Internacional

Andrés Pierantoni sostiene que el petróleo

El nuevo orden mundial

Un incremento en la extracción de petróleo aumentará los ingresos para favorecer al chavismo

Andrés Pierantoni, durante una entrevista en el canal venezolano La Iguana

Andrés Pierantoni, durante una entrevista en el canal venezolano La Iguana

Irene Echenique (La Iguana)

Este diálogo con el especialista en vínculos entre Venezuela y Estados Unidos, Andrés Pierantoni, comenzó en el establecimiento El Limón junto al Parque Central de Caracas a mediados de diciembre, y continuó por teléfono en dos momentos hasta alcanzar una suma de cinco horas de charla. Pierantoni, oriundo de Roma en 1949 y cercano al chavismo, ofrece una interpretación asombrosa sobre la crítica situación que atraviesa Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro el anterior tres de enero: la intención de la Administración Trump de dominar la extracción de crudo en Venezuela representa justo lo que requería el chavismo con el fin de dinamizar las finanzas y vencer el “voto de castigo” en su contra.

Se percibe una contradicción en la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela a partir de la retención de Nicolás Maduro. Trump busca imponer un dominio estricto acerca del crudo de Venezuela siguiendo el modelo del imperialismo clásico, no obstante, para lograrlo se requiere eliminar las restricciones y de ese modo salvar al chavismo. ¿Qué opina usted al respecto?

Para comprender los sucesos actuales, resulta necesario vincular el panorama petrolero y energético de Venezuela con el de Estados Unidos. El plan previo, pactado entre Estados Unidos y Venezuela bajo la administración Biden y el segundo mandato de Trump, empleaba el permiso concedido a Chevron con el fin de alcanzar un aumento paulatino de la extracción de crudo mientras persistían los castigos económicos. La producción se incrementó de menos de medio millón de barriles diarios hace unos cinco años a casi 1,2 millones el año pasado. Se trató de una progresión constante impulsada por una inversión limitada. No obstante, a causa de las restricciones, Estados Unidos cedió espacio en Venezuela. El 80% de los envíos de crudo venezolano se dirigían a China. Y los chinos lo adquirían con rebajas debido a los gastos y peligros derivados de las penalizaciones. En otras palabras, Estados Unidos y sus corporaciones no obtuvieron ventajas por culpa de sus propias medidas restrictivas. Así lo manifestó el directivo de Halliburton durante el encuentro reciente con Trump. “A nosotros no nos echó de Venezuela el gobierno venezolano. ¡Nos sacaron ustedes!” En este momento parece que Trump ha optado por modificar dicha tendencia. Busca una expansión productiva bastante más veloz y pretende recobrar el posicionamiento que EE.UU. Extravió mediante su propia gestión de sanciones. El esquema de sanciones se irá desmantelando. De modo que Trump integra un componente distinto: los requerimientos específicos de Estados Unidos en dos dimensiones: la energética y la geopolítica. Y estas se entrelazan.

Empecemos por la dimensión energética.

La demanda interna de energía aumentará significativamente en Estados Unidos, en parte debido al avance de la inteligencia artificial. Estos enormes centros de cómputo consumen una gran cantidad de energía económica. Estados Unidos está alcanzando su límite. La producción estadounidense —basada en el fracking— puede seguir creciendo si el precio del barril supera los 80 dólares. Pero con un costo promedio de 60 o 70 dólares por barril, ya deja de ser rentable. Eso mismo les dijeron los productores de petróleo a Trump. Ahora, Venezuela se suma a la ecuación.

¿Cómo?

Los gastos en Venezuela resultan bastante menores que los del fracking, el cual exige perforaciones constantes. Venezuela podría presentar una inversión inicial elevada, aunque esta se amortizará con el paso del tiempo sin estar supeditada a una cotización alta del crudo. Venezuela posee aproximadamente 20.000 yacimientos inactivos. Desde luego, poner en marcha nuevamente dichas perforaciones no resulta sencillo. No todos pueden rehabilitarse, si bien un porcentaje sí es viable. Este hecho también modifica el panorama geopolítico.

¿Cómo cambia el factor geopolítico?

Atravesamos una etapa de agitación en Medio Oriente y África. Dicha situación responde mayormente a que el propio Estados Unidos fomenta el desorden en dicha zona para obstaculizar a China y de igual modo a Europa. EE. UU. Promueve a facciones de Al Qaeda con el objetivo de contener la expansión de China en África. Aunque resulte de su táctica particular, esto genera un inconveniente para EE.UU. Requiere contar con un origen de abastecimiento confiable alejado del foco de hostilidades y exento de las dificultades que ellos mismos provocan. Mediante Venezuela, disponen de las cantidades extra de crudo requeridas para cubrir la demanda energética doméstica en Estados Unidos durante el futuro cercano. Asimismo, cuentan con el control geopolítico necesario para regular el mercado. Al mencionarse en la Estrategia de seguridad Nacional (noviembre de 2025) la hegemonía estadounidense sobre la provisión de energía global, considero que integran a Venezuela dentro de sus previsiones.

