso, y estaré hablando con él en un futuro cercano. ¡Estaba contento de que Tom Homan vaya a Minnesota, y yo también!”

Si bien Homan también sostiene una postura firme respecto a la inmigración, su enfoque resulta menos radical que el mostrado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, o el actual responsable del ICE, Greg Bovino, quienes han encabezado hasta el momento las acciones en el campo. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha ratificado mediante una comunicación distinta que Homan “gestionará” las labores del ICE “para seguir arrestando a los peores delincuentes extranjeros ilegales”.

Trump afirma que ha conversado con Walz vía telefónica y se encuentra “contento de que Tom Homan vaya a Minnesota”

Trump dio la impresión de distanciarse ayer por la noche de la dirección de Noem y Bovino al evitar contestar si consideraba que el oficial que mató a Alex Pretti, un hombre de 37 años que lo estaba grabando con el móvil, había actuado con fuerza excesiva. Durante una charla con The Wall Street Journal, el mandatario señaló que su grupo “lo está revisando todo y sacaremos una conclusión”, una contestación bastante diferente a la ofrecida por sus representantes locales, quienes señalaron desde el inicio a la víctima como un “terrorista doméstico” y sostuvieron que su fallecimiento estaba justificado por portar un arma de fuego, una prerrogativa amparada por la Segunda Enmienda de la Constitución.

La vocera Leavitt igualmente ha moderado este lunes, en el transcurso de un encuentro con los medios en la Casa Blanca, su discurso de los días recientes: “Nadie en la Casa Blanca, incluido el presidente Trump, quiere ver a personas heridas o muertas en las calles de Estados Unidos. Esto incluye a Renee Good y Alex Pretti, los valientes hombres y mujeres del orden federal y los muchos estadounidenses que han sido victimizados por criminales extranjeros ilegales”, ha declarado, y ha ratificado que “el tiroteo del sábado sigue bajo investigación activa por parte del Departamento de Seguridad Nacional y el FBI”.

“No me gusta ningún tiroteo. No me gusta”, sostuvo Trump durante la charla por teléfono. “Pero tampoco me gusta cuando alguien va a una protesta y tiene un arma muy poderosa, completamente cargada, con dos cargadores también llenos de balas. Eso tampoco queda bien”. La víctima, Pretti, contaba con permiso de armas en una región, Minnesota, donde dicha práctica está permitida. Dichas declaraciones, igualmente difundidas por otros integrantes de la administración, tales como el director adjunto de Gabinete, Stephen Miller, o el secretario del Tesoro, Scott Bessent, han generado una atípica nota de repudio por parte de la Asociación Nacional del Rifle, entidad que hasta el momento siempre había respaldado a la Casa Blanca, protegiendo la Segunda Enmienda.

Trump se distancia del relato de Noem y Bovino en relación con el homicidio de Pretti: “Lo estamos revisando y sacaremos una conclusión”

La modificación táctica igualmente aparenta estar vinculada a la votación que se llevará a cabo estos días en el Senado con el fin de impedir otra parálisis gubernamental. Los legisladores evalúan actualmente un conjunto de seis propuestas legislativas destinadas al financiamiento estatal, las cuales requieren ratificación previa al 30 de enero para eludir el shutdown. Uno de dichos planes, que ya cuenta con el visto bueno de la Cámara de Representantes, incorpora fondos adicionales por 64.400 millones de dólares destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), contemplando 10.000 millones para ICE.

Los republicanos requieren 60 apoyos para tramitar el conjunto normativo eludiendo la táctica de filibusterismo del Senado, por lo cual únicamente conseguirán ratificarlo contando con el respaldo de legisladores demócratas. No obstante, tras el reciente incidente armado fatal causado por un oficial del ICE, diversos senadores han modificado su postura y afirmaron que se opondrán al proyecto.

