La reunión el hoy jueves en Washington entre María Corina Machado y Donald Trump volverá a llamar la atención a la sorprendente decisión estadounidense de pactar un modus vivendi con el chavismo en lugar de apostar por el icono opositor y ganadora del Premio Nobel de la Paz. Una visita simultánea de integrantes del equipo de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, añadirá aún más drama al día en la capital estadounidense.
Hay dos formas de interpretar la alianza contra natura entre Trump y Rodríguez. La primera: que el abrazo del oso imperial y de la “Doctrina Donroe” rápidamente asfixiarán al chavismo. Rodríguez perderá su credibilidad conforme se conozcan los detalles de la humillante entrega de soberanía venezolana. Privada de sus propios ingresos petroleros, depositados en un fondo de garantía bajo control estadounidense, la economía venezolana volverá a hundirse. El chavismo se fracturará y una ola de protestas llevará a la oposición al poder, con María Corina Machado al frente, cuando finalmente se celebren elecciones.
La otra lectura: en una paradójica coincidencia de intereses, Trump y Rodríguez logran reactivar la producción petrolera, y el chavismo se beneficia de una fuerte recuperación económica. El aplazamiento de las elecciones da tiempo también para que el chavismo se recomponga y que saque partido de la mejora económica.
Para indagar más en esta segunda opción, Guyana Guardian habló con el economista venezolano, actualmente docente en la Universidad de Denver, Francisco Rodríguez, ex asesor del opositor moderado Henry Falcón,
Pese a recordar en muchos aspectos el saqueo colonialista, el plan de Trump “tiene muchas posibilidades de ser muy favorable para la economía venezolana”, dice Rodríguez, que acaba de publicar una crítica demoledora a Corina Machado en el New York Times.
El plan de Trump puede ser “muy favorable para la economía venezolana”
“Obviamente, la pérdida de soberanía es gravísimo. (Venezuela) ha sido invadida y tiene que aceptar las condiciones impuestas por EEUU”, explica. Pero hay que entender la paradoja: “El plan de Trump supone revertir las sanciones que han hecho un enorme daño a la economía; lógicamente, levantar las sanciones será muy beneficioso para Venezuela”.
Las sanciones, puestas en marcha durante la Administración de Barack Obama y endurecidas por Trump, privaron a Venezuela de las divisas necesarias para la compra de bienes esenciales como alimentos y medicamentos. Provocaron una crisis humanitaria y la marcha de seis o siete millones de venezolanos que huían del hambre.
Rodríguez calcula que la batería de sanciones fue el principal factor en el colapso económico entre 2016 y 2021 que se cobró miles de vidas. Corina Machado apoyó el régimen de sanciones contando con que provocase malestar social, protestas internas y un amotinamiento en las fuerzas armadas.
Pero este último no ocurrió y Trump finalmente ha optado por buscar un arreglo con el chavismo. “Solo la revolución bolivariana puede garantizar la estabilidad”, anunció Diosdado Cabello, el poderosos líder chavista, ayer en su programa de televisión Con el mazo dando.
Una suavización del régimen de sanciones durante el gobierno de Joe Biden y la concesión de una licencia a la petrolera estadounidense Chevron para exportar cantidades restringidas a EE.UU. Permitieron una recuperación moderada. Chevron pagaba en especie a la empresa estatal Petróleos de Venezuela PDVSA y el crudo obtenido fue exportado a China, principalmente en los buques de la llamada flota sucia a la sombra.
Durante los años en los que Delcy Rodríguez fue ministra de Petróleo a partir de 2021, la producción petrolera venezolana se duplicó hasta un millón de barriles al día. La economía se recuperó con un crecimiento en el 2024 próximo al 7%. Ahora, tras el levantamiento de las sanciones, el plan estadounidense puede llevar la producción diaria hacia niveles no registrados desde los primeros años del chavismo.
La cuestión clave es si la Administración Trump querrá quedarse con los ingresos por la venta del petróleo o si los devolverá a Venezuela. Paul Krugman, el premio Nobel de Economía, sospecha que los 2.000 millones de dólares procedentes de la venta de los primeros 50 millones de barriles “se quedara en manos de una camarilla de amigos de Trump”. No sería un buen augurio para el futuro.
Pero, Rodríguez cree que si el principal objetivo de Trump es la recuperación de la producción petrolera, EE.UU. Devolverá gran parte de los ingresos para inversiones en infraestructura eléctrica y petrolera.
“Venezuela va a recibir una parte importante de los ingresos; no tanto como en un caso ideal pero hay que comparar esto con lo que ocurría con las sanciones.”, sostiene.
Venezuela va a recibir una parte importante de los ingresos petroleros”
Por el momento, la ley de petróleo se mantiene y esto garantiza royalties al Estado venezolano. “El acuerdo va a ser similar al de Chevron y otras empresas internacionales; obligará a pagar regalías e impuestos. No puede ser de otra forma, a no ser que cambien la ley”, explica. “Es más”, añade, “Trump ha dicho que venderá el petróleo por 84 dólares el barril, muy por encima del precio de mercado venezolano”.
Puesto que la venta encubierta del petróleo a China durante el régimen de sanciones y la flota sucia se realizaba con un fuerte descuento de precios, “es otro factor muy favorable”, dice Rodriguez.
Asimismo, Trump ha anunciado que se utilizará el banco público de importación y exportación EXIM Bank para respaldar las inversiones estadounidenses en Venezuela.
Hay más. Para que Trump logre convencer a la industria petrolera de que invierta en los yacimientos del río Orinoco, deberá reconocer la legitimidad de un gobierno chavista por primera vez en más de una década. Esto, a su vez, dificultará la condena a Maduro, que solo puede ser juzgado si se acepta el argumento de que no era el verdadero presidente de Venezuela, ya que perdió las elecciones de julio del 2024.
Corina Machado pretenderá en su vista a Washington convencer a Trump para que deje de apoyar al gobierno chavista. Pero difícilmente Trump se dejará convencer. Su prioridad ya, al igual que la de Delcy Rodríguez, es que Venezuela vuelva a ser una productora petrolera de primer nivel.
En alguna medida Corina Machado se merece el desaire, añade Francisco Rodríguez. “Ha rechazado la coexistencia con el chavismo desde siempre. Caracteriza a prácticamente todo el chavismo como una organización criminal”. En cambio, el pacto con Delcy Rodríguez demuestra que Trump “ha reconocido una realidad básica: el chavismo no puede simplemente desaparecer por arte de magia”.



