Israel avanza en su plan para la anexión de Cisjordania
Crisis en Oriente Medio
Antes de partir hacia Washington para reunirse con Trump, el primer ministro Netanyahu logra aprobar un paquete de medidas que facilita la compra de terrenos a colonos y amplía las zonas bajo administración israelí

Niños palestinos en una azotea en Hebrón, una de las ciudades cisjordanas afectada por el nuevo plan de anexión israelí

Israel dio esta semana un nuevo paso para afianzar su control sobre Cisjordania con un paquete de medidas aprobado por el gabinete de seguridad que, en la práctica, consolida una anexión de facto del territorio ocupado y aleja aún más la viabilidad de un Estado palestino.
Las decisiones amplían la gestión israelí sobre la planificación urbanística y el uso del suelo en áreas hasta ahora bajo gestión de la Autoridad Palestina, y facilitan la compra de tierras por parte de colonos judíos. Además, el plan incluye la reactivación de mecanismos estatales para compras “proactivas” de tierras, la desclasificación de registros de propiedad y el levantamiento de restricciones históricas a la venta de terrenos a ciudadanos israelíes en Cisjordania.
También transfiere competencias municipales y de construcción desde la Autoridad Palestina a la Administración Civil israelí en zonas clave, incluso en áreas A y B, que según los Acuerdos de Oslo debían permanecer bajo control civil palestino. En Hebrón, por ejemplo, se prevé crear una entidad municipal separada para los colonos judíos del centro de la ciudad, al margen de las instituciones palestinas.
La extrema derecha israelí celebra el nuevo paquete de medidas, que impide la creación de un Estado palestino
Cisjordania, ocupada por Israel desde 1967, alberga a unos 3,4 millones de palestinos y a más de 700.000 colonos israelíes, repartidos entre el territorio y Jerusalén Este.
Desde los ataques del 7 de octubre de 2023 y el inicio de la guerra en Gaza, el número de ataques de colonos contra palestinos se ha disparado, con más de 1.800 incidentes durante el último año, según datos de las Naciones Unidas. En muchos casos, se trata de civiles armados que asaltan propiedades o campos de familias palestinas, que denuncian la inacción por parte de la policía israelí.
Los acuerdos firmados en Oslo en los años noventa dividieron el territorio en áreas con distintos grados de control israelí y palestino, aunque poco a poco, Israel ha incrementado su control de la población palestina con muros, checkpoints y redadas constantes del ejército.
Los partidos ultranacionalistas que sostienen al Gobierno de Benjamín Netanyahu celebraron abiertamente la decisión. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, aseguró que las medidas buscan “enterrar la idea de un Estado palestino”, mientras que el titular de Defensa, Israel Katz, afirmó que se está “anclando el asentamiento como parte inseparable de la política gubernamental”. Desde el Ejecutivo, el ministro de Energía, Eli Cohen, fue aún más explícito al reconocer que los pasos adoptados equivalen a establecer una “soberanía de facto” israelí en el territorio ocupado.
Ocho países árabes y de mayoría musulmana -entre ellos Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Turquía y Emiratos Árabes Unidos- denunciaron las medidas por considerarlas ilegales y advertir de que “alimentarán la violencia y el conflicto” en la región. En un comunicado conjunto, aseguraron que las medidas eran un intento de “afianzar la actividad de los asentamientos e imponer una nueva realidad legal y administrativa en la Cisjordania ocupada, acelerando así los intentos de su anexión ilegal y el desplazamiento del pueblo palestino”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su “grave preocupación” y alertó de que estas decisiones alejan aún más la perspectiva de una solución de dos Estados. La Unión Europea, el Reino Unido y España se sumaron a las condenas y reclamaron a Israel que revierta las decisiones, al considerarlas contrarias al derecho internacional.
Al mismo tiempo, Donald Trump ha reiterado que se opone a la anexión del territorio palestino y que “una Cisjordania estable mantiene segura a Israel”, aunque el presidente ha evitado la confrontación directa con su mayor aliado en la región. El año pasado afirmó que no permitiría una anexión formal del territorio, una línea que choca con las medidas ahora adoptadas por el gabinete de Netanyahu.
Netanyahu viaja a Washington y aumenta la presión para que EE.UU. Ataque Irán
En este contexto, Netanyahu viaja a Washington para reunirse este miércoles con el presidente estadounidense, Donald Trump, en un encuentro marcado por dosieres clave: la guerra en Gaza, el futuro de Cisjordania y, sobre todo, Irán.
Antes de partir, el primer ministro israelí subrayó que presentará a Trump “nuestro enfoque y nuestros principios” respecto a las negociaciones nucleares con Teherán, principios que, dijo, son “esenciales para la seguridad de Israel y del mundo”.
Fuentes israelíes reconocen que el objetivo central del viaje es influir directamente en la posición estadounidense y presionar para una acción más dura contra Irán, incluida una posible opción militar. Otra de las preocupaciones de Tel Aviv son las milicias aliadas del régimen de los ayatolás -la milicia Hizbulah en Líbano y los hutíes en Yemen-, quienes han prometido sumarse a la contienda en el caso de que estalle una guerra. Al mismo tiempo, Trump ha advertido de que “ocurrirán cosas malas” si no se alcanza un acuerdo con los persas, con quienes se prevé una segunda reunión para negociar.
Contra Hamas
Israel prepara una posible reanudación de la ofensiva en Gaza
Cuatro meses después del alto el fuego con Hamas, el Ejército israelí trabaja en planes para retomar una ofensiva a gran escala en la Franja de Gaza con el objetivo de desarmar por la fuerza al grupo islamista, según el medio Times of Israel. El acuerdo de tregua, mediado por Estados Unidos y alcanzado en octubre, contempla la desmilitarización del enclave y la retirada gradual de las tropas israelíes, pero su aplicación sigue en el aire. En Israel gana peso la convicción de que Hamas no entregará voluntariamente sus armas y de que una intervención militar sería inevitable. Fuentes de seguridad sostienen que, sin presión armada, Hamas seguirá en el poder y tratará de reconstruir sus capacidades militares. Desde el inicio del alto el fuego, el Tsahal acusa al grupo de violar el acuerdo y de centrarse en su rearme. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha reiterado que Israel está “determinado” a completar el desarme de Hamas y la plena desmilitarización de Gaza, incluso mediante la fuerza. Los planes incluyen actuar en zonas hasta ahora evitadas, como Deir al-Balah o Mawasi, donde se concentra una gran población desplazada. Actualmente, las tropas israelíes controlan alrededor del 53% del territorio, mientras la mayoría de los dos millones de habitantes de Gaza permanece en áreas bajo control de Hamas.