Como muestra, la senadora Catherine Cortez Maso manifestó su desacuerdo alegando que “la administración Trump y Kristi Noem están poniendo en las calles a agentes federales poco entrenados y confrontativos, sin rendición de cuentas. Están oprimiendo a los estadounidenses y actuando en contra de las fuerzas del orden locales. Esto claramente no tiene que ver con mantener a salvo a los estadounidenses. Se trata de brutalizar a ciudadanos estadounidenses e inmigrantes que cumplen la ley”.

“Los demócratas del Senado no aportarán los votos necesarios para avanzar el proyecto de asignaciones presupuestarias si se incluye la financiación del DHS”, manifestó en una nota oficial el dirigente de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, tildando los hechos en Minnesota de “espantoso” e “inaceptable en cualquier ciudad estadounidense”.

Al tanto de los efectos desastrosos de otra parálisis gubernamental, similar a la ocurrida el ejercicio previo, los miembros del partido republicano analizan desvincular estos fondos de los demás con el fin de ratificar la propuesta, la cual otorga recursos al Pentágono, al Departamento de Estado, además de iniciativas de salud, educación, empleo y transporte. “Estoy explorando todas las opciones”, manifestó la republicana Susan Collins, titular del Comité de Asignaciones Presupuestarias. “Tenemos otros cinco proyectos de ley que son realmente vitales, y tengo bastante confianza en que podrían aprobarse”.

La actuación desmedida de los efectivos de la Patrulla Fronteriza y del ICE, una agencia que ha doblado el número de efectivos en el último año, al integrar en sus agrupaciones a seguidores trumpistas sin formación en seguridad, se encuentra ya bajo evaluación de los tribunales. Este lunes, se ha iniciado en Minnesota una sesión legal a raíz de la reclamación del Estado –en conjunto con las urbes de Minneapolis y St. Paul– ante lo que perciben como una transgresión de su autonomía por parte del gobierno federal.

La gran movilización de ICE llega ante los tribunales luego de la demanda de Minnesota por interferencia en sus facultades.

Específicamente, sostienen que la Casa Blanca ha infringido la Décima Enmienda, la cual concede a los estados aquellas facultades no asignadas al gobierno federal. La intención de los demandantes es lograr la interrupción provisoria de la movilización de 3.000 oficiales de inmigración en Minnesota, o su restricción total.

Esto es lo que han estado reclamando durante varias semanas el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, quienes señalan a la Administración Trump por intentar intensificar el conflicto social mediante sus medidas. “Presidente Trump, usted puede acabar con esto hoy mismo. Retire a esta gente; haga un control migratorio humano, focalizado y eficaz: tiene el apoyo de todos nosotros para hacerlo”, declaró Walz el pasado domingo en medio de un encuentro con los medios. “Por favor, muestre algo de decencia. Retire a esta gente”.

Asimismo, el ejecutivo ha acusado a las autoridades estatales y locales de la creciente tensión por “negarse a apoyar a los agentes del ICE y poner fin al caos en Minnesota” se manifestó según lo expresado por la fiscal general, Pam Bondi, y reiterado asimismo por el vicepresidente J.D. Vance, quien estuvo en la urbe la semana previa. Bondi le planteó a Walz una propuesta maliciosa para que la Casa Blanca detuviera dicha intervención: que facilitara datos sobre los planes de bienestar social y los registros de votantes, que anulara las normativas que protegen a los extranjeros ante el accionar de las autoridades de inmigración y que permitiera al ejecutivo federal entrar a los centros penitenciarios y penales de Minnesota.

El titular de la Secretaría de Estado de Minnesota, Steve Simon, desestimó de manera tajante dicha propuesta: “Es profundamente preocupante que la fiscal general de EE.UU. Convierta esta solicitud ilegal en parte de un aparente rescate para pagar la paz y seguridad de nuestro estado”, aseguró. “El gobierno federal debe poner fin de inmediato a la ocupación sin precedentes y mortal de nuestro estado”. 

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Washington

Ver más artículos
Etiquetas