El chavismo prueba que puede garantizar la estabilidad y

Sin embargo, el grueso del petróleo venezolano es pesado. ¿Será de utilidad para tales propósitos estadounidenses?

Ciertamente, las existencias de petróleo ligero en Venezuela alcanzan aproximadamente el 15% de la suma total, por lo que se mantienen como las más extensas de la zona latinoamericana y el Caribe. Sin embargo, hay un punto clave a considerar. Estados Unidos cuenta con una gran cantidad de crudo liviano y extra liviano. Un superávit de este material entorpece las operaciones de refinado. De este modo, al emplear el crudo pesado venezolano, se consigue la mezcla densa indispensable, primordialmente en los complejos del Golfo de México. Naturalmente, gracias a Venezuela, bastantes de estas plantas obtendrán una rentabilidad superior.

¿Considera que la modificación en materia de hidrocarburos que la gestión de Delcy Rodríguez ha validado recientemente resultará atractiva para que las principales corporaciones estadounidenses decidan invertir?

Ignoro si esto complace a Exxon, pero sí satisface a la gran mayoría de los inversionistas y firmas petroleras estadounidenses y occidentales. Hay una fila de corporaciones solicitando permisos para ingresar a Venezuela. En este momento se vive una auténtica agitación en la industria del crudo local, ya que se prevé una gran cantidad de subcontrataciones. EE. UU. Ya pretende que en pocos años se alcancen los cinco millones de barriles diarios; Trump busca obligar, o al menos presionar, a las operadoras de petróleo estadounidenses a invertir en Venezuela de forma acelerada e intensa, para que Venezuela dependa otra vez de las compañías y del mercado de EE. UU.

EE.UU. Busca superar el triple de la producción de crudo venezolana.

De acuerdo con quienes cuestionan el proyecto de Delcy Rodríguez, se ha generado un perjuicio fatal a la soberanía a través de acciones que quebrantan la constitución. ¿Cuál es su postura?

Persiste la doctrina de soberanía de Simón Bolívar que establece que los recursos del subsuelo pertenecen al Estado. Es verdad que la legislación permite la inversión directa de compañías de Estados Unidos prescindiendo de la intervención de Petróleos de Venezuela (la entidad pública, PDVSA). No obstante, debe considerarse que poseemos yacimientos inmensos, y existe el peligro de alcanzar el 2050 —fecha en que la OPEP estima que comenzará la caída en la demanda de crudo— habiendo extraído menos de una décima parte. Existen zonas con un potencial extractivo muy elevado, lo que generaría beneficios considerables para las corporaciones norteamericanas. Sin embargo, el capital requerido es igualmente cuantioso y, en determinados escenarios, PDVSA debe habilitar a las firmas particulares como gestoras para atraer dichos fondos.

El bloqueo naval es una negación total de soberanía, ¿no?

Es cierto que un bloqueo limita considerablemente las opciones. Si Venezuela contara con una integración más amplia, como sería ideal, con la Colombia de Bolívar y Miranda, conocida luego como la Gran Colombia, que incluía Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá hasta el Pacífico, tendría mucho más margen de maniobra. Pero así no es, al menos por ahora. En todo caso, el bloqueo tiene dos caras. Por un lado, obliga a Venezuela a someterse a las normas establecidas por Estados Unidos; sin embargo, el resultado final podría traducirse en mayores ingresos para el país. La presidenta encargada (Delcy Rodríguez) ha dejado claro que no aceptaremos una ruptura impuesta con Rusia, con China, ni siquiera con Irán. China producirá petróleo y operará una plataforma petrolera en el Lago de Maracaibo, aunque su volumen será reducido en comparación con EE.UU. El punto más sensible es Cuba, pues EE.UU. Prácticamente impide a Venezuela vender petróleo a Cuba o brindarle apoyo.

Los ingresos por venta de petróleo serán controlados directamente por  EEUU...

Ese es el panorama inmediato, aunque tenderá a estabilizarse conforme diversas naciones, especialmente Europa, se incorporen al sector de Venezuela. Sin duda, el papel dominante lo desempeñará la industria petrolera estadounidense. No obstante, tras un tiempo, la coacción militar se desvanecerá y se establecerá un vínculo convencional entre EE.UU. Y un estado del sur global.

EE.UU. Ha constituido una cuenta en Qatar con el fin de administrar las ganancias provenientes de la exportación de crudo venezolano. ¿Qué seguridad existe de que Venezuela perciba al menos una fracción de los recursos que le pertenecen?

