La Fiscalía de Milán cita a declarar al primer sospechoso de participar en los ‘safaris humanos’ de Sarajevo
Investigación abierta
Se trata de un ciudadano italiano, ya octogenario y vinculado a la ultraderecha, que se jactó de sus viajes

Un soldado bosnio responde al fuego de un francotirador en Sarajevo el 6 de abril de 1992

Hay un primer investigado en la causa sobre los llamados “francotiradores de Sarajevo”. La fiscalía de Milán interrogará el próximo lunes a un italiano de 80 años, cercano a la ultraderecha, sospechoso de haber formado parte de un grupo que, durante la guerra de Bosnia en los años noventa, habría pagado grandes sumas de dinero para ser llevado a las montañas que rodean Sarajevo y disparar contra la población civil.
Estos safaris humanos fueron desvelados el pasado noviembre por el escritor Ezio Gavazzeni, quien, mientras reunía material para un libro, presentó una querella ante la fiscalía de Milán que dio origen a la investigación.
El hombre, un antiguo transportista que vive en la provincia de Pordenone, en el noreste de Italia, cerca de la frontera con la antigua Yugoslavia, está acusado de “homicidio voluntario continuado”. Según los documentos difundidos por la agencia ANSA, actuando “en concurso con otras personas aún no identificadas”, habría matado a “civiles indefensos —entre ellos mujeres, ancianos y niños— disparando con fusiles de precisión desde las colinas que rodean” Sarajevo entre 1992 y 1995, durante el asedio serbobosnio. Los testimonios recabados hasta ahora señalan que el sospechoso viajaba con frecuencia a Croacia por motivos laborales durante los años de guerra civil en la extinta Yugoslavia.
En su domicilio de Pordenone, capital provincial del Friuli-Venezia Giulia, la policía halló armas de fuego legalmente registradas. Según la investigación, el sospechoso presumía de estas acciones describiéndolas como “caza al hombre”; fueron precisamente esas fanfarronadas, llegadas a oídos de una periodista de una televisión local, las que permitieron identificarlo.
La denuncia de Gavazzeni incluía además el testimonio de Edin Subašić, ex agente de la inteligencia bosnia, quien afirmó haber tenido contactos en aquella época con el SISMI, el antiguo servicio secreto militar italiano. Según esta versión, los servicios italianos sabían ya a comienzos de 1994 que los llamados “tiradores turísticos” partían desde Trieste y habrían intervenido para poner fin a esos viajes.