Actualmente, da la impresión de que el capital que ingresa a Venezuela por la comercialización de crudo es precisamente la cantidad que corresponde. Tal como sucedió con el pacto anterior de Chevron (previo a la retención de Maduro). Me inquietaba que se repitiera en Venezuela lo ocurrido en Irak en 2003, empleando los beneficios petroleros para sufragar los gastos de la intervención armada. Sin embargo, hasta la fecha no se perciben muestras de que se destinen los recursos a cubrir los gastos de la maniobra naval South Spear en el Caribe o la feroz ofensiva sobre Caracas del pasado enero.

¿Donde se produce la perdida de soberanía más fuerte?

Creo que se trata más bien de un mecanismo de control: todo debe pasar por Estados Unidos. Todo el flujo tiene que ir a través de cuentas bancarias en Estados Unidos o Qatar, y obligatoriamente por SWIFT. La licencia 47 exige que solo empresas estadounidenses puedan acceder a los diluyentes —esenciales para refinar el crudo pesado venezolano y abastecer el mercado interno de gasolina y diesel— y que cualquier controversia se resuelva bajo la legislación estadounidense. La normativa venezolana no tendrá vigencia. Es decir, en este caso hay una clara pérdida de soberanía. Pero lo que diría es que, al hablar de soberanía, a veces los latinos confundimos lo ideológico con lo concreto. La soberanía verdadera pertenece al soberano: en este caso, al pueblo venezolano, que vivirá en mejores condiciones. Sí, siempre habrá tensiones, conflictos, ajustes y presiones, porque este pueblo no aceptará vivir bajo un régimen de protectorado. Sin embargo, la recuperación de la producción petrolera y la eliminación de las sanciones generarán un crecimiento económico en Venezuela que será el más elevado del hemisferio.

El repunte de la extracción de crudo y la eliminación de las medidas restrictivas impulsarán una expansión financiera en Venezuela que se posicionará como la más elevada de la región.

¿Cree que Estados Unidos va a intentar sacar a Venezuela de la OPEP?

Aunque no abandone la OPEP, se producirán transformaciones. Si se mantiene el plan y las empresas estadounidenses y europeas invierten masivamente en Venezuela, el crecimiento de la demanda mundial de petróleo será absorbido en gran parte por el país. Naciones con mayores costos podrían verse obligadas a retirarse del mercado.

El hecho contradictorio adicional es que el sector opositor de María Corina Machado manifiesta actualmente un mayor cuestionamiento hacia la intervención estadounidense que el chavismo.

Intentan desacreditar la labor de Delcy Rodríguez para fomentar un clima de hostilidad y bloquear el flujo de capitales, haciendo todo lo posible por intimidar a los capitalistas y causar así una conmoción en el panorama. Además, buena parte de las administraciones europeas se encuentran en esa misma sintonía.

Para reivindicar elecciones..

La oposición de extrema derecha afirma que resulta apremiante organizar votaciones transparentes y equitativas. Sin embargo, esto busca sacar provecho todavía del voto de castigo conseguido mediante el efecto de las sanciones. Ya se requería concertar una transición sólida antes de efectuar los comicios. Actualmente EE.UU. Apoya esta visión también. El secretario de energía estadounidense mencionó hace poco que dan por sentado que transcurrirán un año y medio o dos años antes de las elecciones.

Imagino que Corina Machado sospecha que el chavismo obtendrá ventajas de la mejoría financiera gracias al incremento en la extracción de crudo...

Una gestión pública eficaz generará un impacto financiero notable a corto plazo: alza de ingresos, estabilidad cambiaria y retorno del crédito. Así, la ciudadanía sentirá el progreso en sus finanzas. La oposición de ultraderecha perderá el voto de castigo, pues muchos no coinciden con las ideas del sector de María Corina Machado. Pocos apoyan, como muestra, el traspaso a manos privadas de PDVSA que plantea Corina Machado. El respaldo que obtuvo fue una manifestación de descontento ante servicios deficientes: aseo urbano, educación, sanidad, sueldos, entre otros.

“Poca gente se identifica con la ideología opositora de Corina Machado”

Según lo que comenta, se percibe que en Washington, a pesar de lo que se ve, ha ocurrido un alejamiento del neoconservadurismo previo. La táctica de Trump indica que si aseguran la entrada al petróleo, les resulta igual la tendencia política del régimen. 

EE.UU. Desea un país estable y sereno. El chavismo ha demostrado que es capaz de lograrlo. Y aún más si se produce una mejora económica y social. Con María Corina sería un gobierno de alta inestabilidad política, con niveles de represión.

De marchar todo según lo previsto, el chavismo dispondrá de mejores oportunidades en los comicios en un año y medio. ¿Estaría EE.UU. Dispuesto a consentir otra gestión chavista?

Trump se caracteriza como un negociador de un realismo total. Mientras no se manifieste en la oposición un liderazgo con un apoyo duradero, resulta difícil que a Washington le sea favorable incentivar un giro en un territorio que, en el siglo XIX, padeció dos guerras civiles donde sucumbieron el 30% y el 15% de los residentes, respectivamente, la de la independencia y la guerra federal.

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